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Javier Barón, 'Dime'. Festival de Mont de Marsan (Francia), 2 de julio de 2003
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Javier Barón
Biografía y comentarios de los lectores

 

 

“El aplauso final de un trabajo que has hecho y en el que has creído, es lo más bonito que nos puede pasar”

 

 

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Y hablando de tiempo... ¿en qué momento artístico te sientes?

Yo siempre me he encontrado a mí mismo, pero sabes que hay altibajos. Es todo tan complicado y, últimamente, intervienen tantas historias ajenas al baile y al arte... Eso no me gusta nada. Se nota mucho la diferencia entre los artistas que venden otra cosa que no es bailar y los que sólo ofrecen su arte. Y cuando ese tipo de artistas tiene en la mano oportunidades que a los demás nos cuesta la vida tener, van y la desaprovechan. Todo eso te frena un poco. ¿Por qué te tienes que pelear con estas cosas? Antes sólo consistía en cantar, bailar y tocar. Y el que mejor lo hacía era el que estaba arriba.

Yo me siento bien, pero querría tenerlo más fácil para hacer muchas más cosas. Ahora, además, tenemos la política en medio y ya no es sólo luchar con un manager. Ahora es doble. Y depende de que le gustes a la persona que te recibe, es complicadísimo, cada vez más. Ahora es el político el que manda. Y eso limita. Creo que el deporte, al que soy muy aficionado, funciona igual y está también limitado, con criaturas que se machacan y ven cómo el tiempo pasa... Lo veo muy cruel. Y en el flamenco, me gustaría que otra gente tuviera oportunidades. Siempre que me preguntan por artistas nuevos, intento hablar bien de ellos, pues tienen derecho a un sitio.


Javier Barón con Diego Carrasco, Diego del Morao y Bo
(Foto: Daniel Muñoz)
 
   

¿Cómo ves a la generación de bailaores que llega ahora?

Van muy ligeros todos, tienen pilas alcalinas. De fuerza, están sobrados todos. Y de técnica y de preparación están fantásticos. Pero llega un momento en el que corren más que los Ferrari. Eso se lo da su tiempo, el ansia de demostrar, de que los vean. Y no lo puedes frenar. Lo entiendo, cuando yo era joven también tenía el ansia de demostrar y de llegar. Me gustaría que fueran más despacio las cosas, más matizadas, más lentitas, pero lo entiendo. La evolución que se va llevando en tantas cosas de la vida, en la tecnología... va todo con mucha rapidez. Y hay gente muy buena, que se le ve destacar. Se ve rápidamente cómo va a ser un bailaor dentro de cuatro o cinco años. Y veo que el flamenco, en general, se está viendo de otra manera. Está en un momento grande en el mundo.

¿A pesar de las dificultades que has mencionado?

Es que, en conclusión, te gusta esto y por esto se intenta luchar. Una de nuestras mayores satisfacciones es el reconocimiento del público. El aplauso final de un trabajo que has hecho y en el que has creído, es lo más bonito que nos puede pasar. Y eso es lo que me da el ímpetu para seguir y para luchar. Equivocaciones las tenemos en todo, pero el aplauso del público es la vitamina que necesitas para meterte en el siguiente berenjenal. Y no me quiero quedar con las ganas de plasmar las ideas que me rondan la cabeza, por mucho que cuesten los materiales de la obra... porque quieres materiales buenos, no de segunda mano. Y eso cuesta.

Además de tus propios proyectos, has colaborado en espectáculos como ‘Los Juncales’. ¿Qué tal te has sentido con esa ‘pandilla’?

