Jerónimo,
guitarrista. Entrevista
“Voy en busca del artista
que tengo en mi mente
y en mi corazón, pero todavía no lo he alcanzado”
Silvia Calado. Madrid, mayo de 2004
Jerónimo
es un veterano que debuta. El guitarrista madrileño,
profesional desde niño, ha esperado pacientemente
a editar su primer disco, que se llama como él pues
“es lo que soy yo, sencillo y natural”. ‘Jerónimo’
es una carta de presentación diríase sincera
pues, lejos de demostrar nada, el guitarrista confiesa que
tan sólo refleja su formar de sentir la música.
No en vano, quiere que sea “un disco asequible para
todo el mundo”. Y, de hecho, haciendo alarde de anchura
de miras, promueve que el flamenco conviva con esas otras
músicas de las que se confiesa un enamorado, como
la clásica y el jazz. Aunque está rodeado
de grandes artistas como El Indio Gitano o José Antonio
Galicia, nada hace sombra a la guitarra, una guitarra mayúscula
que bebe de tres fuentes de paso obligado: Ramón
Montoya, Sabicas y Paco de Lucía. Ahora le toca a
la siguiente generación.



Jerónimo
(fotos: Daniel Muñoz)
|
|
| |
|
‘Jerónimo’ es
un disco muy esperado pues, a pesar de tu juventud, tienes
una dilatada trayectoria. ¿Ha sido un problema que
se te pudiera colgar la etiqueta de niño prodigio?
Siempre me preguntan lo mismo. Yo siempre
digo que yo no soy un niño prodigio, nunca lo he
sido. He tenido la gran suerte de dar con un papá
-el guitarrista Felipe Maya- que me ha tratado
como un niño. Mi papá me decía: “Ponte
a estudiar que estás tocando muy mal, fallas en esto,
en esto, en esto... Ponte a estudiar”. Y los vídeos
no me dejaba verlos, después los veíamos los
dos y me decía: “Mira, pásalo para atrás,
ahí la has cagado, ahí otra vez, ¿te
das cuenta? Ahí ya vas mal”. Antes no lo entendía.
Decía: “Coño, mi padre. ¿Uno
es una mierda o qué?” Pero ahora me doy cuenta
de que hacía bien.
A mí me regalaban copas en el colegio
o en un certamen y mi padre no creas que las tenía
guardadas ni nada, venía un primito mío y
se las daba. Y yo preguntaba por la copa y él me
decía: “¿Qué copa? Pero si eso
se compra ahí. Mañana te llevo y te compro
otra”. Y menos mal que hizo eso. Yo se lo agradezco
y por eso no tengo ningún trauma de niño prodigio
ni nada. Yo en casa he sido el ‘Momo’, así
me llamaban porque Jerónimo sonaba muy fuerte. Ha
sido un ambiente familiar muy normal, como son músicos...
Más bien me ha tocado andar derecho como una vela
al ser mi papá uno de los grandes conocedores de
la guitarra actual. La familia en vez de mimos, me ha dado
caña: “Oye, te toca aprender esto y oye...”.
¿Y ahora?
Y hoy día igual, no creas que han
cambiado las cosas, mi papá sigue igual, más
crítico ahora. Su silencio para mí es un “no
está mal”. Y como lleva razón, él
no te tira a la loca porque le dé la gana, sino que
al ser tan conocedor de tantos años, tiene las pruebas
para justificarte. Es como si vas al doctor. Es un doctor
de la música mi papá. Yo eso de niño
prodigio no lo he vivido. No me dejaban pensar en eso, más
bien pensaba en otras cosas, como me decía mi padre.
De hecho, hubo una propuesta de trabajo muy importante cuando
tenía doce años para una exclusiva de cuatro
años para el extranjero, que fue cuando trabajé
en la plaza de toros de Málaga con Camarón
y ya había trabajado en el Carnegie Hall con Paco
de Lucía. Mi papá dijo que no, que yo
tenía que ir a la escuela y estudiar, que tenía
que hacer mi vida normal, que era un niño. Mi padre
es así de natural. Más bien se pasa de tan
como es. Me dice: “Oye, lo pintes de verde, el Manzanares
está lleno de mierda. Que a ti te gusta, vale, lo
que tú quieras, pero el Manzanares...”. ¿Y
qué le dices si lleva la razón?
¿Cómo presentarías
tu primer disco?
Yo creo que el título habla por
sí mismo. ‘Jerónimo’
es lo que soy yo, sencillo y natural, que es como me gusta
a mí que sean las cosas. Es un disco que expresa
mucho lo que soy yo. Hacerse un autorretrato es duro...
Yo siempre digo que voy en busca del artista que tengo en
mi mente y en mi corazón, que todavía no lo
he alcanzado ni lo alcanzaré nunca. Todo es una búsqueda,
es una vivencia.
| |
|
| "Aunque
he sido flamenco, y es normal porque en mis apellidos
hay ciento cincuenta años de historia del flamenco,
siempre me he expandido hacia otras músicas" |
| |
Al ser tu tarjeta de presentación,
¿te has propuesto evidenciar que eres flamenco?
Yo no pienso en eso. Yo expreso lo que
siento y ya está. Es un disco de lo que yo siento,
de cómo yo soy. Yo no intento... En la música
no se debe proponer nada ni intentar nada, en la música
se es o no se es. No he querido decir yo soy flamenco, no,
no, no. Ni tan siquiera lo pienso. Cuando uno verdaderamente
lo es, no quiere decir lo que es. Yo tengo muchísimos
amigos de otras músicas, les pongo el disco a gente
que no tienen ni idea de flamenco, lo escuchan como música
y les gusta. Creo que es un disco asequible para todo el
mundo, es un disco de guitarra con gente muy buena como
El Indio Gitano, Miguel el Rubio, Ramón Porrinas,
Lucky Losada, José Antonio Carmona y mi hermano Leo
de Aurora, con el que toco un tema que no es flamenco, ¿ves?
Y también está ‘Wolfgang Amadeus Mozart’,
que es un zapateado, pero es un homenaje a lo enamorado
que he estado siempre de la música clásica.
Aunque he sido flamenco, y es normal porque en mis apellidos
hay ciento cincuenta años de historia del flamenco,
siempre me he expandido hacia otras músicas y me
he enamorado de otras músicas desde muy chiquitito.
Y en mis conciertos se ve muy claro.
Háblanos de esos colaboradores.
Está la última colaboración de José
Antonio Galicia, una grabación de El Indio Gitano...
Yo tengo la gran suerte de que siempre
colaboran conmigo grandes figuras. Llamé a Jose (Antonio
Galicia, fallecido el pasado septiembre) y vino y tocó
así, como toca él, no digo nada nuevo. Así
tocaba él y así sigue tocando porque él
descansa en otra esfera. De El Indio Gitano tengo lo mismo
que decir...
Continúa
>>