|
SOBRE GUALBERTO, LA MÚSICA
Y EL FLAMENCO:
"Si quieres ser fiel a ti mismo, sólo
tienes que ser coherente con tu cultura"
A pesar de que, en el fondo, la obra de
Gualberto se agarre a la raíz, habrá quien diga que eso no es flamenco...
Yo nunca me he propuesto hacer flamenco. Yo
me baso en el flamenco. ¿Esto es flamenco? (Y toca una seguiriya con
la veena). El que es flamenco lo entiende.
En los pocos acercamientos que ha habido a la música clásica,
se ha vuelto a recurrir al manido argumento de que el flamenco muestra un cierto
complejo...
Yo creo que
al revés. Depende. Yo no soy flamenco de tablao, no soy un flamenco tradicional.
Soy flamenco porque he nacido aquí y uso sus estructuras para expresarme.
Ni lo intento, vamos. Al contrario, cuando escribo cosas para músicos clásicos,
saben que esa cosita flamenca que le doy al toque se tiene o no se tiene. Pero
a mí también me faltan cosas de los clásicos. Un clásico
que toca flamenco tiene complejo porque no llega a meterse totalmente.
Yo, como siempre
estoy en medio, puedo coger el flamenco y basarme en él. Si eres fiel a
ti mismo, sólo tienes que ser coherente con tu cultura. Yo me he criado
aquí en Sevilla, pero mis referencias eran los Beatles, Jimi Hendrix y
los Rolling Stones. Los flamencos también, pero eso lo tenía tan
a la mano que con dieciséis años le di la vuelta al mundo. Y con
veinte me fui a América a conocer a Frank Zappa y a Hendrix y a todo el
mundo. Y eso, quieras que no, lo mezclo con el flamenco.
¿Qué queda en Gualberto de esas referencias?
Muchísimo.
Hace poco toqué en Burgos con la guitarra eléctrica, porque hicieron
el veinticinco aniversario de un concierto que dimos allí muchos grupos.
Eso no se olvida. Pero si eres músico vas viviendo y conociendo nuevas
técnicas. Yo cuando empecé a tocar no sabía música
y, por tanto, no se me podía ocurrir escribir para un arpa y un violonchelo.
Una vez que aprendes, y aprendes porque tienes necesidad de expresarte de otra
manera, entonces vas utilizando sin complejo ninguno la base flamenca. Lleva la
esencia, pero no la forma total. También lo he hecho con el rock. Nuevos
Tiempos fue el primer grupo de rock andaluz, de ahí derivó Triana,
el primero en el que yo toqué, y de allí salió Medina Azahara...
¿Cómo ves la actual aportación andaluza a la música
pop-rock?
Si hablamos de lo que denominan el flamenco
fusión... bueno, en realidad no se basan tanto en el flamenco sino en ritmos
más latinos como salsa, rumba, tango, cosas festeras e incluso rock. Esta
bien, pero mezclar el flamenco con la música que hacíamos los Smash,
sobre Hendrix, Pink Floyd... era realmente fuerte. No es como la salsa que es
más bailongo. En Triana a Jesús (de la Rosa) le encantaban
los Doors, y hasta versionábamos sus temas.
El estudio
de Gualberto es el lugar ideal para borrar contextos y retrotraerse en el tiempo.
Sentados en la moqueta, a lo hindú, rodeados de instrumentos, de músicas,
de inciensos y de alguna que otra cervecita, sufrimos una suerte de encantamientos
que nos llevaron a la Norteamérica rockera de los albores de los setenta.
Y va Gualberto contando batallitas alucinantes de cómo los músicos
flipaban con su toque flamenco, de aquel grabado 'Summer en el Barrio', de cómo
conoció en Nueva York, a través de un amigo cantante de ópera,
pacifista y ecologista, a su grupo preferido. Y de cómo se hizo músico
de estudio, sin saber música, para gente como Aretha Frankling, de cómo
le enseñó a tocar bulerías a The Band (el grupo de Bob Dylan)
y estuvo un mes viviendo con ellos, de cómo grabó con la eléctrica
'Taranto' para Jimi Hendrix, o de cómo tocaba en el mismo club que John
McLauhglin.
