Jesús de Rosario
Biografía, discografía, RealAudio y comentarios de los lectores

 

 

"A pesar de los consejos de Gerardo Núñez, me he tirado cuatrocientas horas grabando. Creo que tengo el récord"

 

 

Y el cante, ¿qué papel tiene en el disco?

Pues he grabado una bulería con tres cantaores. Miguel de la Tolea, Saúl Quirós y mi primo David Jiménez que, desde chiquitillo, siempre ha cantado muy bien y la verdad es que cantó en el disco de mi tío Ramón Jiménez y se quedó ahí. Y tenía que tenerlo en mi disco. Cada uno ha hecho su letra, su salida. Me lo he planteado de una forma diferente. Cada uno hace libremente la afinación que quiere, lo cual no es muy normal. Y cuando entra la letra, va una tinaja de Cepillo y le da un color bonito a la bulería.


Jesús de Rosario
(Foto: Daniel Muñoz)
 

La otra bulería la he tocado con mi tío Ramón, que ha hecho las segundas guitarras. Hay unos pies de Miguel Toleo; ese niño es que baila muy bien. A mí, personalmente, es de los que más me gustan porque tiene un sentido del ritmo muy rico y muy fresco. La verdad es que se tiene que poner las pilas porque lo tienen un poco aparcado. La verdad es que en mi disco ha bailado increíble, es de lo que más me sorprende.

Y mira que has tocado para bailaores...

La verdad es que sí, que he tenido la suerte de tocar con Sara Baras, Antonio Canales, Joaquín Cortés, El Güito, Merche Esmeralda... con todos. Este niño es diferente porque tiene un sentido del ritmo suyo, personal.

¿Quiénes son tus preferidos?

Los bailaores que más he disfrutado siempre han sido Miguel Toleo, Sara Baras y Juan de Juan. Son bailaores que les estás tocando y te hacen cosas que les tienes que decir ole a la fuerza.

¿Qué puedes comentar de los demás temas del álbum?

En la soleá por bulería que canta Guadiana, ha hecho dos letras preciosas. Siempre hemos estado juntos, desde que montamos ‘Sensaciones’ de Sara Baras. Ahí baila ella, con unos pies muy bonitos. La verdad es que está el disco que se sale de gente por todos lados. Me planteé hacer un disco de guitarra como se suele hacer el primero, con unas palmitas y un cajón y ya está. Pero es que veía a uno y me pedía colaborar, veía a otro... y lo mismo. Y sólo me he quedado con las ganas de que tocara Diego Amador, pues quería que tocara el piano en esta soleá. Pero no hubo tiempo, tenía ya que terminar. Al final, a pesar de los consejos de Gerardo Núñez, me he tirado cuatrocientas horas grabando. Creo que tengo el récord.

¿Sara Baras también te pidió colaborar?

Claro. Me dijo que como no la llamara, se enfadaba conmigo. Es que con Sara me he llevado siete años de gira. Montamos la música de ‘Sensaciones’, de ‘Sueños’, de ‘Juana la Loca’ y de ‘Cádiz, la isla’, cuatro espectáculos. Y hubo momentos muy bonitos. Ahora estuve viendo la reposición de ‘Sueños’ y la verdad es que me dio un poco de pena porque el equipo ha cambiado y se ha quedado muy apagado. En 1997 estaban Guadiana, Juañares, Piraña... era un grupo de músicos que estábamos como una piña en el escenario y te juro que sonaba eso sorprendente. Creo que en aquel momento no había otro grupo que sonara con esa fuerza. Ella misma lo decía, que disfrutaba mucho. Las grandes compañías de baile tienen que llevar a los mejores atrás. Mira Paco de Lucía y Tomatito, llevan a los mejores. Y los bailaores que son los que más trabajan tenían que preocuparse más de los grupos que hay detrás y darles su sitio. A veces te da la sensación de haber perdido el tiempo después de tanto trabajo. Tenía mis temas hechos y, al usarse para bailar, no me he podido plantear antes mi primer disco. He dejado mi música para ‘Juana la Loca’, para ‘Sensaciones’... y me he parado. La cabeza ya no puede más, necesita su tiempo de relax y de descanso para refrescar y alimentar.

También hay una zambra, ¿no?

Sí, una zambra como por tientos, con unas cuerdas muy bonitas de Raúl Márquez, un violinista de Zaragoza que venía en la compañía de Sara Baras. Y en las habitaciones de los hoteles, como nunca paramos de tocar, salió algo bonito para grabar. Ahí ha tocado también mi amigo Mario Montoya, que ha hecho cosas muy bonitas. Y he terminado el disco cantando. Soy de los que cantan pero de otra manera. Lo que he querido expresar ha sido la letra porque yo canto para matarme, pero bueno.


Jesús de Rosario
(Foto: Daniel Muñoz)
 
   

Como Paco de Lucía ha abierto la veda...

Jajajaja. He querido mostrar el significado de la letra, que se la canto a dios para que la gente escuche y sepa que hay una persona que te ayuda, que te protege y que te da confianza y, sobre todo, que no estás solo.

