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¿Entonces ‘Limón’
es como un catálogo de presentación de los trabajos
individuales que van a venir?
Yo no quiero que sea un disco de colaboraciones. ‘Limón’
es un disco de música, pero como yo no soy instrumentista,
llamo a mis colegas para que lo toquen. Pero creo que el disco
tiene valor en sí mismo. Hay treinta músicos
pero, en realidad, la espina dorsal del disco es un cuarteto...
con muchas guindas. Todo tiene un sonido y un concepto. Y
a partir de ahora sí vamos a sacar discos: uno de Niño
Josele, otro con Calamaro, otro de una artista nueva que
se llama La Negra que voy a sacar. Canta temas con aire flamenco,
es muy original. También la idea es sacar gente nueva.
Y luego haremos algún experimento raro con dos culturas
extrañas. El objetivo es sacar durante el curso que
viene cuatro o cinco discos. Y es como una colección,
va a ir todo numerado. Son, más bien, momentos de artistas,
no vamos a fichar a artistas fijos ni a hacer contratos para
tres discos, será una colección de obras independientes,
numeradita y cuidada.
Javier Limón en la
silla donde graba Paco de Lucía (Foto: Daniel
Muñoz) |
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¿Hay algún sitio en el que te guste
estar a parte de en el estudio?
Hay algún sitio... en el que no me gusta estar. Jajajajaja.
Si las paredes de Casa Limón hablaran...
Unas orgías...
Musicales, ¿no?
Sí, claro, claro. Jajajajaja. La verdad es
que en este estudio se está bien, estás como
en tu casa. Intento que se vean las menos máquinas
posibles. Tengo muchas escondidas y esas otras que quedan
las voy a esconder también. Mi idea es que no se vean
máquinas ni nada, que sea como una casa para estar,
para tocar... que sea un punto de referencia para los músicos
que vengan. Si viene Eliane Elías o quien sea, lleguen
aquí y graben sus cosillas. Muchas discos se han grabado
así. ‘Los
Piratas del Flamenco’, por ejemplo. A Jerry le dije
que tenía el estudio, que cuántos días
cogía para grabar el disco. Y me contesta: “Coge
dos, por si acaso”. Yo venía de hacer el de Morente,
dos años en el estudio. Y se hizo en un día,
claro.
Creo que la diferencia entre ese jazz de Jerry y el flamenco
es que en jazz están todo el rato buscando en la armonía
y en la melodía para, de repente, encontrar cuatro
notas de gran belleza. Todo ese tiempo de búsqueda
está justificado por ese momento de gran belleza. Y
en el flamenco tiene que ser todo el rato máxima belleza.
Es muy bonito el flamenco, es una joya, pero tiene un trabajo...
Haces una bulería y en la cuarta letra el cantaor desafina
un poquito y ya no vale un duro la bulería. Y en el
jazz es al revés, está todo desafinado pero
hay un momento y ya es un pedazo de tema. Es un concepto positivista,
ver la belleza del detalle. Y el flamenco es a veces en eso
sufridor. Yo creo que se va a volver a desdramatizar. Mi ídolo
ahora es Capullo
de Jerez, que me lo ha descubierto Paco de Lucía.
Me recomendó que lo escuchara bien. Y es verdad que
tiene un concepto brutal, canta con una libertad... Y Paco
es que es el verdadero productor del flamenco. Lo que pasa
es que como es el mejor guitarrista, el mejor músico
de este país, el mejor...
Ya no le caben más títulos...
Pues el productor bueno de flamenco también es él:
el que se ha inventado el cajón, los coros, las estructuras,
grabar por pistas, la claqueta, pinchar... El que se ha metido
en un estudio y ha dicho bueno, vale, ahora el flamenco en
el estudio hay que inventárselo porque no vamos a hacer
el cateto de meternos ahí, hacer lo que hacemos en
el tablao y al disco. A mí me encanta. Paco ha puesto
un nivel de exigencia en afinación, en ritmo, en estructura,
en armonía, en toque... que comprendo que la gente
no tenga tiempo para echar tantas horas. Como él si
lo tiene... echa el tiempo hasta que eso queda cuajado, cuajado.
Y ya no es sólo tiempo, es tiempo y criterio. No se
pueden echar en un disco cinco años y que el disco
sea un puto desastre. Yo he visto a Paco estar con un tercio,
por ejemplo, dos horas o tres horas sin parar hasta que ha
salido y luego lo he visto hacer un tema entero del tirón
y darle el visto bueno. O sea, que es un tío que tiene
clarísimo su criterio. Si sale del tirón, del
tirón, pero si hay que estar tres días, se está
tres días. Pero hasta que eso no coge el nivel guay
no para.