Y la batallita
de Woodstock...
"Salgo en la película porque me
pusieron como prototipo de hippy americano. Y yo diciendo
con mi acento "yo, Spanish". Pagué treinta
y tantos dólares y, después, no había
puertas. Un desastre... medio millón de personas. Se
acabó la comida en los supermercados y el Ejército
empezó a tirar alimentos desde el aire. Yo tuve suerte
porque una señora del pueblo me dio de comer y hasta
ropa limpia porque le recordaba a su sobrino o no sé
quién. Y había música constantemente.
Estaban Santana, Raví Shankar, The Who... Yo llevaba
un saco de dormir del ejército americano, un sitar
en una mano y una guitarra flamenca en la otra. Y no paré
de tocar. Y todo por irme de vacaciones a ver a mi novia que
estudiaba allí Griego en la universidad. Un día
conocí a Zappa en Central Park y cuando estuvo en Sevilla
tocamos durante horas y se acordaba de aquella noche. Conocí
a gente mítica que yo me quedaba alucinao. Pero, muchas
veces era al revés, los que se quedaban mirando eran
ellos a mí cuando tocaba flamenco".
¿Qué crees
que tiene el flamenco para hacerse entender sin importarle
fronteras, ni culturas, ni lenguajes?
El flamenco tiene varias cosas que lo hacen
ser entendido. Un músico lo que más aprecia es la emoción.
El flamenco es emoción pura. Tiene una técnica muy llamativa, diferente
y complicada, hasta tal punto que el blues o el rock se tocan en cualquier parte
del mundo, pero para tocar flamenco hay que nacer aquí. Es una técnica
muy complicada que está mezclada con el sentimiento y la cultura. La guitarra
más virtuosa del mundo es la flamenca. Hay tal cantidad de riqueza... y
creo que es por la emoción que sueltan los artistas. A mí el flamenco
me gusta como fuente de inspiración, pero nunca he tratado de hacer flamenco
tradicional. Quizás haya tocado por derecho cuando he estado fuera... Si
tú eres flamenco, tocas lo que sientes. ¿Y yo cómo voy a
renunciar a lo que he vivido en mi juventud? Yo me voy y me vengo.
| |
|
|
"El limite de la experimentación está en uno
mismo"
|
|
|
¿Y dónde está el límite
de la experimentación?
El límite siempre está en la
intuición, en el talento del músico. Si un músico quiere
hacer algo comercial no va a profundizar. Si quieres hacer flamenco y la música
que escribes es para expresarte a ti mismo, coges palos que te digan algo. Pero
ya lo haces con una intención de expresión tuya, no para un público
mayoritario que lo que quiere es una cosita sin problemas... (Se pone a cantar
"un movimiento sexy" y se ríe). El límite está
en uno mismo.
¿Es difícil hacer músicas
nuevas?
Una vez uno me dijo, "tu
amigo Carlos Cano dice que nadie inventa nada", y yo
le contesté "eso se lo ha inventado él".
Cuando tienes un sentimiento y lo expresas, ese es tuyo, único.
Entonces tiene que salir algo nuevo. Y, puede ser, que por
casualidad se parezca a algo. Pero, por ejemplo, esto que
estaba tocando yo antes (y agarra la veena)... yo creo
que no se parece a nada. Y un flamenco lo escucha y ve, sin
dudarlo, la seguiriya de Tomás
Pavón. El flamenco tiene mucha riqueza para utilizarla.
Yo comparo al músico con el pintor. El pintor no tiene
por qué emplear nada más que el verde y el azul...
los límites no existen. Pero siempre tengo que tener
un estado emotivo para empezar, que es la semilla.
Continúa...
|