¿Qué papel ha jugado Gerardo Núñez en este disco y en el impulso a los jóvenes guitarristas?

Siempre me ha apoyado mucho. Me llamó primero para hacer el disco de ‘La Nueva Escuela de la Guitarra Flamenca’, me contó su idea de que cada uno tocáramos dos o tres temas para presentarnos. Me pareció una idea genial y, sobre todo, que viniera de un guitarrista como Gerardo, que es un pedazo de guitarrista. Rápidamente me fui para el estudio, grabé dos temas y él me vio también mi forma que, a lo mejor, pienso que le agrada. Después le planteé mi necesidad de grabar mi disco y me apoyó en todo momento. Le estoy agradecido de corazón, se ha portado conmigo fenomenal, personal y artísticamente. Hay muy pocos guitarristas de ese nivel tan grande que se den así a una persona. Eso es lo que tenía que haber hecho Paco de Lucía con él y con los guitarristas de su generación, por ejemplo. No estoy criticando a nadie, pero es la verdad. Cuando él estaba (y sigue estando) en la cumbre había una serie de guitarristas jóvenes que no veas cómo tocaban: Riqueni, Gerardo, Cañizares... Son pedazos de guitarristas y nadie les echó una mano.

¿Es difícil diferenciarse de los demás guitarristas?

Es fácil y difícil. Creo que lo más importante que hay en un guitarrista es que te guste lo que estás tocando, si no te sale del corazón, no me sirve para nada. Los guitarristas se tienen que preocupar de que les suene la guitarra, el sonido es muy importante. Las dos cosas más importantes son el sonido y el corazón, y si puedes tener personalidad, pues mejor, mucha gente no tiene ese don. Creo que nosotros nos diferenciamos un poco en el sonido y nos abrimos más, no nos conformamos con pocos recursos. Buscamos armonías brasileñas, que nos encantan, a mí me encanta escuchar a Guinga, a Rafael Ravelo... y eso te abre muchas cosas, aunque también escucho a Sabicas y a Ramón Montoya. Fíjate el salto que hay. Luego saco una frase y cojo un acorde del otro y cosas que me salen a mí... Así me gusta componer, de escuchar.

Manolo Sanlúcar alerta del peligro de los jóvenes que se están olvidando de la tradición...

Tampoco es bueno abusar de eso, pero no tiene nada de malo escuchar otras músicas. Yo escucho a Beethoven, Vivaldi, a Chopin... a Juan Antonio Salazar, a Riqueni, a todos. Y Manolo es un maestro de la guitarra, pero también bajo mi punto de vista se ha olvidado del pelotazo que pegó con ‘Tauromagia’, que es un disco que no se puede soportar de bonito, es impresionante, desde que empieza hasta que acaba, es un disco completísimo... es muy fuerte. Y pienso que debería haber seguido por esa onda, porque por ahí tiene mucho que darnos a los jóvenes.

¿Cuáles son las dificultades y las facilidades que encuentran los guitarristas de tu generación?

Hay cambios grandes respecto a generaciones anteriores. La guitarra es muy complicada, aunque lo que se hace con sencillez y con corazón es lo que me sirve. Y hay guitarristas que empezaron treinta años antes que yo y técnicamente lo mismo no te dicen mucho pero, de repente, te hacen un detalle... que dices, ostias, por aquí vienen los tiros y yo sin darme cuenta. ¿Y las facilidades? Yo, personalmente, le tengo que estar muy agradecido a mi padre, te lo juro que le encanta enseñar a tocar la guitarra. Ha sido maestro de muchos de nosotros. Yo nací escuchando a mi padre estudiar.

También encuentro una pequeña dificultad en que somos guitarristas que nos dejan de lado. Te hablo de grabar en los discos en este momento, por ejemplo. Sabemos que el que lleva ahora el mando es Javier Limón y la verdad es que a mí no me ha llamado nunca. Esto es como de grupitos. Y yo no sé por qué, porque a la hora de tocar flamenco, la música es universal y no hay que tener miedo, ni rencor, ni... Si uno pica más rápido que tú, escúchale, cada uno tiene lo que puede. Y no sé, se han cogido a tres guitarristas y los de la onda de Viejín, Ramón y yo, o no nos quieren asimilar, o no nos comprenden, pero nos tienen abandonados. Te da coraje porque somos jóvenes y si no nos ayudamos entre nosotros...

¿Qué planes tienes? ¿Vas a presentar en directo ‘Sin tanto’?

Ahora mismo me apetece coger a cuatro o cinco músicos y enrollarme con ellos, que suene el disco por ahí, lo que se pueda y que los programadores nos echen un cable. Tanto que me insistían en que tuviera mi disco, pues ya está hecho. Lo que sí me estoy planteando es grabar rápidamente otro, te lo juro, no por egoísmo, sino porque necesito sacar cosas y meterme otra vez al estudio. Me gustaría hacer cosas de Sabicas y de Mario Escudero, pero con orquesta, interpretando sus cosas pero con orquesta. Y en ello estoy, investigando.

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