|
JERRY GONZÁLEZ: FLAMENCOS DEL BRONX
Ezequiel Paz

Jerry González. Café Berlín.
Madrid (Foto:Leandro)
|
Llegó por una semana y se quedó seis meses. Fue este mismo
verano, después de que este trompetista y percusionista se hiciera dueño
y señor de la gran pantalla en Calle 54 de Fernando Trueba.
Nos conocimos en julio en el café Berlín de la calle Jacometrezzo
y desde ese momento le hice prometer que me concedería esta entrevista.
Claro que en esos días yo pensaba que tendría que viajar al viejo
San Juan o al East Bronx para explorar la vida de este legendario jazzman "nuevayorquino".
La cita se concretó en el apartamento que Erik, el regente del Café
Berlín, tiene habilitado para Jerry durante sus estancias en España.
Pasado el umbral de la entrada apenas si acertamos a vislumbrar las maletas rebosantes
de ropa, los montículos de libros y discos y los utensilios diversos que
aparecían esparcidos por la sala. Pronto nuestras sospechas quedaron confirmadas.
Jerry vive como piensa: la fuente de divino caos que se percibe en su música
también alimenta sus costumbres más íntimas.
Por encima de las secuencias de una rumba afrocubana que Jerry elige para
recibirnos, arranca la conversación. Su origen puertorriqueño se
adivina en el habla, en los ademanes, en los tempos secos de su diálogo.
Hombre curtido en la calle, luchador por los derechos de los hispanos, diletante
que bien podríamos entroncar con la poesía oscura de los "beatnik"
Jack Kerouac y William Burroughs, Jerry parece complacerse en sacar lustre a su
fama de "enfant terrible" y no le escurre el bulto ni siquiera a sus
experiencias con el LSD y la cocaína.
Tú te quedaste en España por culpa de los flamencos Diego
El Cigala, Niño Josele y Javier Limón, ¿no?
Al "Cigala" lo conocí después de un concierto mío
con Fort Apache Band que dimos aquí en Madrid. A ellos les encantó,
vinieron al camerino y yo les dije que regresaba al día siguiente a Nueva
York. Me imploraron que me quedase, me dijeron "tú tienes que hacer
algo con nosotros". Javier Limón me "raptó" y me
alojó en su casa. Al principio era puro "vacilón" tocábamos
y gozábamos. Luego todo fue tomando forma y así fue como salió
el disco de Jerry González y los Piratas Flamencos. Iba a quedarme una
semana y me quedé seis meses...
Y ese disco, ¿sale o no sale al público?
No sé por qué Lola Records lo tiene parado, pero no ha de tardar
en salir...
Entonces, por ahora, ¿te quedas aquí?
Bueno, tengo el compromiso con mi banda, la Fort Apache Band con los que tengo
que

Jerry González. Café Berlín.
Madrid (Foto:Leandro)
|
cumplir algunas actuaciones, así que estaré yendo y viniendo.
De cualquier forma tengo que decir que el apoyo que me han dado aquí no
lo he recibido en los Estados Unidos. Hay muchas cosas aquí que no se pueden
hacer en Nueva York. Allá para conseguir una colaboración hay que
hacer muchas gestiones, mandar faxes, por ejemplo llamas a uno y te dice: "No,
brother, ahora no puedo, estoy lavando mi carro". Así no se puede
coño... Aquí todo es más espontáneo y estoy contento
de que me "utilicen" para grabar y hacer jam sessions.
Hablando de esos trabajos, cuéntanos de tus colaboraciones en los
discos de Martirio, Esperanza Fernández, Diego Amador y Diego "El
Cigala"...
Claro, con Martirio estuve además todo un día grabando el videoclip
de unos de los temas en que salgo. Oye, ella es genial, canta lo que sea, tango
argentino, bulerías. Pero casi me quedo con los boleros de este disco.
Mucho Corazón
Sí, sí, por aquí debe estar
(coloca el cedé en el disc-man y escuchamos Torres de Arena)
En el disco Corren Tiempos de Alegría del "Cigala" compartiste
colaboración con un grande del piano cubano, Bebo Valdés...
En realidad yo no coincidí con él durante la grabación.
Sé que tocó una contradanza y un bolero al estilo antiguo cubano,
él forma parte de la tradición de los grandes pianistas del siglo
XIX. Los temas donde yo toqué sí te puedo decir que quedaron muy
buenos, la gente viene y me dice: "¿oye Jerry, qué vaina es
eso de bolero con flamenco con jazz?". Y yo les digo que son jodiendas...
(risas jocosas)
Sabemos que estabas en Nueva York cuando ocurrieron los atentados, ¿cómo
lo viviste?
Yo estaba en el mismo Manhatan cuando pasó todo. Tengo una amiguita
ruso-japonesa que vive en Wall Street y que me da asilo de vez en cuando, así
que ese día me levanté con las noticias, me vestí, me tiré
pá la calle y ahí mismo ví cómo impactaba el segundo
avión. Después, ¡SHIT! la primera torre se derrumba y yo veo
que la nube de polvo viene hacia mí. Coño, ahí me vuelvo
a meter en el apartamento hasta que los del FBI entran, me piden mi pasaporte
y me obligan a irme de allí. Claro, estábamos a cuatro cuadras de
todo el lío.
