Jesús de Rosario, guitarrista. Entrevista de flamenco
“Para mí lo más
importante es saber compartir la música con mis compañeros
guitarristas”
Silvia Calado. Madrid, noviembre de 2005
Ya hay un alumno aventajado. ‘La
Nueva Escuela de la Guitarra Flamenca’ da como primer
fruto el álbum debut de Jesús
de Rosario. El guitarrista madrileño, tras crear
tantos minutos de música para baile, sentía
la necesidad de plasmar su propia música. Y la ha
grabado con el apoyo de Gerardo Núñez y colaboradores
de la talla de Tomatito, Sara Baras y Antonio Carmona. ‘Sin
tanto’ recoge música madurada entre las habitaciones
de los hoteles, el estudio de grabación y el barrio
de Cañorroto, un lugar donde aún los guitarristas
se juntan a compartir sus inquietudes.
Jesús de Rosario
(Foto: Daniel Muñoz) |
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¿Cómo notas que llega
el momento de sacar tu música después de componer
para tantos otros?
La verdad es que, personalmente, me hacía
falta hacer un disco. Yo he tenido la suerte de tocar desde
muy chiquitito, con cuatro o cinco años ya tocaba
la guitarra. Mi padre -El Entri- el pobre ha sufrido mucho
por mí y ha estado machacándome para estudiar.
Y ya uno va cogiendo, va tocando con los artistas... El
disco ha sido una necesidad por parte mía.
¿Cómo has ido componiendo
‘Sin tanto’?
Empecé a crear escuchando a Rafael
Riqueni, a Manolo Sanlúcar, a Sabicas... a mi
padre es que le vuelve loco. Fue el primero que él
escuchó y le fascina su forma de tocar la guitarra.
Y es lo que de pequeñito he escuchado. Después
ya vas con las figuras y estás en un camerino y te
viene una idea, una falseta, coges la guitarra y te viene
a las manos.
La grabación se ha hecho
en el estudio de Gerardo Núñez...
Ya tenía unos tres o cuatro temas
grabados, como una premaqueta. Pero me veía un guitarrista
y me preguntaba que cuándo iba a grabar. Me veía
otro y lo mismo. Me han estado martirizando por lo menos
cuatro años. Y es que, de verdad, no tenía
tiempo. Estuve muy liado con la música de Sara
Baras, con ‘Juana la Loca’, como director
musical con composiciones que al final se editaron en un
CD. Y ya dije: hasta aquí. Hablando con Carmen Cortés
me contó que Gerardo Núñez había
montado un estudio en casa, donde sonaba muy bien la guitarra.
Allí me fui, hablé con Gerardo y empezó
a ver cómo era yo. Los guitarristas en el estudio
somos los más pesados, a dos notas le damos ocho
vueltas. Y me dijo que no me complicara, que me fuera al
grano. Lo primero que hagas, eso es lo que sirve... porque
como grabes dos pistas de allí y dos de aquí,
al final no sabes ni lo que quieres. Le hice un poco de
caso al principio y después... es que me salían
muchas cosas en el estudio. Yo no fui a grabar con los temas
montados, sino con una estructura y luego los editábamos.
Y han quedado temas muy bonitos.
¿Qué estilos has
tocado?
De guitarra sola hay una minera y una rondeña.
También he tocado dos rumbas, una de ellas con Paquete,
que se ha enrollado muy bien conmigo. Y es una rumba que
se la hemos dedicado a Manzanita
porque ha sido un hermano para mi padre. Estuvo viviendo
en la casa de mi abuela casi dos años, era uno más
de la familia. Me enteré de la noticia de su muerte
cuando estaba en Costa Rica con Antonio
Canales trabajando y te lo juro que estuve más
de una hora llorando. Me impactó mucho. Y cogí
la guitarra y, allí mismo en la habitación,
me salió una frase que es la que he dejado en la
rumba. Me fui al estudio de Paquete y quedé muy contento
con ella. La otra rumba es con letra de Juan Antonio Salazar,
la cantan Saúl Quirós y Miguel de la Tolea.
Juan Antonio también canta, le he cogido ahí
un cachillo, porque él le da un gusto personal a
sus temas. Todos han cantado sus temas, pero nadie ha escuchado
su voz. Y ahí ha quedado en el disco.
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Jesús de Rosario
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Habrá bulerías, ¿no?
He hecho tres bulerías. Por bulerías,
que no falte. Para que se entretenga la gente tocando las
palmas.
Estará muy presente el sello
Cañorroto...
La verdad es que tenemos una forma de tocar
que nos damos rápidamente. No somos guitarristas
escondidos. Yo voy a la casa de mi tío Ramón
Jiménez, a la casa de El Viejín o a la
casa de David Cerreduela y les digo oye esto, ¿qué
te parece? Y ellos me aconsejan pues por aquí sí,
esto no, prueba así, qué bonito. Y estamos
así en todas las casas a todas horas. Ahora lo mismo
cuando llegue a casa, viene al rato El Viejín.
Eso es como el barrio de Santiago
de Jerez, ¿no?
Todos estamos en el barrio. Vivimos a cincuenta
metros cinco o seis guitarristas. Cada uno va trabajando
por ahí con las figuras, pero siempre nos vemos en
el barrio. Y nos enseñamos las cosas. Y creo que
lo más importante es saber compartir mi música
con los guitarristas. Porque antes, según me contaba
mi padre, los guitarristas se escondían de los demás
para que no cogieran sus falsetas. Qué fuerte. Con
lo bonito que es compartir.
Volviendo a las bulerías...
Una de ellas la he tocado con Tomatito.
He tenido la suerte de que toque él y Antonio
Carmona a la percusión, que son las dos banderas
más fuertes para la bulería. Me lo planteé
estando en el estudio porque me lo sugirió Lucky
Losada. Me dijo que sí, pero si no había muchos
picados ni muchas escalas porque sabe que el acento de Cañorroto
está en los picados, en la velocidades, en las escalas
muy rápidas. Y resulta que grabó... ¡y
ha hecho una escala más rápido que yo! Me
dijo que había metido una escalilla cortita en el
medio. La verdad es que disfruté mucho en el estudio
con ellos.
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