Gualberto
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Gualberto / Ricardo Miño
"Con trastes"


Gualberto / Ricardo Miño
"Puente Mágico"


Gualberto / Agujetas
"Cultura jonda 12. Inquietudes a compás"

 

 

 

 

"Cuando escribo cosas para músicos clásicos, saben que esa cosita flamenca que le doy al toque se tiene o no se tiene"

 

 


SOBRE GUALBERTO, LA MÚSICA Y EL FLAMENCO:

"Si quieres ser fiel a ti mismo, sólo tienes que ser coherente con tu cultura"

 

A pesar de que, en el fondo, la obra de Gualberto se agarre a la raíz, habrá quien diga que eso no es flamenco...

Yo nunca me he propuesto hacer flamenco. Yo me baso en el flamenco. ¿Esto es flamenco? (Y toca una seguiriya con la veena). El que es flamenco lo entiende.

En los pocos acercamientos que ha habido a la música clásica, se ha vuelto a recurrir al manido argumento de que el flamenco muestra un cierto complejo...

Yo creo que al revés. Depende. Yo no soy flamenco de tablao, no soy un flamenco tradicional. Soy flamenco porque he nacido aquí y uso sus estructuras para expresarme. Ni lo intento, vamos. Al contrario, cuando escribo cosas para músicos clásicos, saben que esa cosita flamenca que le doy al toque se tiene o no se tiene. Pero a mí también me faltan cosas de los clásicos. Un clásico que toca flamenco tiene complejo porque no llega a meterse totalmente.

Yo, como siempre estoy en medio, puedo coger el flamenco y basarme en él. Si eres fiel a ti mismo, sólo tienes que ser coherente con tu cultura. Yo me he criado aquí en Sevilla, pero mis referencias eran los Beatles, Jimi Hendrix y los Rolling Stones. Los flamencos también, pero eso lo tenía tan a la mano que con dieciséis años le di la vuelta al mundo. Y con veinte me fui a América a conocer a Frank Zappa y a Hendrix y a todo el mundo. Y eso, quieras que no, lo mezclo con el flamenco.

¿Qué queda en Gualberto de esas referencias?

Muchísimo. Hace poco toqué en Burgos con la guitarra eléctrica, porque hicieron el veinticinco aniversario de un concierto que dimos allí muchos grupos. Eso no se olvida. Pero si eres músico vas viviendo y conociendo nuevas técnicas. Yo cuando empecé a tocar no sabía música y, por tanto, no se me podía ocurrir escribir para un arpa y un violonchelo. Una vez que aprendes, y aprendes porque tienes necesidad de expresarte de otra manera, entonces vas utilizando sin complejo ninguno la base flamenca. Lleva la esencia, pero no la forma total. También lo he hecho con el rock. Nuevos Tiempos fue el primer grupo de rock andaluz, de ahí derivó Triana, el primero en el que yo toqué, y de allí salió Medina Azahara...

¿Cómo ves la actual aportación andaluza a la música pop-rock?

Si hablamos de lo que denominan el flamenco fusión... bueno, en realidad no se basan tanto en el flamenco sino en ritmos más latinos como salsa, rumba, tango, cosas festeras e incluso rock. Esta bien, pero mezclar el flamenco con la música que hacíamos los Smash, sobre Hendrix, Pink Floyd... era realmente fuerte. No es como la salsa que es más bailongo. En Triana a Jesús (de la Rosa) le encantaban los Doors, y hasta versionábamos sus temas.

El estudio de Gualberto es el lugar ideal para borrar contextos y retrotraerse en el tiempo. Sentados en la moqueta, a lo hindú, rodeados de instrumentos, de músicas, de inciensos y de alguna que otra cervecita, sufrimos una suerte de encantamientos que nos llevaron a la Norteamérica rockera de los albores de los setenta. Y va Gualberto contando batallitas alucinantes de cómo los músicos flipaban con su toque flamenco, de aquel grabado 'Summer en el Barrio', de cómo conoció en Nueva York, a través de un amigo cantante de ópera, pacifista y ecologista, a su grupo preferido. Y de cómo se hizo músico de estudio, sin saber música, para gente como Aretha Frankling, de cómo le enseñó a tocar bulerías a The Band (el grupo de Bob Dylan) y estuvo un mes viviendo con ellos, de cómo grabó con la eléctrica 'Taranto' para Jimi Hendrix, o de cómo tocaba en el mismo club que John McLauhglin.

