VÍDEO ONLINE

Javier Barón, 'Dime'. Festival de Mont de Marsan (Francia), 2 de julio de 2003
Real Video




Javier Barón
Biografía y comentarios de los lectores



Javier Barón, bailaor flamenco. Entrevista

“La evolución del flamenco
hay que tratarla con mucho tacto”

Silvia Calado. Sevilla, octubre de 2006

Javier Barón vuelve a poner en marcha la máquina de crear. El bailaor sevillano da a luz dos nuevos espectáculos. En clave intimista, acaba de estrenar ‘Dos voces para un baile’ en Sevilla. Y será el Festival de Jerez el que acoja la presentación de ‘Meridiana’, un espectáculo de gran formato dirigido por Pedro G. Romero. Tiene plena conciencia de las complicaciones que conlleva poner en marcha nuevos proyectos, pero “no me quiero quedar con las ganas de plasmar las ideas que me rondan la cabeza”. Y, para ello, siempre trata de rodearse de un buen equipo de profesionales, pues es de los que piensan que “nadie puede saber de todo, hay que estar siempre dispuesto a aprender”.

 



Javier Barón
(Foto Daniel Muñoz)
+ Ampliar foto
   
LEER
‘Dime’: reseña, fotos y vídeo
Leer reseña
BIO
Biografía y comentarios
Leer biografía

¿Que es ‘Dos voces para un baile’?

‘Dos voces para un baile’, que estreno el 29 de noviembre, es un espectáculo en formato pequeño con poquito elenco, una cosita tras la que llevaba tiempo. Aunque para organizar algo, sea pequeño o más grande, el mareo de cabeza es el mismo. Tengo la suerte de poder estrenarlo. Hacía mucho que tenía apuntes, quería unir dos voces que han estado presentes en mi trayectoria, tanto en Madrid como en Sevilla. Y han sido y siguen siendo dos cantaores muy importantes para mí. Son Guadiana y Juan José Amador. Y a ellos les ha gustado mucho la idea. No hay ningún pretexto, ninguna historia que contar, sólo cantar, bailar y tocar la guitarra. Lo de siempre, lo de mis comienzos. Antes no se llevaba percusión ni nada de eso, palmeros si acaso. Y tenía ganas de volver a esa sencillez.

¿Qué dirías de cada uno de esos cantaores?

Para mí han sido personas muy significativas, siempre han estado ahí. Me han gustado mucho sus voces, su forma de decirlo, de interpretarlo, el ritmo que llevan... Un buen cantaor de baile es el que te mete el pie, te aporte y esté ahí contigo. No es sólo cantar, para eso están los cantaores de ‘alante’. Y ellos, aparte de que son buenos solistas, su fuerte es para el baile. Han estado en bastantes compañías con muchísimos artistas. No llevan dos días en esto. Son dos cantaores para mí fundamentales, lo han sido y lo son dentro de mi carrera como artista.

¿Qué recuerdos tienes de aquella época de Madrid?

Allí estuve con todo el esfuerzo de mis padres y de mi tío, que me llevó a su casa a Madrid. Con 11 años hice vida allí, mi tío fue mi segundo padre. Tuve que dejar los estudios, fue un lío. Pero después me pusieron un maestro particular y estuve estudiando con muchísima gente del flamenco: Toni el Pelao, Faíco, Rafael de Córdoba... infinidad de gente. Después de aprender todo eso, pude montar mi primer grupillo. Y con quince años o así fue cuando se incorporó Guadiana. Desconecté un poco, estuve cuatro años en el Ballet Nacional de España (BNE), donde te formas en más disciplinas, estoy muy agradecido a tantos profesores... he tenido una suerte tremenda. Todo lo recuerdo mucho ahora. Cuando quieres crear una cosa nueva, parece mentira, pero siempre vuelves atrás. Es satisfactorio acordarte de detalles que te enseñó tal o cual maestro. Y después volví con mi grupo a bailar flamenco. Y grabamos un programa precioso en Televisión Española con Guadiana, Ramón Jiménez, Paquito Cruz, Toni Maya, Ramón Porrina, y Bernardo y Juan Parrilla que, por primera vez, hicieron algo más innovador con el violín y la flauta. Aún me lo recuerda Guadiana y me dice que vaya clase tenía aquello. Todavía me llamaba Francisco Javier... Mi tío, en busca de un nombre más ‘comercial’, me quitó el Francisco, que le sonaba a santo, y me añadió Barón, como hacían amigos suyos americanos que, como él, se buscaban la vida para ser novilleros.


Javier Barón (Foto: Daniel Muñoz)
 
   

¿Qué guitarristas están en este montaje?

