José
Valencia y Carmen Grilo, cantaores. Entrevista
“El flamenco evoluciona porque
cada artista aporta su personalidad”
Silvia Calado. Mont de Marsan, julio de 2005
No hay visos de que el flamenco
vaya a desaparecer. Por el contrario, la nómina de
cantaores sigue creciendo. Aprobada con nota la asignatura
del acompañamiento, nuevas voces asumen el reto de
caminar en solitario. Y este es el caso de José
Valencia y Carmen
Grilo , que tomaron la alternativa en el Festival de
Mont de Marsan 2005. Curtidos junto a los principales maestros
del baile y del toque, reflejados en múltiples espejos,
firmes en su intención de no parecerse a nadie, afrontan
con valentía el rol protagonista que les permitirá
“expresar lo que de verdad sientes”. Así
ocurrió en el festival francés, donde ambos
lo dieron todo, poniendo en pie al exigente público
del Café Cantante.
José Valencia
(Foto: Daniel Muñoz) |
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¿Qué diferencia experimentáis
cuando cantáis solos?
Carmen Grilo. Yo creo
que cuando estás cantando atrás, estás
un poco limitada, estás haciendo lo que te mandan.
Pero cuando te pones sola delante de un público y
tienes que tirarte al toro, tienes que hacer lo que de verdad
sientes, lo que de verdad piensas.
José Valencia.
Eres tú solo contra todos los elementos. Y la verdad
es que lo bueno que tienes es que puedes hacer a tu antojo
lo que quieras, no estás limitado a unos patrones
como te marcan en el baile. Y la verdad es que es un riesgo
que a mí me llena mucho, siento mucho placer.
Carmen, vienes de poner voz a la
compleja obra de Manolo
Sanlúcar. ¿Qué has traído
para tu cante de esa experiencia?
C.G. Yo creo que con el
maestro Manolo Sanlúcar he aprendido muchísimo,
sobre todo, a expresarme, a saber estar en el escenario.
Con él, realmente, es como si cantara ‘alante’.
No es como cuando estás atrás cantándole
al baile, es como si estuvieras ‘alante’. También
estás ceñida a lo que él te dice, pero
creo que te expresas mejor ahí.
José, has hecho cosas variadísimas,
te has visto en papeles de lo más variopinto. Qué
van aportando esas experiencias a tu cante?
J.V. Pasa uno ahora mismo
la etapa de la universidad, estás haciendo los últimos
cursos para salir a la vida solo. Somos jóvenes y
la verdad es que eso te aporta el futuro de tu carrera como
persona también. Te influyen mucho los artistas con
los que trabajas y el tipo de trabajos que haces con cada
artista. Todo cambia según cada artista y cada uno
te hace ver las cosas desde un enfoque totalmente distinto,
al que te tienes que adaptar. Cuando actúas solo,
como hoy Carmen y yo, te vale para intentar llenar un poquito
de espacio y decir estoy aquí, soy yo, sin nada delante.
Los dos venís de fuertes
tradiciones de cante, Jerez y Lebrija. ¿De qué
forma os han influido?
C.G. A mí Jerez,
en concreto, la verdad es que no me influye. Me influye
la manera de vida, la manera de sentir. Pero lo mismo estudio
Jerez, que estudio otra cosa. Me da igual. Me gusta escuchar
y entender las maneras de cada persona. Tampoco se trata
de centrarme en Jerez porque viva en Jerez.

Carmen Grilo (Foto: Daniel Muñoz)
J.V. En mi caso, he vivido
otra etapa distinta a la de Carmen. De todo se aprende.
Todo te influye. La etapa que más se queda en la
vida es la de tu niñez y eso siempre ha estado patente,
muy marcado. Después tienes que desarrollarlo y seguir
aprendiendo, pero la primera etapa es la que te marca, tu
vida y tu forma de hacer las cosas.
¿Cuáles son vuestros
principales referentes? ¿Estudiáis a cantaores
antiguos?
C.G. Yo la verdad es que
estudio bastante, sobre todo, a los cantaores antiguos.
No me gusta parecerme a nadie. Escucho a muchos artistas
antiguos y después intento trasladarlo, intento hacerlo
personal y cantarlo como yo lo siento.
J.V. No sé lo que
decir. Todo es bueno. El referente nuestro es el flamenco
de antes y ese flamenco no es antiguo, antiguas son las
personas, las épocas, los tiempos. Ese es el flamenco
que ha existido toda la vida y que sigue existiendo, es
el referente que tenemos.
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José Valencia
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Como cantaores que comenzáis
a caminar en solitario, ¿qué objetivos tenéis?
J.V. Yo el único
proyecto que tengo es seguir haciendo lo que me gusta que
es cantar. No lo tengo como un trabajo, lo tengo como un
hobby... me siento afortunado de poder hacer lo que me gusta.
C.G. Cuando canto lo hago
porque disfruto, no porque sea un trabajo que tenga que
hacer por obligación. Canto porque me hace sentir
bien, porque me permite expresar lo que siento.
J.V. Y cantar solo está
muy bien, que es lo que pretende un cantaor siempre. Pero
el cante para el baile y el cante con colaboraciones, junto
a pianistas, guitarristas..., mientras suene flamenco y
de verdad, todo es bonito.
Tanto que se especula sobre el
futuro del cante, vosotros que sois artistas jóvenes,
¿qué pensáis?
J.V. Se está diciendo
que el flamenco se pierde desde hace muchos años
y todavía sigue dando la misma caña.
C.G. Yo creo que eso nunca
se puede saber lo que puede seguir evolucionando el flamenco.
J.V. Es que estamos en
plena evolución. El flamenco lleva doscientos años
en el mundo nada más. Y sale gente y siguen haciendo
los mismos patrones. Seguirá evolucionando porque
los tiempos cambian. Musicalmente estamos más informados
sobre otras músicas. Y todo ello nos vale para culturizarnos,
saber más de nuestro arte y conocerlo mejor.
¿Os inquieta a vosotros
aportar a esa evolución?
J.V. Cada persona aporta
su manera. Esa es la verdadera evolución del flamenco.
Cada uno canta de una forma, nadie se parece a nadie. Y
eso es lo bonito del flamenco.
C.G. El flamenco evoluciona
porque cada uno le aporta su personalidad.

Carmen Grilo (Foto: Daniel Muñoz)
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