Apuestas por la mezcla, por la fusión, ¿pero
crees que el flamenco puede seguir avanzando dentro de sí
mismo sin mirar a otras músicas?
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| "Estos
músicos son ideales para fusionarse porque tienen
tal conocimiento de sus raíces" |
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Yo creo que el flamenco es súper joven porque tiene
dos siglos máximo. Y el flamenco es una mezcla de la
música religiosa árabe, judía y cristiana
que, en un determinado momento de la historia se mezclan y
empiezan a surgir los primeros melismas. Hay música
en gnawa que es como flamenco. Creo que agarrarse a los cuatro
o cinco cantes de principios de siglo de Manuel Torre o Antonio
Chacón y decir que son los mandamientos es de subnormal.
Creo que el flamenco está en plena evolución,
con un lenguaje que hay que ir enriqueciendo. Lo que sí
es verdad es que para mezclar hay que conocer mucho. Los discos
permiten tener esa formación. Cuando estuve con Juan
Valderrama, me he tirado horas escuchándole tarantas
y tarantas y tarantas para aprender. Y con Morente igual,
me pego como una lapa. Te hace, de repente, la soleá
de... Santa María. ¿Quién la conoce?
Nadie. Y a él se la enseñó Pepe el de
la Matrona y no está en ningún lado. Y eso se
te clava. Creo que el flamenco se salva si los jóvenes
se aficionan al cante antiguo, si no puede correr el riesgo
de diluirse. Creo que es básico seguir escuchando a
Tomás Pavón y a toda esta gente, básico.
Y si miramos hacia delante, ¿no crees que
el aún llamado nuevo flamenco va con retraso respecto
a la música actual?
Yo creo que en España todavía estamos en pañales
en casi todas las músicas. El hip hop está en
pañales, el rock frente a lo que se hace en Bristol,
y el jazz igual. Todo está en pañales. Pero
sí creo que el flamenco haciendo flamenco está
al nivel de cualquier música. El rock de España
está así porque no es nuestra cultura. ¿Cuántos
niños de catorce años hay que toquen bien la
guitarra eléctrica? No hay. Y en Estados Unidos pegas
una patada en un high school y salen diecisiete que se la
meriendan. Es la cultura. ¿No habéis escuchado
a Phil Collins lo bonito que suena cuando canta en inglés
y lo hortera que suena cuando canta en castellano? Suena ridículo.
El idioma tiene también mucho que ver. Con lo que me
gusta Sting a mí.
Y en la faceta de letrista, ¿cómo funcionas?
Mis mejores letras han salido cuando había prisas,
un café corriendo, grabar y a toda hostia. ‘Hubo
un lugar’, por ejemplo, o ‘El concierto de Aranjuez’
en el DVD de Bebo y Cigala, que es la única que han
admitido los herederos de Joaquín Rodrigo. Y creo que
la poesía flamenca más bonita que se ha escrito
es la de los ‘haikus’ japoneses.
¿Te planteas que sea más musical que
de contenido?
No, no, no. Me planteo que mis letras tengan contenido. Hay
muchas veces que escribo la letra antes. Y me he dado cuenta
de que una de las maneras interesantes de enriquecer la composición
flamenca es poner poesía que no sea de versos octosílabos
o endecasílabos, sino que sea la prosa o la métrica
libre. Eso obliga a buscar recursos rítmicos y melódicos
nuevos y diferentes. Todo el flamenco tradicional está
en tercetos, cuartetas o quintetos con rimas clásicas.
Por eso el haiku me gusta, porque cuando es otra métrica
te ves obligado a colocar los cantes de otra manera y crear
nuevos tercios. Por eso Morente es tan creativo a nivel compositivo,
como coge poemas tipo ‘Poeta en Nueva York’ que
son libres, se ha obligado a colocar los cantes de una manera
nueva. Es muy inteligente.
Como productor, ¿qué uso haces de las
máquinas?
Yo creo que el ProTools y todo esto es una herramienta más
que hay que saber usar. Lo ideal es que el uso de las máquinas
no se note y que la grabación final sea lo más
parecido a un momento real que pudiera haber ocurrido en una
habitación. Luego supongo que hay cositas electrónicas
que serán interesantes de abordar. Ahora estoy haciendo
algo de hip hop, que también me interesa. Pero eso
es ya otra historia. Ahora estamos poniendo filtros a los
cajones en algunos casos. Por ejemplo, en la soleá
de Paco de Lucía, una parte de la percusión
es una bolsa de plástico haciendo “chas”
y mezclado con filtros suena bien. Y es Paco de Lucía...
y es una bolsa de basura. Bueno, de basura, no, de plástico...
No queda bien poner las palabras ‘Paco’
y ‘basura’ en la misma frase...
¡No, eso nunca! Jajajajajaja.
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