En la guitarra tengo a Alfredo Lagos, que también me ha acompañado mucho, y Javier Patino, que me acompaña desde hace tiempo. Son guitarristas que siempre me han aportado mucho musicalmente. Yo me baso mucho en la música al crear y bailar. Y es fundamental tener a dos guitarristas como ellos que, aunque han hecho de todo, han destacado acompañando para bailar. Ahora he cambiado la percusión por dos palmeros, que nunca había llevado. A mí me gusta cambiar en cada espectáculo, pero bastante... casi en un noventa por ciento.

¿Cada obra que estrenas muestra esa necesidad de renovación?

Sí, necesito buscar elementos nuevos, cambiar el elenco, buscar detalles musicales como prescindir ahora de la percusión y meter unas palmas, también las formas y los cantes que te hacen... Voy a tener a Faustino Núñez como director musical. Ha estado en mis últimos trabajos y me ha gustado mucho, es un gran profesional, me ha entendido muy bien y me ha facilitado muchas cosas en el tema musical, me ha ayudado a darle una unión. Quería pegarme un poquito a la jondura, no ir a lo habitual. Por eso gusta que uno se meta dentro del cante que está haciendo el cantaor. No quiero hacer bailes por bailes o cantes por cantes. Quiero que sea muy fluido, que tenga dinámica, no hacer bailes de nueve minutos y luego un cante para que me cambie. Quiero meterme dentro de ellos y que ellos se metan dentro de mí. Que haya libertad para pisarnos, que haya intercambio. Tampoco es fácil llevar a la práctica los apuntes que tiene uno en la cabeza. Cuando se estrene quedarán cosas por pulir, pero siempre hay posibilidad de estudiarlo más. No se puede hacer a la perfección el primer día. Sí quiero utilizar bien las voces: que uno esté haciendo un tono, que el otro haga un cante... Sería bonita esa mezcla. Los quiero exprimir. Y eso cuesta lo suyo. Además de bailar, hay que saber contar (jajaja).

¿Hay una vuelta al flamenco más íntimo?

Por lo que veo, hoy hay mucho interés en la juventud por buscar lo antiguo. Y la juventud es la que nos puede llevar al futuro. Lo ves en algunos detalles dentro de ciertos espectáculos: en letras bien escogidas, aunque sean populares; en lo musical... Y son cosas muy sencillas, pero gustan y se agradecen. No digo que no vayamos evolucionando y mezclemos músicas, pero se está yendo muy rápido. La evolución hay que tratarla con tacto. No se puede ir a lo loco, a ver qué pasa, a ver cómo reacciona el público.

Por eso yo soy una persona que no quiero acapararlo todo, sino que trato de rodearme de un equipo de gente profesional, desde que hice ‘Baile de hierro, baile de bronce’, donde tuve por primera vez un director de escena. El que diga que lo sabe todo... miente. Tienes que hacer un equipo. Cuando hice el ‘Dime’ parecía muy sencillo, pero después es complicado. Tú puedes tener la idea, pero también quien te la desarrolle. Y ya tú vas quitando, poniendo, ayudando. Al final unes a gente muy interesante y te vas enriqueciendo. Creo que hay que trabajar con humildad. A mí me da mucho respeto dar pautas a mis compañeros, a los cantaores, los guitarristas... hasta a las palmas, que también tienen su importancia, pues las veo como un instrumento. Necesito a alguien que les traslade lo que quiero, lo que necesito, pues seguro que lo va a comunicar mejor que yo. A mí siempre me ha ido muy bien esta forma de trabajar, han fluido las cosas y han mejorado. Al principio todo parece un caos, pero cuando vas creando y engordando la idea, cada uno se va dando cuenta de dónde estamos.

¿Y en gran formato? ¿Qué andas preparando?

A finales de febrero, en el Festival de Jerez, estrenaré ‘Meridiano’. Con estos dos proyectos, en julio o agosto me tomaré unas vacaciones porque eso va a ser de locos. Estamos en fase de desarrollo. Se cuenta ‘a priori’ con mucha gente, pero hay que cuadrar agendas. Y soy muy caprichoso con los artistas con los que quiero trabajar, a mí no me pueden cambiar el elenco así como así. Me lo está dirigiendo Pedro G. Romero, ya llevamos días trabajando. Y en la parte musical está José Manuel Gamboa, que lo estoy mareando un poco. Y ellos a mí. El título que le he puesto es ‘Meridiano’. Viene de un reloj de sol que vimos al lado de la Catedral de Sevilla, pues me voy basando en el tiempo. No lleva guión, ni argumento, me centro en el ritmo. Podría estar más gente bailando, pero aún no está claro.

Continúa >>

 
 
Para pertenecer a nuestra cyberpeña flamenca mándanos
tu e-mail y te informaremos de todas la novedades:

 Home | Contacto | Publicidad | Mapa web