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También comentabais ayer
la importancia que le dais al cante...
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Farru y José
Maya en 'Al natural' (Foto Daniel Muñoz)
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J.M.: Hombre, claro.
La base del baile flamenco es el cante. Y si no le damos
importancia al cante...
B: Si no sabes lo que
estás escuchando y no sabes sentir el cante...
J.M.: El cante es la
inspiración de la que nace el baile. Nosotros escuchamos
cantar a Simón o a Antonio Zúñiga
y tenemos que bailar a la fuerza, no te queda más
remedio.
B: Puedes sacar un paso
o una ‘patá’ o una escobilla por soleá
pensando en una letra...
F: Desde mi punto de
vista, es muy difícil bailarle al cante, no bailar
por bailar porque tengas ritmo. No se trata de ser percusionista
del baile sino de saber entender la contraseña.
Una de nuestras misiones es esa: cada noche, adivinar
esa contraseña. Eso es muy difícil, yo creo
que es peor que desactivar bombas, eso es un riesgo...
B: Que ninguna aseguradora
te cubre. Jajaja.
F: Todos los días
trabajamos en eso. Y es que para mí tiene la misma
importancia todo: el cante, el toque... Hay que saber
escucharlo, hay que saber bailarle a eso. Y es muy difícil,
casi imposible. Los tres pensamos igual.
B: Si pudiera ser que
te canten según tú bailes, no habría
cantaores.
F: Yo creo que hay que
saber recibir y después cuando recibas esa información,
expresarte. Es muy difícil explicarlo.
¿De verdad en vuestro
baile hay improvisación?
F: Yo creo que predomina
totalmente.
J.M.: El flamenco es
improvisación.
F: Además es
que cuando todo es tan mecánico, si tienes la suerte
de tener sesenta galas seguidas, a la que van ocho o nueve
ya no hay motivación. Y el guitarrista está
mirando para Gelves, el cantaor no siente siempre cantar
lo mismo...

Barullo en 'Al Natural' (Foto
Daniel Muñoz)
J.M.: Si está
todo mecanizado, ya nada tiene el mismo gusto.
F: Así que ellos
no saben lo que van a hacer... ni tú sabes lo que
vas a hacer. Corres el riesgo de que, como decimos nosotros,
te ‘folletees’...
B: Siempre tienes que
tener una base. No se puede salir, aunque había
gente antiguamente que lo hacía, diciendo sólo:
cántame, tócame y yo bailo.
F: Para eso hay que
ser muy bueno.
José Maya en
'Al natural'
(Foto Daniel Muñoz) |
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B: Por eso hay que tener
cierta base. Aquí empiezo, aquí termino
y luego en medio... no sé lo que va a hacer.
F: Y yo creo que ahí
es donde surge eso que la gente llama duende, magia. Son
esos momentos en los que somos quince en el espectáculo,
no se ha ensayado y todo el mundo va al mismo punto. Y
eso es grandeza.
B: Y en la magia...
pues puede salir el truco bueno o malo.
F: Ahora que como salga
bueno, sale mejor que cualquier otro que está muy
bien organizado.
Y mirando ya el reloj, bromean con
lo que en pocos minutos puede suceder sobre el escenario
del Teatro Villamarta. “A ver ahora si viene el
duende...”, dice uno. A lo que otro contesta: “¡O
Spiderman!”. Jajajaja.
Parte de la gira de ‘Al
natural’ ha consistido en ser teloneros de artistas
como Björk. ¿Cómo ha sido esa experiencia?
J.M.: Y con Beyoncé
y con Marc Anthony. Imagínate, maravilloso. Poder
ver a Beyoncé... No veas la adrenalina que teníamos
a la hora de bailar.
F: Aparte, salir a bailar
delante de cincuenta mil personas, que no vienen a verte
a ti y te responden así, eso no se olvida. Te da
un subidón de adrenalina que te crees que eres...
¿... Spiderman, quizás?
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