Entrevista a Joaquín
Grilo, bailaor y coreógrafo:
"Todos los bailaores tenemos que volver a ser un poco
más aficionados al cante"
Silvia Calado Olivo, septiembre de 2003
Fotos: Daniel Muñoz
Miedo y valentía se dan la mano.
Joaquín
Grilo combate lo otro con lo uno para seguir aprendiendo, para continuar la
inacabable senda de la madurez, anteponiendo la persona al artista. El bailaor
y coreógrafo jerezano vive un momento dulce en el plano creativo, con dos
proyectos en plena germinación: una coreografía encargada por el
Ballet Nacional de España y la próxima obra de su compañía.
Dice sentir que conforme avanza, más se interna en un laberinto donde genios
como Antonio Gades, la música y las propias vivencias son permanentes lazarillos.
Y sabe que el laberinto siempre acaba conduciendo a la sencillez...
Consolidado el espectáculo 'De noche',
Joaquín Grilo vuelve a afrontar el reto de la creación... por partida
doble. El artista jerezano está ilusionado con el reto y privilegio que
para él supone que el Ballet Nacional de España le haya encargado
una coreografía a la que pondrá música José
Antonio Rodríguez. De camino, tendrá que sacar tiempo para crear
el próximo montaje de su compañía, cuyo estreno tiene comprometido
en el Festival de Jerez 2004, además de atender una gira internacional
que le llevará el año que viene a países como Japón.
Para hacer frente al desarrollo de ambos proyectos, el bailaor y coreógrafo
se vale de un arma: "Yo soy una persona que, aparte de que tenga una idea
que quiera contar, me baso mucho en la parte musical, me ayuda mucho a la hora
de montar, aunque tenga siempre un pequeño guión. Para mí
es fundamental la parte musical porque es la banda sonora que, al fin y al cabo,
hay que bailar".
Joaquín Grilo
Las fronteras musicales de Joaquín
Grilo, integrante del sexteto de Paco
de Lucía durante años, están abiertas de par en par.
"He tenido la suerte de conocer a muchos músicos, sobre todo, del
jazz". Y ha encontrado un compañero de correrías en Antonio
Serrano que, según matiza, "no sólo toca la armónica
-como hace en el disco de Nono García 'Atún y chocolate'-, sino
que es un músico interesantísimo, con una claridad y una capacidad
de enseñar, a pesar de su juventud, que deja atónito. Tiene una
sensibilidad y un punto de seguridad importante". De hecho, el músico
valenciano ya está haciendo un par de temas para su próximo espectáculo,
pero en lugar de con armónica, con acordeón. "Cuando me preguntó
que qué instrumentos necesitaba, pensé en la armónica, porque
lo que toca con la armónica es como una varita mágica, lo pone arriba
todo, incluso lo que llevas escuchando toda la vida. Al sugerirme el acordeón,
que es el primer instrumento que tocó, no dudé en decirle que se
lanzara". Antonio Serrano no es el único. "Tengo gente alrededor
que, afortunadamente, me apoya. José Quevedo El Bolita también se
entiende muy bien conmigo, Diego Amador, Miguel Vargas... mucha gente se enrolla
muy bien conmigo, mucha gente. Y tengo que aprovechar el momento porque no sabes
si vas a poder contar siempre con estos musicazos".
Con respecto al guión, trabaja sobre
varias ideas. Por una parte, comenta que le gustaría hacer algo sobre la
vida de Picasso, "un genio de este siglo que me gusta y que, además,
me recuerda mucho a Paco (de Lucía), sobre todo, físicamente.
Coges una foto de Paco y otra de Picasso, cortas a la altura de los ojos y son
iguales los dos". Por otra parte, quisiera inspirarse en la vendimia de Jerez,
"pero contarla realmente, porque como yo hice la vendimia hace unos años,
sé profundamente cómo se vive en el campo. A lo mejor podría
trasladarme a otro tiempo, a los años setenta, por ejemplo, cuando la gente
se quedaba en el campo a vivir y amanecía allí, comían todos
juntos en un lebrillo y siempre estaban cantando y bailando los ratos que podían
después de trabajar".
El coreógrafo en el laberinto
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"Cada vez tiene uno más miedo. Es como un laberinto
en el que te vas perdiendo"
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Joaquín Grilo dice con firmeza que
no puede contar nada que no forme parte de su bagaje vivencial: "Hay muchas
cosas que se pueden contar, pero tienen que coincidir muchos factores también:
que el músico se implique, que la historia se entienda... Y cada vez es
más complicado, cada vez tiene uno más miedo". ¿Por
qué? ¿A qué teme una figura del flamenco como él?
"Porque parece que cuanto más se va metiendo uno en esto, es como
un laberinto en el que te vas perdiendo. Parece que vas aprendiendo más
pero es mentira, sabes menos. Te das cuenta de lo difícil que es decir
las cosas bien, contar algo con profundidad y que esté claro... y, sobre
todo, para ti". Y esta difícil tarea requiere tiempo. "Un espectáculo
no se monta en dos días. Hoy en día creo que tenemos el fallo de
querer hacer tres espectáculos en un año. ¡Venga! ¡Vamos
a hacer espectáculos! Y creo que no se trata de eso". Su ideal está
personificado en "quien para mí es el maestro, Antonio Gades. Ha hecho
en su vida tres montajes -'Carmen', 'Fuenteovejuna' y 'Bodas de Sangre'- y ahí
están, obras maestras con cuatro detalles, con cuatro pinceladas, sin tantas
tonterías". Sabe que llegar a eso es muy difícil pues, además
de genialidad, "hay que tener tiempo y dinero". Relata que para hacer
'Fuenteovejuna', "Gades necesitó cerca de cinco años y muchos
millones... pero después a mí me han contado que se moría
de miedo. ¡Imagínate cuando me llama el Ballet Nacional de España
y me da esa oportunidad! Es algo increíble y te ilusionas y tienes un montón
de gente a tu disposición para hacerte el vestuario, para hacerte lo que
quieras. Entonces te planteas: ¿y ahora qué hago?".
El antídoto para salir airoso de tal
prueba es la valentía: "Por supuesto, me esforzaré en hacerlo
lo mejor que pueda, afrontaré el reto... tengo esa poca vergüenza,
por decirlo de alguna forma". Sólo así se vence la dificultad
y, sobre ello, reflexiona el artista: "Lo que hago y lo que creo que realmente
sé hacer es bailar, me guste más o menos. Sobre lo otro, estoy aprendiendo,
estoy en la etapa de intentar montar y tengo mucho miedo, todavía no tengo
esa seguridad. Sí tengo ya esa seguridad con mi último espectáculo,
con 'De noche'... pero después de dos años. Al principio me sentía
igual, estaba todo cogido con pinzas. Y ahora es cuando lo tengo cogido en las
manos. Y ahora es justo cuando tienes que hacer una cosa nueva. Pero es lo que
hay, me dedico a ello y tengo que seguir luchando".
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