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Joaquín Grilo
"Sentir
un pellizco en un momento determinado es lo más importante en el flamenco, es
lo que buscamos todos."
Después
de bailar durante más de cinco años en el grupo de Paco de Lucía, el bailaor jerezano
se encuentra dando forma a su propia compañía. Grilo es el máximo exponente del
baile de hombre actual. Dice que vive como un caracol, a sus 31 primaveras. Ahora
está más concentrado, ensayando a destajo el espectáculo "Jácara', estrenado en
Logroño, el 18 de marzo del 2000, y el último día de abril abrió el IV
Festival de Jerez. Su elenco lo componen cuatro bailaoras, tres bailaores, tres
guitarristas, tres cantaores y dos palmeros.
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¿En qué consiste "Jácara'?
Me
he basado en los significados que tiene la palabra, he buscado incluso en diccionario
musicales, y el significado es bastante amplio, a la hora del montaje, tiene varios
significados pero uno de ellos es música que está hecha para la danza y el canto,
gente de la calle que hace mucho ruido. Argumento en sí no va a tener, pero hay
varios palos del flamenco enlazados musicalmente, o sea, que tienen un significado
tanto cara al público como en el escenario, deja la imaginación abierta. Tiene
una estructura musical entera. Dentro de los 80 minutos pasamos por la seguiriya,
el fandango de Huelva, los tangos
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¿Cómo dirías que es tu estilo, esa forma de sentir el baile, de volcarte en la
música, tan especial?
Es
difícil definirse uno a sí mismo, porque uno siempre tiene muchas cosas en la
cabeza y siempre va buscando una línea que nunca es definida, porque cada año
de tu vida tiene ciclos diferentes: según tus circunstancias y situaciones anímicas
y físicas puedes montar de una manera u otra. Lo que sí quiero es hacer un espectáculo
muy musical, que el baile vaya con sentido musical, a lo que estamos escuchando
tanto en el cante como en la guitarra, y no voy a utilizar ningún tipo de instrumento
que no sea el cante, la guitarra y las palmas, que creo que es lo fundamental
y lo que tenemos que volver a hacer todos, que estamos saturando el flamenco con
tanta flauta y tantos violines y tantos cajones de percusión. Es una cosa que
cuando está bien hecha es bonito, pero todo el mundo llegamos al mismo punto de
montaje, al mismo tiempo y la misma forma. Entonces creo que tenemos que volver
un poquito atrás, con los pensamientos y la evolución de hoy, pero siempre acordarnos
de que el cante es justamente un cante y una guitarra.
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Es, de alguna manera, la vuelta a las raíces.
Claro,
eso es lo que realmente tenemos que hacer todos. La gente que estamos en el mundo
del flamenco nos equivocamos a la hora de creer que podemos hacer como algunos
personajes del flamenco potentes, como el maestro Paco de Lucía, ellos han utilizado
otros instrumentos dentro del flamenco, porque tienen la capacidad y saben el
momento, cuándo, cómo y porqué hacerlo. Todo el mundo abusa ya de ese instrumento
y todo el mundo cree que hay que hacer veinte mil notas cuando realmente hay que
buscar la esencia, buscar ese punto determinado, y utilizar la guitarra, el cante
y las palmas, que es lo que hoy día sorprende a la gente, porque lo otro está
a la orden del día.
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Es decir, que es el contraste de tu trabajo con Paco, ¿No?
Bueno,
realmente si hago este trabajo es porque en estos años que he estado con el maestro
he aprendido mucho y de él justamente han salido las palabras de que hay que volver
atrás, y que la juventud tenemos que volver y no equivocarnos, lo que pasa es
que él es un concertista, lleva un espectáculo de guitarra, la guitarra es muy
difícil y no te puedes poner pesado, y él tiene un concepto del espectáculo que
todo el mundo ha copiado porque él fue quien ha traído el cajón y el saxo al flamenco.
Pero el maestro tiene una esencia y ha tenido la sabiduría de explicar todo esto.
Todo los años que me he llevado con él me han servido de mucho, sobre todo para
volver atrás.
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Y sigues con él.
Sí,
lo que pasa es que va a hacer una pequeña parada, porque lógicamente está cansado,
un poquito saturado de tanto compromiso y tanta música como ha hecho. Va a parar
un poco para sacar algo y hacer otro disco, pero por lo menos año y medio va a
pasar antes de hacer una próxima gira. Entonces quiero aprovechar para hacer cosas
que ya tenía en la cabeza. De hecho tenía planteado hacer un espectáculo diferente,
pero surgió éste y por las conversaciones e historias de estos años atrás me apetecía
hacer "Jácara'.
