Jesús Torres, guitarrista
flamenco. Entrevista
“Hoy en el flamenco creo
que el
desconocimiento da mucha osadía”
Silvia Calado. Madrid, marzo de 2008
‘Viento
del Norte’, tema a tema, por Jesús Torres
Las batas de cola no podían
seguir ocultándolo. Tras una dilatada trayectoria
de servicio al baile, el guitarrista Jesús
Torres desvela su música. Aunque dice que tan
sólo lo ha hecho porque le falla la memoria, ‘Viento
del Norte’ es mucho más que un ejercicio
mnemotécnico. El disco es el resultado de una coherente
selección, reorientación y desarrollo de
piezas originariamente pensadas para ser danzadas. Ahora
piden ser escuchadas esas músicas provocadas por
los movimientos de Antonio Gades, Mario Maya, Isabel Bayón,
Rafaela Carrasco..., fraguadas en mil batallas tocaoras,
inspiradas por una ruta migratoria que le llevó
de sur a norte y de norte a sur... con intuición
de ave.
Jesús Torres
(Foto Daniel Muñoz) |
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¿Cómo surge el
disco ‘Viento del Norte’?
De un tiempo a esta parte, me encargan
piezas, sobre todo, para baile. Móntame tal número,
quiero hacer un taranto, quiero hacer una soleá.
Y los últimos trabajos no eran simplemente bailes,
sino composiciones musicales redondas, tenían un
sentido de comienzo y final. También yo tengo mala
memoria, se me olvida mi propia música. Tanto que
a veces me cuesta la misma vida recuperarla. Y tenía
que hacer algo, al menos, grabarlo. De otro modo, la música
en el momento en el que la tocas está en el aire
y no la vuelves a recuperar. Más que nada, por
una necesidad de exponer lo que hago: este es mi mundo.
No está enfocado como un disco para vender. Yo
no me creo nada, soy alguien que trabaja de esto y me
da un poco de lástima que mis cosas ni yo las pueda
volver a tener. Simplemente, se trataba de retomar todo
ese trabajo que he ido haciendo en el baile y otras composiciones
que tenía guardadas, hacer el esfuerzo de recopilarlas
y tratarlas en un sentido más musical, sin tener
en cuenta el baile. Surge de ese sentido, no de ninguna
otra pretensión. Tenía un poco de dinero
ahorrado, amigos que me echaban un cable... pues, venga,
voy a hacerlo.
¿Cómo ha sido la
labor de adaptación de las composiciones de baile?
Eran encargos de la gente con la que
trabajaba. A la hora de montar un baile, ya intento que
tenga una coherencia. No pongo una falseta que suene a
no sé qué y luego la uno con otra, hasta
hacer una secuencia de falsetas. Cuando hago algo para
baile intento que tenga una coherencia musical y, en referencia
a lo que están bailando, una coherencia visual.
Eso siempre me ha ayudado a que tenga un sentido circular,
que tenga un principio, un desarrollo y una conclusión,
como una historia. Quitando el baile, siempre hay cosas
que tienes que reestructurar porque no tienen sentido
si no estás viéndolo. En esencia, es lo
mismo, pero al ser sólo para escuchar, no puedes
trabajarlo de la misma forma que si es sólo para
baile. Ha habido que coger cada tema, retomarlo y darle
otro sentido.
¿Qué exigencias
tienen el toque para baile y el toque solista?
Cuando toco para bailar, al margen de
que la música es mía y está impregnada
por lo que yo sienta y por lo que yo decida a nivel musical
o a nivel de estómago, está muy influenciada
por lo que veo. Lo que sale es siempre mío, pero
en función de lo que tenga delante se plantea una
comunicación: tú me dices y yo te respondo.
Yo no hago un baile con los ojos cerrados. Hay una interacción.
Y cuando es simplemente música, soy yo sin más,
con la sensación que yo quiera ponerle. Al margen
de que yo me haga imágenes visuales, pues también
la música tiene algo de visual, no es sólo
escuchar. Para mí, son dibujos. Yo imagino una
línea visual con un sentido. En el origen, son
lo mismo, pues entiendo que siempre tiene que haber una
coherencia. Después, con el que baila es un diálogo
y cuando estoy solo es lo que yo quiero explicar y mi
visión de la música que sale de mí.
También pienso en el que está escuchando,
tiene que haber un equilibrio. No me puedo cerrar en mí.
Sin prostituirte en ningún sentido, tienes que
ponerte en el lado del que te escucha. Yo hago algo, lo
grabo y después me siento a escuchar, no puedo
estar metido en mí porque uno no tiene visión.
Me ayudó mucho Isabel
Bayón porque todo lo que hago se lo doy a ella,
ya que tiene capacidad de ponerse fuera. Y yo veo que
tiene razón, es una ‘partenaire’ que
me ayuda, que me da otra visión.

Jesús Torres (Foto
Daniel Muñoz)
¿Hay que buscar un punto
de legibilidad en la música?
Me parece bien que tú seas esto
y que esto sea lo que sale de ti, pero lo que ofreces
es para que se escuche. Claro que puedes ser todo lo obtuso
que quieras, pero a mí me gustaría que el
que escuche se haga su película, pero que entienda
lo que le quiero decir. O que interprete lo que quiera,
pero que pueda interpretar, que no se quede con nada.
¿Cómo se desarrolló
el proceso de grabación?
No ha sido demasiado difícil.
La guitarra la grabé en Madrid en el estudio de
Arcadio Marín. No lo tiene a nivel profesional,
simplemente, se graba él y a cuatro amigos. Y conté
con un sitio que para mí es importante, donde estaba
muy tranquilo. Para mí es fundamental que tanto
la persona que te está ayudando con los controles
como el sitio, te den tranquilidad. Por ese lado, tuve
ayuda de Arcadio, que es un personaje muy querido para
mí y que siempre me ha ayudado mucho. Y luego en
Sevilla, en el estudio que tenían Arcángel
y Juan Carlos Romero, grabé voces, algún
detalle de guitarra que tenía suelto y percusiones.
Fue también muy cómodo para trabajar. Todo
el mundo que me ha ayudado en el disco ha sido gente con
la que me llevo bien, todo ha sido muy fluido.

Jesús Torres (Foto
Daniel Muñoz)
¿Qué criterios
primaron a la hora de seleccionar el repertorio?
Lo primero es que fuera un disco coherente,
que tuviera un eje común, que tuviera sentido.
Eso se traduce en que la música que uno hace es
lo que uno es. En mi caso, no he tenido que hacer muchos
esfuerzos a la hora de descartar temas por que no tuvieran
mucho que ver con el conjunto. Son diferentes cada uno,
pero tienen un mínimo eje común. La selección
ha sido muy natural. La única dificultad era que
a la hora de distribuirlos dentro del disco, proyectaran
diferentes sensaciones. Y en eso me ayudó también
Isabel. A ver qué me gustaría escuchar primero,
pues luego me gustaría venirme un poquito abajo
y relajarme, luego dame...
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