Entrevista a La Farruca, bailaora. Entrevista de flamenco
“Creo que la gente entiende
en mi baile
lo que me pasa en mi vida”
Silvia Calado, octubre de 2005
La
Farruca vuelve a bailar. Otro varapalo de la vida la
ha tenido apartada varios años de los escenarios.
Se quitó los zapatos al morir su marido Juan el Moreno
cuando sus hijos aún eran niños y al volvérselos
a poner “tenía que mirar hacia arriba y veía
monstruos de la naturaleza”. Situada entre dos generaciones
de grandes bailaores, confiesa que le “costó
mucho ser artista, mucho llorar, mucho sufrir”. Aunque
las lágrimas no enturbiaron momentos mágicos
como cuando hace siete años bailó en Londres
“con bata de cola y con mi Alegría dentro de
mi barriga”. Ya reconoce en sus hijos Farruquito y
Farruco a artistas que “serán historia”.
Pero aún queda el más pequeño de sus
hijos: “Farruco tiene doce nietos y el único
que trae una mancha en su espalda en forma de sombrero se
llama Manuel el Carpetilla”. La Farruca sentencia,
con su intensa mirada puesta ya en el próximo espectáculo:
‘Gitanas y....
La Farruca (Foto: Daniel
Muñoz) |
|
| |
|
¿Qué sintió
cuando volvió a pisar de nuevo los escenarios?
De todo. Miedo, alegría, pena, emoción.
De todo. Es como cuando se va a caer una persona a un pozo,
esa altura. Me veía chica, me veía grande
y falta de todo. Volver fue muy grande. He trabajado con
mis hijos mirando hacia abajo y ahora tenía que mirar
hacia arriba y veía monstruos de la naturaleza…
Me sentí muy arropada por ellos, pero cada gota de
mi frente era sangre, no sudor. El baile es algo muy importante
en mi vida, ocupa una parte de mi corazón.
Las difíciles circunstancias
de su vida, ¿se reflejan en su forma de bailar? ¿Se
baila distinto con pena?
Por supuesto. ¿Como va a ser lo
mismo bailar con alegría que con toda mi pena? Expresas
tu sentimiento bailando, te arrancas tu corazón...
y eso se nota. Antes yo salía a las tablas y estaba
con la preocupación de los niños, de su cuidado,
que estuvieran bien peinados, vestidos, que estuvieran en
el sitio preparados... Ahora me dan un respeto muy grande.
¿Cómo describiría
la escuela Farruco
de baile flamenco? ¿Hay también una actitud,
aparte de unos pasos característicos?
Claro que la hay. Es el respeto total al
arte. Los pasos se aprenden: tacón, punta, planta...
Pero antes de eso esta el sonido del tacón…
Es también una actitud, pero no sé decirla,
la expreso. Es un levantar la ceja, una mirada, los ojos.
Los gitanos expresamos mucho con la mirada y los gestos.
¿Cómo aprendió
a bailar? ¿Tomó clases con su padre o en su
casa el flamenco se aprende de forma natural?
Te voy a contar mi verdad y tenía
muchas ganas que esto llegara. Jamás en la vida he
contado esto antes, pero te lo voy a decir. A mí
me ha gustado mucho el baile desde que era una niña.
Mi hermano, que en paz descanse, tenía en la casa
de mis padres un espejo y una tabla donde mi padre le enseñaba
a bailar. Entonces yo iba al colegio, pero lo que quería
era ponerme unas botas que me regalaron los hermanos Salao.
Mentía a la maestra diciéndole que tenía
que cuidar a mi sobrina y a mi madre le contaba que no había
clase. Con once años mi hermano empezó a darme
clases pero, por desgracia, enseguida se fue de nosotros.
Después de un año y medio de luto, mi padre
nos cogió a las tres hermanas, y a Pilar y a mí
nos hizo bailaoras. Me cuesta mucho decirlo, me costó
mucho ser artista. Mucho llorar, mucho sufrir, hoy me alegro,
pero lo pasé muy mal. Lo cuento hoy por que tenía
ganas y no como anécdota, sino como grandeza. No
me arrepiento, lo que hoy sé, me costó mucho.
Llegué a perder la ilusión porque tenía
muy buen maestro, un genio. Hoy lo valoro, pero entonces,
y qué Dios me perdone, no podía ver a mi padre
ni en pintura.
¿Ensaya o su arte es fruto
de la inspiración?
Normalmente es inspiración, aunque
siempre hay que darle un retoque para que no se descalichen
los huesos. Como cuando pintas una fachada: si no la vuelves
a pintar, se descalicha. También hay que ir viendo
cosas con los músicos, pero no somos mucho de ensayo.
La Farruca y Farruco (Frame
del DVD 'Bodas
de Gloria')
¿Cuál es el momento
de su carrera que recuerda con más cariño?
| |
|
| "Llegué
a perder la ilusión porque tenía muy
buen maestro, un genio. Hoy lo valoro, pero entonces,
y qué Dios me perdone, no podía ver
a mi padre ni en pintura" |
| |
Aunque ya era madurita, ya tenía
a Juan y Farruco, cuando me supe manejar bien con la bata
de cola. Estaba muy ilusionada. Me tocaba salir a mí
y me perdí en el teatro. Estaba en Alemania y acabé
en plena calle, nevando y vestida con bata de cola. O hace
siete años en Londres. También bailé
con bata de cola y con mi Alegría dentro de mi barriga.
Cuando llegué a Sevilla, parí. Tenía
a todos los músicos asustados, a mi Moreno…
Hace poco se editó ‘Bodas
de gloria’ en DVD. Además de baile, hay
muchas referencias a una forma de vivir, a la relación
de los gitanos con la naturaleza, con los ríos. ¿Se
ha perdido eso?
La verdad es que un poco sí. Aunque
yo no soy de esa vida, pero es una cosa que la familia Farruco
lo llevamos muy adentro, lo necesitamos. Pero cada vez dedicamos
menos tiempo. Mi padre era el promotor, el que decía
vámonos todos para el río, él lo gozaba.
Esa obra contaba una historia y
sin embargo, sus espectáculos desde entonces carecen
de argumento. ¿Prefiere mostrar el flamenco limpio,
sin narración?
Según, por que hay veces que es
bonito también expresar una vivencia tuya. Pero para
nosotros es más lógico bailar sin argumentos.
Hay momentos que la tentación te da ganas de expresar
algo de tu vida, de tus antepasados, de tu presente.
¿Qué importancia
tiene para su baile el cante? ¿Necesita un timbre
o un estilo concreto para sentirse inspirada? ¿Qué
cantaores de hoy le gustan?
Mucho. El motivarme. Me sirve más
un cante que una guitarra. Como se dice: “Según
me cantas, así te bailo”. Sólo compás,
con las palmas o en la mesa, sin cante. ¿Qué
fundamento tiene? De ahora mismo, no voy a hablar del pasado,
Antonio Zúñiga es el cantaor que me motiva,
con todo mi respeto a los demás cantaores.
Continúa
>>