Aparte del ‘Dime’, es lo más divertido que me ha pasado. Son bellísimas personas y grandes artistas todos. El que no baile ahí con ellos, es que no sabe hacer nada de esto. Lo que hacen ellos es música, aparte de ritmo y compás. Ahí hay una cosa tan sencilla y tan grande que no se sabe ni explicar. Es una experiencia dentro de mi vida, incluso el hecho de ensayar con ellos. Saben cómo eres tú. Yo sé cómo son ellos, que son más que yo... por lo menos, en número. Jajaja. Y al final te metes en su historia. Con decirles cuatro cosas, ya va todo solo. Diego Carrasco sí me conoce por el ‘Dime’ y conoce mi forma de trabajar y cómo quiero llevar las cosas, pero esto es otra historia. El primer día que nos vimos me dijo: “Maestro, aquí cuanto menos ensayar...”. Y yo comprendo la forma y el tema de ellos. Ya sólo escuchando a cada uno, te olvidas de todo y tiras para delante: a Moraíto, a Diego, a Manuel Molina, a Tomasito. Ha sido una experiencia maravillosa sólo que hayan querido acogerme. He ido como artista invitado, pero con mucho respeto hacia ellos. Ha sido un placer y un honor.

Será un respiro de vez en cuando no tener ‘guión’...

Eso es ser libre. No debería llamarse ‘Los Juncales’, se debería llamar ‘Libre’. Es una forma de ellos, que me encanta conocerla. Cada uno hablando a su manera, te tienes que tirar de risa con cada uno.

¿Crees que al flamenco podría destapar más la vis cómica?

 

Javier Barón en 'Dime'
(Foto: Daniel Muñoz)
 

 

 

En ‘Dime’ fue una experiencia tremenda. Yo no sabía qué iba a decir el público con tanta broma, pero me sorprendí cuando vi la reacción en el Teatro Central. Y tengo la esperanza de poder retomarlo. Lo piden de algunos sitios y quizás el año que viene lo volveremos a hacer en Sudamérica. He tenido una sensación tan bella de ese espectáculo... En principio, era como una casa de locos, pero después hubo tanta unión entre todos nosotros, éramos seis que parecíamos veinticinco. Qué piña, qué unión tan tremenda para llevar eso adelante. Todo el mundo me sigue hablando de eso. Fue un orgullo y el éxito... al final fueron como treinta representaciones, hasta en La Habana. Yo tengo mucho respeto a Lorca. Fue un encargo de su sobrina, Laura García Lorca, que me conocía y tenía muchas ganas de que hiciera algo en la Huerta de San Vicente, donde organiza un minifestival en julio. Y a mí se me vino el mundo encima. Con las cosas tan importantes que se han hecho sobre Lorca... Al final, gracias a que me rodeé de un magnífico equipo, el concepto era muy bueno porque estaba hecho para entendidos, para el que no entendía, un poco de teatro... Había variedad y a cada uno le llegaba de una manera. Después la alegría esa, se han hecho tantas cosas dramáticas sobre Lorca que darle la vuelta a la tortilla daba como vértigo. Pero me decían si tu baile es alegría, hay que trasladarla a la Huerta, donde había invitados, donde se hacían bromas...

También sigue de gira ‘Notas al pie’, ¿cómo evoluciona?

La verdad es que gusta mucho ese montaje. Cuando hago algo, lo mantengo así, no me gusta volver. Ya me meto en otra cosa. Terminas una producción, arreglas tres o cuatro cosas más y no quieres saber más. Lo acabamos de hacer en mi pueblo, en Alcalá, para clausurar el Congreso de Flamenco. Hacía ocho años que no actuaba allí y nunca lo había hecho con mi compañía. Y se ha portado muy bien el pueblo de Alcalá. Siempre me han visto un bailecito en el Festival Joaquín de la Paula, pero eso no es lo mío. Es bonito tener reconocimiento en tu pueblo, he sido ‘Alcalareño del año’, me han dado la insignia de oro de la Peña la Soleá... Estoy muy agradecido. Parece que uno se hace mayor cuando empiezan los homenajes. Jajaja. Pero creo que los reconocimientos llegan en el momento que tiene que ser.

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Más información:

Javier Barón, ‘Dime’. Festival de Jerez 2003. Reseña, fotos y vídeo online

Reseña del estreno de 'Dime' de Javier Barón en la Bienal de Sevilla 2002

 
 
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