“Me encuentro muy a gusto en el riesgo”


Israel Galván, bailaor flamenco. Entrevista

“Si no siguiera contando una verdad mía,
no podría bailar más”

Silvia Calado. Sevilla, octubre de 2006

La vanguardia, por delante. Israel Galván protagonizó el arranque de Bienal de Flamenco de Sevilla 2006 con un inusual triplete. El bailaor sevillano, último Premio Nacional de Danza, recuperó ‘Arena’ y ‘Tabula rasa’, pero también se estrenó como coreógrafo y creador de encargo. De esa nueva faceta surgió ‘La francesa’, un montaje con el que ha “intentado que se abra un camino nuevo para Pastora Galván, que no sea una más”. Y, de hecho, lo logró. Paralelamente, transcurre el camino de Israel Galván que, más que nuevo, es propio. Ya va pensando en nuevos retos, pero los irá desarrollando poquito a poco. Todo es cuestión de verdad y de riesgo: “En el momento en el que me veo arrinconado, es cuando me veo más cómodo”.

 

Israel Galván en 'Arena'
(Foto: Daniel Muñoz)

¿Qué sensación da tener tres oportunidades en Bienal de Sevilla 2006?

Al principio yo no me creía que era tan inusual, creía que era algo normal. Pero conforme me van preguntando, me voy dando cuenta, el día antes, que es una responsabilidad grande, grande. De todas maneras, los tres son muy diferentes -en dos de ellos bailo yo- y creo que se van a entender los conceptos diferentes. Creo que es un reto y esta semana se puede quedar muy bien o se puede quedar cansada la gente. Después de ‘Tabula rasa’, el próximo que venga, va a tener éxito. De tanto verme bailar, el público va a agradecer otra cosa, jajajaja.

¿Qué papel juega Israel Galván en ‘La francesa’?

Como coreógrafo, he tratado de potenciar las cosas que ya tiene y llegar con ella un poco más lejos. Creo que cuando se vea completo, va a ser una sorpresa. Creo que el público va a descubrir a una nueva Pastora Galván. No quiere decir que baile como yo, pero sí como una mujer nueva, que es lo que he intentado. Hay muchas bailaoras que bailan muy bien, hoy en día hay unas bailaoras increíbles. Siempre es bonito que haya variedad y lo que he querido con ella es que sacara una personalidad muy fuerte para que vaya por sí sola y no tenga que igualarse a ningún estilo, a ninguna forma del baile, unas más flamencas, otras más modernas. Lo que he intentado es que se abra un camino nuevo para ella, que no sea una más.

¿No teméis comparaciones?

Al ver el ensayo general, se van descubriendo diferentes mujeres, diferentes estados de ánimo de ella. Algunas, evidentemente, serán mejor digeridas por la gente, y en otras verán algo más salvaje, más bestia. De todas formas, no es una competición, es un espectáculo y una de las partes del espectáculo es mantener al público sorprendido. Y he intentado que aparte se vea bailar a ella, que el guión y las cosas que suceden mantengan a la gente pendiente de lo que ella hace. Me ha salido no para sorprender a la gente, sino a partir de lo que ella lleva dentro.


Pastora Galván en 'La Francesa' (Foto: Daniel Muñoz)
 
   

¿Qué destacarías de Pastora Galván como artista?

Creo que hacía falta... Creo que con mi hermana se ve como a una Lola Flores o a una María Jiménez, pero con técnica. No quiero decir que María Jiménez no tenga técnica, que tendrá la suya, sino que todo lo que guardan normalmente las bailaoras en momentos íntimos, sacarlo al escenario y plantearlo en forma de una coreografía, no que se quede simplemente en una ‘patá’. En el segundo en el que se ve un remate por tangos y de bulerías, que es muy radical, exprimir eso. Yo qué sé, veremos a ver.

¿Resulta que no hay nada más radical que el flamenco mismo?

En el flamenco somos los únicos. ¿Danza? Todos los países tienen compañías. Creo que el flamenco con el tiempo ha sabido sacar de contexto unas cosas y examinarlo más. Y queda como más de verdad. Todas las cosas buenas quedan bien siempre, pero el flamenco tiene la facilidad de que ya de por sí tiene un efecto sin ponerle nada. Con una bailaor, una guitarra y un cantaor, ya está. Con, por ejemplo, una seguiriya, ya estás dando a la gente imágenes, ya estás contando cosas. Si aparte de eso se le potencia o se le cambia el contexto, da muchas formas que todavía no están explotadas, el efecto primario es más fuerte. A lo mejor dentro de veinte o treinta años el flamenco ya no sorprende nada, pero ahora mismo todavía sigue sorprendiendo.

Y en ‘Tabula rasa’ ese “efecto primario” llega a su límite...

Sí, yo creo que el espectáculo todavía tiene que seguir avanzando más, sólo hemos hechos dos funciones. Creo que cuanto más se haga, más se aprende en el silencio. Es bueno que la gente vea sólo a una persona bailar. Se ven los fallos, se ve más lo que es en sí mismo. Siempre lo queremos adornar todo para que quede bonito. De vez en cuando, se puede ver al bailaor realmente solo y sacando cosas de donde no hay.

¿Ha sido tan difícil este trabajo como parece desde fuera?

Cuando te metes en estas cosas, la verdad es que luego te arrepientes. ¿Para qué me meto en estos líos? Pero creo que si no siguiera contando una verdad mía, no podría bailar más. La verdad es que luego me encuentro muy a gusto en el riesgo. Si todo está montado y está perfecto para que triunfes, ahí bajaría. En el momento en el que me veo arrinconado, es cuando me veo más cómodo.


Israel Galván en el Casino de la Exposición de Sevilla
(Foto: Daniel Muñoz)

Más información:

Bienal de Flamenco de Sevilla 2006. Pastora Galván, ‘La francesa’. Reseña, fotos y vídeo online

Bienal de Flamenco de Sevilla 2006. Israel Galván, ‘Tabula rasa’. Reseña, fotos y vídeo online

Entrevista a Israel Galván, bailaor (marzo, 2002)

 
 
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