|
Por Lucila Castro de Trelles (Lima, Perú)
Mayo 2001
Hace poco vimos en una entrevista en la TV española en la que contabas
que tu tío en Córdoba te enseñó los inicios del baile.
Mi tío fue
la persona que me metió en el mundo del baile. Yo me crié con mis
padres y mis abuelos, y mi "tío" era como el héroe, porque
cuando llegaba a casa de las giras, de pronto se reunía toda la familia
para verlo, y llegaba con regalos para todos y entonces yo de pequeñito
decía "yo quiero ser como él de mayor". Esto me encanta.
Fui un poco listillo y empecé a bailar mucho, me metí a las academias
de baile en Madrid, y luego vino todo lo demás, empecé a viajar
por todo el mundo, y hace doce años que empecé a crear mis propios
espectáculos, a producirlos y coreografiarlos.
Cuándo
llegaste a Madrid y entraste al Ballet Nacional me imagino que habrás tenido
muy buenos maestros y directores.
Sí, había
sobre todo coreógrafos, clases diarias y giras por todos lados. De hecho
a mí me tocó vivir una de las mejores etapas que ha tenido el Ballet
Nacional en su historia, que fue cuando lo dirigía María de Avila.

Después,
cuando creaste tu propia compañía, has dicho que la creaste de la
nada.
Te cuento la historia,
aunque es muy larga. Pienso que como a toda persona que viene de la humildad,
de clase media y no tiene nada, montar una compañía es un proyecto
imposible. Lo que pasa es que yo tuve la suerte de llegar a hacer una gala importante
rodeado de grandes figuras de la danza como Maya Plitseskaya y Julio Boca, en
París .Tuve la suerte de que triunfé. Entonces vino el director
del teatro y me dijo: "¿Tu tienes una compañía, un espectáculo?"
Yo le dije que sí, pero evidentemente no lo tenía. "¿Tu
quieres el teatro una semana?" Le dije que sí, y entonces me embarqué
en una película totalmente surrealista. Me monté un espectáculo
en quince días, y me presenté en París, en el teatro de Champs
Elysees. Esto fue hace doce años y fue un éxito. Incluso los músicos,
que en este caso iban 15 músicos, como no teníamos dinero, yo les
dije que se llevaran ropa negra, pantalón y camisa negra para estar más
o menos iguales. O sea que monté un espectáculo sin ningún
tipo de presupuesto ni nada.
Tuviste el arte
y la audacia de hacerlo.
Si, a mi regreso
a España fue una revolución en el mundo del flamenco... yo creo
que eso es bonito contarlo, pues fue el principio de todo.
¿Desde
cuándo empezaste a bailar con el torso desnudo?
Uy... hace muchos
años, pero es que yo creo que con lo del torso desnudo hay gente que está
equivocada. Me refiero a los puristas cuando hablan y critican eso. Yo creo que
en las danzas primitivas, los hechizeros que eran un poco los que bailaban, pues
lo hacían con el torso desnudo. En el ballet clásico todavía
se baila con torso desnudo, ¿Por qué en el flamenco no? Cuando lo
hice creó una polémica, pero yo evidentemente la veía un
poco absurda y fue una lucha.
Me imagino que
siempre habrás tenido problema con los críticos puristas, y también
con esta fusión que haces del flamenco clásico con la música
moderna. ¿Cómo has llevado esta crítica?
Creo que toda la
gente que es revolucionaria siempre va a crear una polémica, o va a crear
un conflicto, entre gente que apoya y gente que no. Hace doce años, cuando
empecé este espectáculo fue una revolución y creó
una polémica. El tiempo da la razón, pone a todos en su sitio. Yo
llevo ya doce años, este es mi cuarto espectáculo, hemos viajado
por todo el mundo. Hemos, de alguna manera, abierto el flamenco al mundo entero
y para mi es un orgullo como gitano, lo primero, y luego como amante de la cultura
flamenca.
Tu eres un gitano,
podríamos decir, de alma, vida y corazón. ¿Cómo definirías
tú ese espíritu gitano?
Bueno, creo que
más que nada es un espíritu de rebeldía. Date cuenta que
durante muchos siglos hemos sido perseguidos, humillados, maltratados. Nuestro
único grito y canto a la libertad, ha sido a través de la música
y del baile. Creo que es un espíritu de rebeldía, de decir "aquí
estamos". Es nuestra única arma, y ese mensaje lo llevamos al mundo.
Yo me considero
un nómada del siglo XXI, obviamente viajo en avión, como buen gitano.
Antes los gitanos viajaban en carromato con las vacas y los caballos. Ahora es
diferente. Me considero un embajador de mi país y de mi cultura.

En tus espectáculos
"Pasión Gitana", "Soul" y ahora "Life" que
vas a estrenar en Lima, a la hora de hacer las coreografías ¿qué
temas son los que tratas de mostrar?
