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Fernando González-Caballos Martínez
Eduardo
Serrano Iglesias, El Güito, sigue siendo el maestro de la soleá. Aprovechando
su estancia en Mont-de,-Marsan, donde ha estado dando un curso de baile, hablamos
con él a cerca de su carrera y el momento por el que atraviesa el baile
flamenco. Estas eran sus impresiones.
¿Cómo
y por qué empieza a bailar El Güito?
Yo
empecé a bailar con 4 años. En aquella época
estaba de moda un tipo de cine que podríamos denominar
folklórico y aquello empieza a llamar mucho mi atención.
Es así como entro a estudiar con Antonio Marín
hasta los 14 años. A esa edad Pilar López me
incorpora a su compañía y empiezo a bailar como
profesional. Así que como ves fue casi sin darme cuenta.
Era un crío al que simplemente le gustaba bailar por
el hecho de bailar, pero nada más.
A
pesar de ello, tengo entendido que ya en aquellos años
recibió premios y distinciones muy importantes, ¿no?
Sí,
así es. A los 16 años recibí el premio
Sarah Bernhardt del Teatro de las Naciones de París.
Fue un premio muy importante que me distinguía como
el mejor bailarín de ese año.
¿Y
después de aquello?
Bueno,
la verdad es que después de aquel premio dejé
a Pilar López y empecé a trabajar en los tablaos.
Recuerdo que en aquellos años también trabajé
mucho con Manuela Vargas hasta que empecé a montar
mis primeros grupitos. En realidad esos fueron mis principios.

Foto:
Paco Sánchez
¿Cómo
recuerda aquella época?
Ufff
,
¿como la voy a recordar? Aquella época fue para
mi la mejor de todos los tiempos. Piensa que en aquel tiempo
cantaban para bailar artistas como Antonio Mairena, Caracol,
Terremoto, Sernita, Chano Lobato, La Perla e incluso el mismo
Camarón. Aquellos cantaores y cantaoras trabajaban
con figuras de la talla de Manuela Carrasco, Farruco, Rafael
el Negro, Antonio Gades, Matilde Coral, Mario Maya
Los
años 60' fueron la etapa dorada del baile y del flamenco
en general.
¿Cuál
era la intención de un joven bailaor como usted en
aquellos años?
Imagínate.
Cuando bailaba con Pilar López había bailaores
en la compañía como: Farruco, Mario Maya, Curro
Vélez, así que me pasaba el día observándolos.
Después, me iba a mi camerino y trataba de hacer las
cosas que más me habían llamado la atención
a mi manera. Como era el más jovencillo, traté
de aprender cosas de todos ellos. Lo que pasa es que después
tienes que crearte tu propia personalidad porque sino no vales
un duro.
En
aquella época, ¿cuáles eran sus proyectos
y con quién los desarrolla?
Eran
otros tiempos y claro, trabajábamos para ganar dinero
pero sólo queríamos el dinero para volver a
irnos de fiesta. En aquellos años comencé a
trabajar en Torres Bermejas con el Trío Madrid. Allí
estabamos trabajando además de Mario Maya, Carmen Mora
y yo, Pansequito y Camarón. En Canasteros estaban Farruco
y Manuela Carrasco. Es decir, había una baraja de artistas
tan amplía que los aficionados iban de un sitio para
otro sin parar. Piensa que por aquel entonces había
en Madrid del orden de 11 a 12 tablaos, además de un
buen número de salas de fiesta en las que también
solía haber un cuadro flamenco.
Y
llegan los Festivales de Verano
Efectivamente,
aparece el Potaje Gitano de Utrera y después todos
los demás. Recuerdo que el de Mairena era uno de los
mejores, pero había muchos. Creo que llegaron a haber
más de 100 festivales en toda Andalucía. Aunque
siempre fueron igual de pesados, desde las diez de la noche
hasta las siete de la mañana. Eso no hay quien lo aguante.
En mi opinión, deberían de partir el festival
en varios días para no llevar a todos los artistas
de golpe. La duración de un espectáculo hoy
no debe superar las dos horas para que el público se
quede satisfecho. Por mucho que a una persona le pueda gustar
el flamenco, la duración de la mayoría de los
festivales es excesiva, la gente se aburre, se marcha a la
barra a tomar una copa y ese murmullo que se forma me parece
de una falta de respeto y consideración hacia los artistas,
impresentable.
