farruquito, entrevistafarruquito, baile,
flamenco, interview, bailaor, flamenco
Farruquito, bailaor:
"Yo sé que esto es sólo el principio"
Silvia Calado Olivo. Madrid, noviembre de 2003
Fotos: Daniel Muñoz
Farruquito
arrasa. Convertido en fenómeno mediático y, por supuesto, artístico,
el bailaor sevillano convulsiona la escena internacional blandiendo la espada
de la tradición. Joven de edad pero viejo de alma, el patriarca de la saga
fundada por Farruco se esfuerza en asimilar el papel que le ha tocado jugar, consciente
de que aún es más lo que está por venir. La serenidad es
su aliada. Y así lo atestigua su hablar reposado, su mirada honda, esa
que ya ve más allá de este agitado presente. "Tengo ganas de
hacer espectáculos flamencos con transparencia porque creo que todavía
tengo que sacarle más provecho a mi baile y a mi historia".
"No me gusta nadie bailando".
La frase recogida en la anterior entrevista que concediste a Flamenco-world.com
ha traído cola. ¿Te gustaría matizarla?
Pareció que dije eso... Yo nunca creí
que hubiese dicho que no me gustaba nadie bailando. Bailando me gustan muchos
bailaores. Yo lo que sí dije es que a la hora de fijarme en alguien no
me fijo en nadie, eso sí. Intento bailar con mi personalidad, pero eso
es muy diferente. Si no me gustara nadie bailando, no podría bailar porque
me desmoralizaría. Yo solo ante el mundo, es triste eso. De todos los bailaores
hay cosas que me gustan. De unos me gustan más cosas, de otros menos, de
unos más la forma de montar que la de bailar... Y aprendo de todos. Hay
muchas personas bailando bien, aunque no bailen a mi forma. Eso es imposible.
No puedo pedir que nadie baile a mi manera. Es como si yo quisiera bailar a la
manera de Antonio
Canales o a la manera de Joaquín Cortés o a la de Sara Baras
o a la de Eva Yerbabuena o a la de Matilde
Coral. A todos los admiro, pero es diferente, muy diferente.
Entonces sí te parece bien que haya
ese abanico de opciones...
Claro que sí, es bueno que cada uno
tenga su manera de ver el flamenco y de ver el baile.
Este ha sido el año de tu fulgurante
despegue, del revuelo mediático internacional, del estreno de 'Alma vieja'...
¿Cómo estás llevando todo lo que está sucediendo con
tu carrera?
Lo estoy llevando con tranquilidad porque
yo sé que esto es sólo el principio, aunque la gente crea que con
todo lo que me ha caído ya encima con veintiún años, lo tengo
todo hecho. Yo pienso en lo que me puede caer a partir de ahora. Tengo mucha tranquilidad
y confianza en mi gente. Y creo que mientras tenga mi orgullo, que es lo último
que voy a perder, voy a intentar ser siempre como soy.
¿Estás trabajando para sobrellevar esa responsabilidad?
Claro que sí, físicamente y psíquicamente.
¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Yo ahora mismo lo que tengo ganas de hacer
son espectáculos flamencos con transparencia. Flamenco limpio sin rebuscarme
historias porque creo que todavía tengo que sacarle más provecho
a mi baile y más provecho a mi historia. Mientras a mí mi historia
me siga pareciendo lo bastante amplia como para seguir contándola, no tengo
por qué buscar otras historias, desde mi punto de vista.
¿Aún tienes que desafiarte profundizando en otros
bailes?
Y en muchísimas cosas. Hay muchos bailes
que aunque sepa cómo se bailan, no los he bailado nunca. Yo soy muy joven,
a mí me queda mucho que aprender.
La farruca ha sido, en el caso de 'Alma vieja', el reto.
Claro. En la farruca me reto a mí mismo.
Me digo: a ver si eres capaz de bailar bien por farruca. Y creo que es el momento.
Yo veo el flamenco como mi vida, y veo que la vida hay que llevarla como uno la
sienta. La vida es la misma, pero para cada uno es diferente. Las cosas no son
como son, sino como tú las ves. No hay verdad ni mentira. Lo que es bonito
es que haya colores...
¿En ese camino vas a seguir arrastrando a tu 'clan'?
Yo creo que sí. Aunque no descarto
que un día me apetezca hacer un espectáculo con diez bailaores solamente.
No sé. A lo mejor no podría ser con diez de nombre porque sería
un poco exagerado y muy difícil, pero lo mismo podría ser con bailaores
jóvenes, todos así de mi estatura...
Joaquín
Grilo nos decía recientemente que echaba de menos que los artistas
flamencos de ahora se juntaran...
Hace un tiempo me propusieron hacer en el
Teatro de la Maestranza de Sevilla un proyecto con Joaquín Grilo e Israel
Galván. Y yo estaba encantado de juntarme con bailaores de mi quinta.
Yo estaba ilusionado con ese proyecto. Iba a hacer cada uno su baile y después
un fin de fiesta o un baile montado, no sé, en el que bailáramos
juntos, tres personalidades totalmente distintas, pero con un mismo son, con armonía.
Eso es bonito. Eso siempre ha existido dentro del flamenco, siempre se han juntado
buenos flamencos. Ahora es cuando se ha puesto esa distancia. Desde luego, por
mi parte, me gustaría que no ocurriera.
¿Ha crecido 'Alma Vieja' desde el estreno en Mont de
Marsan?
Ha cambiado y ha crecido porque parece como
si el estreno no hubiera sido en Mont de Marsan y, al mismo tiempo, como si fuéramos
a estrenar otra vez en Madrid o, dentro de poco, en Barcelona. Hemos estado cambiando,
intentando mejorar detalles, tanto de luces como nuestras, de los artistas. Yo
me veo mis fallos y cosas que no me han gustado, pero eso es normal para mejorar.
El espectáculo es el mismo, pero no tiene nada que ver. Está ya
visto de otra forma. Cada vez que se hace tiene más sabor. Ahora ya nos
estamos olvidando de lo que se montó y estamos disfrutando un poquito más
en cada baile. De todas formas, siempre están las fatigas ahí presentes.
La responsabilidad de hacer las cosas lo mejor posible, sin querer, te da nervios.
Yo creo que eso le pasa a todo el mundo. Y es necesario que nos pase.
revista@flamenco-world.com