Javier Limón,
productor y compositor. Entrevista flamenco
“Paco de Lucía es el
verdadero
productor del flamenco”
Silvia Calado. Madrid, junio de 2005
Un nombre viene repitiéndose
desde hace varios años en los créditos de
las novedades discográficas de flamenco. Y no es
ni cantaor ni guitarrista ni palmero. Javier
Limón, productor y compositor, ha dejado ya su
marca en discos como ‘Lágrimas negras’
de Bebo Valdés y Diego el Cigala, ‘Cositas
buenas’ de Paco de Lucía, ‘Niño
Josele’, ‘La rosa blanca’ de Montse Cortés...
Ahora todos los amigos que han pasado por su estudio participan
en el disco presentación de su nuevo sello discográfico
Casa Limón. Después del primer álbum
‘Limón’, “un guión hecho
a la medida de actores” como Bebo Valdés, La
Tana o Potito, vendrán los trabajos individuales:
Niño Josele, Calamaro o La Negra, un descubrimiento
del productor. La multiculturalidad, la invisibilidad de
las máquinas, la amistad y el ‘haiku’
son máximas de este admirador confeso del maestro
de Algeciras, “el productor realmente bueno del flamenco”.

Javier Limón
(Foto: Daniel Muñoz)
¿En qué consiste
el proyecto Casa Limón?
Lo que he hecho es coger a todos los colegas
de mi estudio Casa Limón, los que han tocado en los
discos de Enrique
Morente, de Luz Casal, de Calamaro, de Paco de Lucía...
que son los mismos todo el rato: Piraña, Alain Pérez,
Niño Josele... Es como un equipo que se ha ido agrandando
con otros artistas como Elian Elías, Marc Johnson,
la gente del jazz, Carlinhos Brown... Va cogiendo molla
el grupo. Y nos hemos creado el sellito este para acuñar
lo que ya existe.
Uno de sus principios es la multiculturalidad,
¿no?
Los pilares básicos de la ‘big
music’ eran Brasil, la música afrocubana, el
jazz y luego, vía Piazzola, el tango argentino. Yo
creo que el flamenco, gracias a Paco
de Lucía sobre todo, es un lenguaje más,
un pilar más de la música grande. Y el flamenco
ya tiene vocabulario suficiente para que pueda hablar de
cualquier tema, Ya se puede hacer en flamenco cualquier
clásico. El punto de vista es hacer música
mundial, pero siempre con un pie en el flamenco. Este año
he grabado en muchos sitios -Bahía, Bristol, Bogotá,
Nueva York- y cada vez que hablas de Paco de Lucía
o del flamenco la gente se pone muy receptiva. Yo creo que
va a funcionar. Luego a nivel business no sé si va
a funcionar, pero me da igual. Creo que vender discos es
una cosa secundaria, es algo que va al margen de si el disco
es bueno o malo.
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Javier Limón (Foto:
Daniel Muñoz) |
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Pero se da la paradoja de que cosas
que has producido se tildan de comerciales y después
no son, ni mucho menos, superventas...
Si alguien me tacha de comercial, que se
escuche ‘El
Sorbo’, si tiene cojones de acabárselo,
entonces que me diga que soy comercial. Por ejemplo, ‘Lágrimas
Negras’, si hubiera pretendido ser comercial no tendría
un solo de piano de cuatro minutos en ‘La bien pagá’.
Lo que pasa es que luego ha pegado eso. Igual que los discos
de Luz o de Calamaro o de Paco. Lo de Victoria Abril, que
es un disquito sencillo de una mujer que le apetece cantar
unas cancioncitas, sale en España y no vende una
copia. Sin embargo, en Francia lleva setenta mil copias
en tres semanas. ¿El disco es bueno o es malo? Desde
luego la calidad del disco no tiene nada que ver con la
venta. En el flamenco sí que es verdad que hay un
público de diez mil a quince mil personas aficionadas
que caen siempre pero, aún así, hay discos
de guitarristas muy buenos que han vendido mil o dos mil
copias. Paco porque está ya en otro plano, pero el
segundo de a bordo, que no sé si es de Córdoba
o de Almería, no creo que venda más de quince
mil copias. Y muchos de estos grandes consagrados venden
mil, dos mil o tres mil. Yo creo que la calidad no va en
relación con las ventas.