Después de ver todo esto, "paniqueado" como estaba, llamé
al "Cigala" porque teníamos concierto en el Lope de Vega el primero
de octubre y le pregunté si todo seguía en pie. Me dijo que sí
y sobre la marcha le pedí que me mandara el boleto, porque los Unites States
se habían puesto bien "cabrón"...
Cambiando de tercio, en Calle 54 se nos presenta el garaje de tu casa del Bronx
como un laboratorio musical del jazz y de la música afrocaribeña
de los últimos sesenta
Sí, yo me mudé allí cuando cumplí los dieciocho, antes
vivíamos en un caserío. La casa tenía dos pisos: arriba vivían
mis papás y abajo estábamos mi hermano Andy y yo. Aquello era genial
porque podíamos hacer toda la bulla del mundo sin que nos llamaran la atención.
Por allá pasaron muchos. Dizzy Gillespie casi era mi tío y venía
día por medio. Pero también estaban Kenny Dorham, , Rashied Alí,
(el último batería de Jonh Coltrane),Jackie Mc Lean, Larry Young
y Kenny Kirkland.
A Kirkland lo introdujiste en el jazz latino
Bueno, él tenía a su mamá que era puertorriqueña
pero fue conmigo que le entró a la clave cubana y a la síncopa del
latin jazz. Él maduró bien rápido así que lo metí
en Fort Apache. Cuando Sting se lo llevó para su grupo entró para
sustituirlo Larry Willis.
Imagino que Andy, tu hermano ha jugado un papel importante en tu carrera
Yo me siento muy orgulloso de que hayamos estado juntos todos estos años.
Cuando él no puede aparecer en los trabajos o en las grabaciones ¡es
una jodienda!. Puedo llamar al mismísimo Ron Carter que seguro se caga
en los pantalones
porque cuando entra la timba pierden el rumbo. En Nueva
York he llamado a los mejores, pero con la rumba, se jode todo: empiezan a sudar,
me miran con cara de pánico y piden tiempo como en la NBA, pero "asere",
ahí no vale eso
O sea, que la timba no ha llegado a la Berkeley University
Oye, yo no fui a la escuela para aprender eso. Lo que sé lo aprendí
tocando en las azoteas del Bronx, en las descargas del barrio
Jerry, tu también eres conguero. Explícanos como te formaste
en la percusión
Cuando yo empecé a tocar conga tenía todos los discos de Carl
Tjader y allí tocaba Mongo Santamaría. Él fue mi modelo.
Con 8 años escuché mi primer disco de "latin". Era un
disco de vinilo en cuya portada salía una tipa bailando encima de una conga.
Lo saqué y me "flipé". Era rojo y transparente, un LP
del sello Fantasy . Lo puse en el tocadiscos y empezó a sonar "Cubano-chá"
con Armando Peraza y eso chico
eso me jodió
Además estaba la calle ¿no?
Sí, en el barrio, you know, había rumba por doquier. En las esquinas,
en las azoteas de los edificios, a veces primero jugábamos "soccer"
y después tocábamos en el mismo techo del edificio. Pero cuando
empecé fue con 12 o 13. Me había roto la pierna y un amigo me trajo
una conga a casa. Durante dos años me sangró la mano y me jodí
los dedos. Ya por esos tiempos seguía a Patato Valdés, Tito Puente,
Mongo Santamaría. Ellos estaban todos en Southern Boulevard en el Bronx.
Fue ahí donde se generó todo el movimiento de los que después
llamarían salsa. El paso inicial fue la formación del sello Alegre
Records, antecedente de la Fania. El primero de todos fue Al Santiago, luego se
le unió Jerry Masuchi. Empezaron con buenas intenciones y grandes ideas,
pero pronto los de Fania se convirtieron en unos ladrones. Robaban a todos los
músicos y se lucraban ellos
Tu tienes fama de artista maldito, ¿qué tienes que decir a
eso?
Si quieres que te diga que he probado la droga pues claro, no tengo empacho
en decirlo. Yo viví Woodstock, las nubes de marihuana, la cultura del LSD,
la llegada a Nueva York de la cocaína
¿Sabes con quien estuve
toda una noche fumando marihuana?
No, ¿con quién?
Pues con Dizzy y con Louis Armstrong en la casa de Louis. Diez horas escuchando
discos de jazz y "jalando" "maría". Si eso es ser maldito,
pues que se jodan
lo soy
Pero la charla no acabó aquí. Le propusimos a Jerry bajarnos
a comer alguna cosa y Jerry, nervioso, tomó conciencia de que no había
comido nada en todo el día. Una vez en el restaurante Jerry increpa al
camarero, un argentino de buena planta: "oye man, ¿qué es esto
de bacalao al estilo de las monjas clarisas de Lerma?". "Bacalao en
su salsa" responde solícito el chico. "Pues tráeme uno
de esos que después en casa de Javier (Limón) voy a cenar otra vez".
|