Pero
usted también ha tenido compañía propia
durante muchos años, ¿no?
Sí
señor. Después de mi etapa en los tablaos comencé
a montar mis primeras compañías. Hoy en día
llevo más de 15 años con mi propia compañía,
con la que trabajo mucho fuera de España. Recuerdo
que una de las mejores giras que he hecho en los últimos
años fue la de 1997. Con aquella compañía
hicimos escala en París donde tuvimos muchísimo
éxito. Además de mi cuerpo de baile venían
como artistas invitadas: Carmen Linares y Sara Baras. De hecho
fue después de aquella gira cuando Sara comenzó
a ser famosa.
Además
de Sara Baras, ¿qué bailaores/as han pasado
por su compañía en los últimos años?
Creo
que casi todos. Desde Beatriz Martín, María
Vivó, Belén Fernández, Belén Maya,
etc... En realidad todos y todas han venido a aprender durante
un tiempo y casi todos se han quedado bailando en la compañía.
La
última que yo recuerdo es Maripaz Lucena
Correcto.
Esa chica comenzó a bailar conmigo y ha estado viniendo
conmigo hasta hace muy poco tiempo. Ahora se va a marchar
a Japón durante 6 meses, por eso voy a volver a llevarme
a Belén Fernández. Pero con los bailaores ha
pasado lo mismo. Tanto por mi academia como posteriormente
por la compañía han pasado bailaores como: Joselito
Romero, Alfonso Losa, Domingo Ortega y otros muchos, sobre
todo de Madrid.
Sin
embargo, el baile masculino parece atravesar un periodo de
investigación.
Hombre,
yo creo que estamos viviendo una época muy fuerte del
baile. Hoy bailan igual las mujeres que los hombres, pero
es porque todo el mundo está liao con los pies. Nadie
se preocupa de los brazos, la cabeza, la estética y
todo es a base de fuerza y contratiempos. Además si
te das cuenta todos se parecen en algo. Mientras que en mi
época cada cuál tenía su personalidad.
Y,
¿qué me dice de la guitarra y el cante?
Desde
luego, la guitarra es en lo que más se ha avanzado
en los últimos años. El cante se ha quedao un
poco
, ya no se ven aquellas figuras como: Terremoto,
Chocolate, Mairena, El Sordera. Antes oías cantar a
uno de esos y sin verlo sabías perfectamente quién
era. Hoy no hay ni uno que suene con personalidad propia.
¿Piensa
que hoy en día los jóvenes tienen demasiada
prisa por convertirse en figura y dar el salto en solitario?
Por
supuesto. Hoy todo el mundo quiere ser figura sin haber tenido
tiempo de hacerse una trayectoria. Además en todos
los aspectos, lo mismo da el baile, que la guitarra o el cante.
¿A
dónde intuye que irá a parar esta situación?
Lógicamente,
todo tendrá que volver a su ser natural. El baile volverá
a ser más pausado para expresar lo que se está
bailando. De manera que, si se baila por seguiriyas, se baile
por seguiriyas y si bailas por soleá hacerlo como hay
que hacerlo. No como hoy que todo se baila igual, por bulerías.
Su
palo siempre ha sido la soleá, ¿me equivoco?
No.
Es verdad que todo el mundo me conoce por mi manera de bailar
por soleá, pero también he hecho cosas por todos
los palos, e incluso he llegado a bailar clásico.
¿Qué
opinión le merece el nivel exhibido por los participantes
en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba?
Yo
no estuve allí durante todo el concurso, aunque vi
la gala de ganadores y la verdad es que el nivel estuvo flojito.
Por ejemplo, Manolo Sanlúcar se agarró un cabreo
importante, con toda la razón del mundo, porque aquel
chaval no estaba para un premio como ese. Sin embargo, en
baile la chavala que se llevó el premio por soleá,
Hiniesta Cortés, bailó muy bien y me pareció
que se lo merecía. Aunque en baile también se
dieron unos premios que vaya tela. No es que no se los merecieran
los que se los llevaron, sino que por medio se quedó
en el camino gente que bailaba mucho mejor. Y de cante ni
hablamos por que de eso no quiero ni opinar.
Maestro
ha sido un placer conocerlo.
Muchas
gracias.
Fernando
González-Caballos Martínez
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