Yo creo que más
que tratar temas o llevar un guión, son espectáculos puros, danza
pura y música pura; limpios de escenografía. Por supuesto fusionada
y mestizada.
En la película
Flamenco de Carlos Saura, bailas una farruca y al final terminas con un suspiro
muy gracioso, muy humano...
Ja,ja,ja... Muy
humano. A mí me encantó porque en el rodaje, fue un gesto muy humano,
natural, que ni yo ni nadie sabía que lo iban a poner. Fue una cosa que
me encantó porque ahí se ve el lado humano. Estás bailando,
estás actuando y de pronto terminas y es como decir: uffff... terminado...
no podía aguantar más la tensión. Y en ese momento lo dejaron,
y cuando después lo vimos en el cine con Carlos, él tuvo el arte
de dejarlo. Creo que es un gesto muy bonito.
A lo largo de
tus viajes por el mundo entero, te has enfrentado a públicos muy diversos.
¿Existen diferencias entre ellos?
Creo que el público
es igual en todos lados. Hay dos cosas que yo siempre digo en los shows: No hay
público malo sino espectáculo malo. No hay público frío
sino espectáculo malo. Y hay público caliente en todo el mundo cuando
un espectáculo es bueno y hay calidad. Yo he tenido la suerte, gracias
a Dios, de viajar por todo el mundo, estar en los cinco continentes, y cuando
un espectáculo es bueno la gente aplaude, ya sean españoles o sudamericanos,
japoneses, australianos, ingleses, alemanes, rusos... Si el espectáculo
es bueno y tiene calidad la gente va a aplaudir.
De todos los
palos que tiene el flamenco, ¿Con cuáles te sientes más a
gusto?
Nosotros, que somos
los gitanos de verdad, nos quedamos siempre con los tangos, las bulerías,
la soleá por bulerías, seguidiyas. Son los temas que más
tocamos.
Y entrando a
temas más personales, ¿Cómo es tu vida familiar, tu relación
con tus amigos, se sientes un pater familias?
Una de las cosas
que más añoro cuando estoy de gira es mi familia, porque estoy muy
unido a ella. Vivo con ellos, tengo una casa grande en el centro de Madrid. Luego
por suerte tengo muchos amigos que he conocido. Amigos de verdad son cuatro o
cinco. A algunos los echo de menos, otros viajan conmigo.
La diosa fortuna
te ha sonreído mucho, me imagino que por todo el esfuerzo y el trabajo
que le has puesto, ¿Te imaginaste alguna vez, cuando eras un niño
pequeño en Córdoba, que te convertirías en el ídolo
del baile flamenco?
Para nada. Eso
es lo mágico de este mundo. Es algo como un sueño que de pronto
se hace realidad. Todos soñamos de pequeños con hacer algo, tener
esta vida. Hoy en día soy un privilegiado de este mundo y le tengo que
dar gracias a Dios. Hay mucha gente trabajando, matándose para conseguir
un sueño y en mi caso se ha hecho realidad.
¿Cuáles
son las características o condiciones más importantes que para ti
debe tener un bailaor de flamenco?
Más que condiciones es que lo "sienta". Yo por ejemplo no considero
esta vida mía como un trabajo, yo no me considero un trabajador, me considero
un artista en el sentido de que lo que yo hago, lo hago porque lo siento, porque
lo vivo, porque lo llevo dentro de mi. Cualquier persona que se quiera meter en
un mundo de estos, que es ya de por si muy duro, físicamente hablando y
psíquicamente hablando, yo creo que lo tiene que sentir y llevarlo adentro.
Y no hace falta que nazcas siendo gitano para sentir la cultura del flamenco.
Sino más que nada, de pronto te enamores de ella, y que lo vivas y con
el tiempo lo vas a hacer mejor.
¿Es verdad que a los 33 años vas a abandonar el flamenco?
Siempre he dicho
que algún día hay que colgar las botas. Yo este año puedo
colgar las botas como bailarín, pero puedo seguir coreografiando y produciendo
espectáculos como ahora. Y también metiéndome al arte del
cine, la publicidad y muchas cosas en que estoy colaborando.
Por último,
incorporaste el cajón peruano en tus espectáculos.
Sí, porque el cajón peruano se ha hecho casi más nuestro
que vuestro, porque el flamenco se ha adueñado de él, y me alegro
y me enorgullezco. Fui uno de los pioneros, con Paco de Lucía, en coger
un cajón y ponerlo de moda. Y hoy en día en España casi todos
los percusionistas que colaboran en el flamenco y en otra músicas ya actúan
con cajones. Es algo de lo que me siento muy orgulloso y es verdad que ahora es
casi más nuestro que vuestro.
Por Lucila Castro
de Trelles
|