A mí me lo dijo Paco de Lucía.
“Cuando uno hace un disco tiene que hacer su disco,
ni el de su familia, ni el de sus amigos, ni el de sus clientes,
ni el de su compañía de discos”. La
selección de temas, la elección de músicos,
el estudio, las estructuras... tú haces lo que tú
sientes y luego ya eso una vez que se termina vamos a defenderlo
de puta madre. Tienes que serte fiel a ti mismo. De todas
formas, en el disco este mío, que es el primero del
sello, lo que he hecho ha sido un guión y luego he
llamado a los actores ideales para cada melodía.
Los que están en el disco son todos amigos, no hay
infiltrados.
¿Qué tienen en común
tus ‘actores’, aparte del limón de las
fotos?
La amistad. Para mí Paco es mi ídolo
desde pequeñito, es como Maradona para los niños
que les gusta el fútbol. Simplemente, haberle conocido
era la hostia. Después, haberle ayudado en su disco
era la ‘rehostia’. Y que me haga aquí
un tema es... uf. Somos todos amigos y están todos
ligados. Jerry González ha tocado con Josele y Los
Piratas, Bebo con Carlinhos... Todo un mejunje de colegas.
Y mi grupo base del disco es el grupo de Paco: Niño
Josele, Piraña y Alain Pérez.
¿Y musicalmente?
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| "Creo
que agarrarse a los cuatro o cinco cantes de principios
de siglo de Manuel Torre o Antonio Chacón y
decir que son los mandamientos es de subnormal" |
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Lo que tienen en común es que todos
conocen bien sus raíces, hasta Calamaro, todo un
experto en tango argentino. He estado con él en Buenos
Aires y he flipado, los grandes maestros del tango le veneran.
Conoce muy bien el tango, la samba argentina, la chacarera
y toda la música folclórica argentina. Y Bebo,
fíjate, ¡casi que se ha inventado la música
cubana! Tienen todos mucho conocimiento de su música,
eso es lo que les hace estar cerca. Por ejemplo, para mezclar
guaguancó con flamenco hay que saber que la salsa
viene del guaguancó, que la música en clave
afrocubana viene de Haití, de la música yoruba
que, a su vez, viene de África directamente y es
en Haití donde se mezcla con “la malagueña”,
como dice Bebo. Eso hay que saberlo a la hora de juntar
música cubana con flamenco. Yo creo que estos músicos
son ideales para fusionarse porque tienen tal conocimiento
de sus raíces que realmente saben qué parte
tienen que sacar a flote en cada momento. Para eso Bebo
es la hostia. Cuando estuvo haciendo ‘El milagro de
Candeal’, si se tenía que fusionar con música
brasileña, se acordaba de qué puntos en común
africanos tenía que tocar...
Trabajar con Bebo habrá
sido una experiencia alucinante, ¿no?
Claro, es que Bebo es una película.
Y es que, como está tan joven y tan vital, no nos
damos cuenta de lo viejo que es Bebo. Me contaron que iban
en el coche Carlinhos, Trueba y Bebo y sonaba una canción
en la radio. Fíjate lo vieja que era que contaba
la historia de un jinete y un caballo. Y decía “pim,
pim, cayó Berlín; pom, pom, cayó Japón”.
Y era de los cubanos de la época para descojonarse
de los japoneses y los alemanes de la Segunda Guerra Mundial.
Y en ese momento salta Bebo, que estaba todo el rato callado,
y les dice: “Oye, chico, ahí llega un solo
mío, creo”. Y aparece un solo de Bebo de los
años 40. Carlinhos y Trueba por lo visto se quedaron
mirando alucinados. Es imposible pillarle. Es que ha estado
con Nat King Cole, con Sinatra, con Josephine Baker... un
‘capo’.
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