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Es la primera vez que montas tu compañía.
Sí,
una compañía propia y estable, sí. He estado en Turquía y en Bélgica y me he llevado
a tres no es lo que voy a hacer ahora, una cosa seria, con vestuario, un espectáculo
completo. Rítmicamente no va a ser nada extraño, pero las letras hablan de otras
cosas, tienen otro argumento.
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¿Te puedes definir de alguna manera?
Mi
estilo es flamenco, flamenquísimo, lo vivo y lo siento, quiero guardar la raíz
y la pureza del flamenco hasta que me muera siempre sintiendo a mi forma, que
va por etapas en tu vida. Me defino como un bailaor flamenco.
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Tú eres el prototipo del baile de hombre por tus remates, el movimiento de las
manos ¿Cómo asumes cuando hablan de ti como prototipo del bailaor macho?
Porque
realmente es así. Lo asumo muy naturalmente, todos los hombres que bailamos deberíamos
ser el prototipo de macho, fuerte, la misma palabra lo dice: hombre. Después en
tu vida privada puedes hacer lo que quieras, pero en el escenario debes dar lo
que esperan de ti, eres un hombre y tienes que bailar como tal. No hay más escondites.
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Incluso cuando se habla de baile payo o gitano, tú defiendes una raza flamenca.
Exactamente.
Creo que el flamenco es una raza en la que intentamos vivir un montón de gente,
tanto artistas como aficionados y críticos, una gama de gente que nos damos la
mano, a veces no, y estamos luchando por una cultura tan importante y tan poco
apoyada como es el flamenco. El flamenco en sí es ya una raza en la que tiene
cabida cualquier tipo de persona, de hecho ya estamos unos cuantos tipos de razas,
en este momento habemos payos y gitanos, pero bueno, se están incorporando los
japoneses, que son amarillos, y hay hindúes que les gusta, y franceses, italianos,
alemanes, americanos están interesados. Lo que pasa es que nosotros tenemos esa
oportunidad de entenderlo de una forma que no lo van a entender ellos. De momento.
Lo que sí es verdad es que la gitana es una raza muy interesante, por su color,
por su sensibilidad, por su forma de expresar las cosas, esa facilidad innata
para hacer cualquier tipo de música pero no por ello es suyo el flamenco: el flamenco
es una raza en sí.
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Digamos que el nacimiento se produjo en Andalucía pero ya va más allá.
Exactamente,
lo que quiero es respetar a gente de fuera de Andalucía que lo hace con corazón,
porque aparte del conocimiento flamenco, para poder interpretarlo está el corazón.
Porque el flamenco es ante todo una forma de expresión, la más bonita que se ha
hecho de un pueblo. Y es tan importante que puede expresarse tanto Andalucía como
cualquier otra región de España o del mundo. Lo que pasa es que afortunadamente
Andalucía tiene la mayoría de artistas flamencos, y los mejores.
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Tú defines el baile flamenco como un 50 por ciento de técnica y un 50 por ciento
de inspiración.
Bueno,
eso es una forma de decirlo, lo perfecto es combinar la técnica depurada con la
inspiración, porque la técnica en sí es cuando estás preparando tu línea del cuerpo
para hacer la danza. Pero si estás sentado no te llega la inspiración. La técnica
se depura ensayando y ahí es realmente donde llega la inspiración, porque estás
tan seguro a la hora de salir al escenario, tan seguro de ti, que es tu medio
de locomoción para poder transmitir, expresárselo al público. Es el método, si
no, se queda para ti y no se entera nadie más.
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Sin embargo Farruco decía que no se debía ensayar.
Yo
no quito que haya que ensayar o no, pero Farruco también se ponía las botas. Él
también fue joven, estudió con gente y ensayó. Eso no viene de la nada. Sé lo
que quería decir, porque Farruco es de los personajes más importantes del baile
flamenco, pero no nos engañemos: la piel de las botas, la cabretilla, tiene que
cogerse a tu pie. Y eso se hace poniéndotelas aunque sea una hora al día, practicando,
aunque sea andando por tu casa. Luego tienes que sentir el flamenco, porque cuánta
gente se mata a estudiar y nunca en la vida van a bailar flamenco. Porque no tienen
las vivencias o la inspiración. Con la técnica puedes buscar la inspiración. Puede
que no llegue, pero hay que buscarla.
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¿Por eso hay que volver a las raíces, porque el flamenco vive su momento de mayor
expansión?