Y la batallita de Woodstock...

"Salgo en la película porque me pusieron como prototipo de hippy americano. Y yo diciendo con mi acento "yo, Spanish". Pagué treinta y tantos dólares y, después, no había puertas. Un desastre... medio millón de personas. Se acabó la comida en los supermercados y el Ejército empezó a tirar alimentos desde el aire. Yo tuve suerte porque una señora del pueblo me dio de comer y hasta ropa limpia porque le recordaba a su sobrino o no sé quién. Y había música constantemente. Estaban Santana, Raví Shankar, The Who... Yo llevaba un saco de dormir del ejército americano, un sitar en una mano y una guitarra flamenca en la otra. Y no paré de tocar. Y todo por irme de vacaciones a ver a mi novia que estudiaba allí Griego en la universidad. Un día conocí a Zappa en Central Park y cuando estuvo en Sevilla tocamos durante horas y se acordaba de aquella noche. Conocí a gente mítica que yo me quedaba alucinao. Pero, muchas veces era al revés, los que se quedaban mirando eran ellos a mí cuando tocaba flamenco".

¿Qué crees que tiene el flamenco para hacerse entender sin importarle fronteras, ni culturas, ni lenguajes?

El flamenco tiene varias cosas que lo hacen ser entendido. Un músico lo que más aprecia es la emoción. El flamenco es emoción pura. Tiene una técnica muy llamativa, diferente y complicada, hasta tal punto que el blues o el rock se tocan en cualquier parte del mundo, pero para tocar flamenco hay que nacer aquí. Es una técnica muy complicada que está mezclada con el sentimiento y la cultura. La guitarra más virtuosa del mundo es la flamenca. Hay tal cantidad de riqueza... y creo que es por la emoción que sueltan los artistas. A mí el flamenco me gusta como fuente de inspiración, pero nunca he tratado de hacer flamenco tradicional. Quizás haya tocado por derecho cuando he estado fuera... Si tú eres flamenco, tocas lo que sientes. ¿Y yo cómo voy a renunciar a lo que he vivido en mi juventud? Yo me voy y me vengo.

 
"El limite de la experimentación está en uno mismo"

¿Y dónde está el límite de la experimentación?

El límite siempre está en la intuición, en el talento del músico. Si un músico quiere hacer algo comercial no va a profundizar. Si quieres hacer flamenco y la música que escribes es para expresarte a ti mismo, coges palos que te digan algo. Pero ya lo haces con una intención de expresión tuya, no para un público mayoritario que lo que quiere es una cosita sin problemas... (Se pone a cantar "un movimiento sexy" y se ríe). El límite está en uno mismo.

¿Es difícil hacer músicas nuevas?

Una vez uno me dijo, "tu amigo Carlos Cano dice que nadie inventa nada", y yo le contesté "eso se lo ha inventado él". Cuando tienes un sentimiento y lo expresas, ese es tuyo, único. Entonces tiene que salir algo nuevo. Y, puede ser, que por casualidad se parezca a algo. Pero, por ejemplo, esto que estaba tocando yo antes (y agarra la veena)... yo creo que no se parece a nada. Y un flamenco lo escucha y ve, sin dudarlo, la seguiriya de Tomás Pavón. El flamenco tiene mucha riqueza para utilizarla. Yo comparo al músico con el pintor. El pintor no tiene por qué emplear nada más que el verde y el azul... los límites no existen. Pero siempre tengo que tener un estado emotivo para empezar, que es la semilla.

Continúa...

 
 
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