Claro,
tenemos que aprovechar este momento y demostrar que el flamenco es más fuerte
y llegar más todavía, tenemos que colonizar más tierra todavía. Primero lo atrapamos.
El extranjero una vez que llega a Andalucía se atrapa de una manera por el clima,
por nuestra forma de ser, de acoger a la gente, nuestra comida, nuestro tipo de
vestir Después de engancharse al flamenco empiezan a conocer gente y sitios, conocen
el flamenco en su pureza y ahí dicen "esto ya es lo último". Porque realmente
es como una religión. Pero como es tan natural nuestro lo vemos, a veces, por
parte de ellos, demasiado pomposo.
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En esa especie de mística flamenca hay muchos conceptos religiosos.
Sí,
pero a mí me gustan los japoneses porque son muy respetables, le están haciendo
la guerra al mundo por su timidez o por los líos que tuvieron con los americanos
y demás desde entonces están luchando culturalmente contra los demás países y
para mí es la primera potencia en asumir culturas de los demás. Son los más prudentes
y los que pagan mejor el flamenco. Una de las once veces que estuve en Japón viví
ocho meses allí, y si conoces su forma de vivir sabes que es superextraño que
ellos se aparten de su mundo para venirse al nuestro. Dejan un país a doce mil
kilómetros y se vienen a nuestras tierras a gastarse todo lo que tienen, porque
lo dan todo por el flamenco, para llevarse un trocito de nada a lo mejor, porque
quién sabe si lo han entendido de verdad o no. Japón nos está dando un campo bastante
amplio. Y bastante papas fritas y habichuelas.
-¿Cuándo
te fuiste a Madrid?
Bueno,
pues a partir de que me contrató Rafael Aguilar me vine a Madrid y ya aquí empecé
con Luisillo, Lola Flores, La Tati, me llamó Vicente Amigo y con los cinco bailaores,
que fue un boom: estuvimos dos años antes de cerrar el Zambra, con Antonio Canales,
Joaquín Cortés, Javier Latorre, Adrián Galia y yo.
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Eso sería por 1989-90, antes habías ganado un concurso de televisión.
Sí,
en el 87, en el último concurso de "Gente Joven".
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Con Vicente Amigo estuviste por el 91, con su primer disco.
Vicente
Amigo es de los jóvenes el maestro, hay que echarle de comer aparte. Tiene un
don especial para sacar letras y producir a cantaores, pero un guitarrista se
define a la hora de acompañar el cante, que es la base, si lo conoces puedes pisarlo
y masticarlo porque tienes el conocimiento como aficionao. Y lo primero que hay
que ser es aficionao.
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Con Joaquín Cortés estuviste en el 93, con "Cibayí'.
Fue
una experiencia bastante bonita, muy interesante para que me conociera mucha gente.
Joaquín vive el flamenco a su manera, para mí siempre ha sido un gran bailarín.
Tenemos que agradecerle que él fuera uno de los primeros cuando no había ni una
compañía, estaba todo muerto y él ha abierto muchas puertas para el baile, fuera
también. Sabe hacer las cosas con mucha cabeza y sentido.
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Y con Paco estás desde 1994, le conoces bien, bien.
Bueno,
me gustaría conocerlo mejor, porque el maestro tiene además una capacidad y un
aura que le hace un personaje especial. Yo llevo ya seis años pero siempre parece
que es el primer día con él, es como cuando tienes una novia y la quieres mucho,
mucho. Por muchos años que lleves siempre es el primer día. Hay una gran armonía
y una gran amistad. Cuando habla lo escucho atentamente, su forma de vivir es
especial, de hecho estamos hablando del músico de este siglo. Es una maravilla
vivir con una persona como Paco. Fuera de órbita.
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En la película "Flamenco" de Saura, hicistes algo medio improvisado con Belén
Maya.
Sí,
me lo dijeron ya en el estudio, estaba Tomate, Duquende, Potito y ahí mismo hablé
con Belén, montamos un trocito, grabamos una estructura rítmica y a los tres días
grabamos.
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¿Existen pocos coreógrafos flamencos?
Es
difícil, porque en la coreografía flamenca hay que ser flamenco, si no estamos
haciendo algo que es pero no es. Últimamente he estado viendo algunos espectáculos
que me han defraudado, en lo que es la escenografía y la coreografía, porque hay
que buscar intérpretes flamencos. Coreógrafos sí hay, lo que no hay son intérpretes
flamencos. Los cuerpos de baile son bailarines, no bailaores flamencos. Si tocan
las palmas en el escenario te dan tres palmetazos que te están doliendo.
Luis
Clemente
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