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¿Al aficionado le recomiendas
entonces que esté pendiente de las novedades de la
web?
Sí, sí. Después de publicar estos diez
temas, tengo otros veinte temas a punto de salir. No es que
los vaya a poner todos de golpe pero, periódicamente,
iremos poniendo temas. Tengo mucho material, pero necesito
tiempo. Y me están ayudando mucho los colegas con los
que colaboro.

Jorge Pardo y Carles Benavent
con la banda Touchstone, de Chick Corea
Además, son colaboradores de primera. En este
primer lote de canciones están Niño Josele,
Juan
Diego, Diego Amador, Tino di Geraldo...
La producción que estoy haciendo es casera cien por
cien. Y voy con los colegas como en el colegio iba cambiando
cromos. Te cambio el de Raúl por el de Beckham. Y así
es como funciono. Con los colegas que voy dando, también
hay receptividad en esta manera de trabajar. Pero lógicamente
también ralentiza el funcionamiento. Si pudiera disponer
de un paquete de dinero destinado a producir... Lo digo por
si hay algún mecenas que me esté escuchando.
Jajajaja.
Podemos poner un link a un número de cuenta...
Oye, pues fuera de broma, podía plantearse un sistema
de participaciones en la producción o, en el caso de
discos tradicionales, de precompra de copias. Sería
cuestión de estudiarlo.
Aparte del proyecto digital, hay proyectos físicos.
El más renombrado, el de la participación en
la nueva banda Touchstone de Chick Corea, junto con Rubem
Dantas y Carles
Benavent.
Jorge Pardo en los camerinos
del Blue Note |
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Con Chick Corea hemos hecho dos discos. Uno en directo en
una de las giras europeas y otro en estudio en Los Ángeles.
El directo se está vendiendo en los conciertos, pero
de hecho es un disco doble y van a hacerle su proyecto más
industrial, van a venderlo a través de una compañía
discográfica. Y están buscando un buen negocio
en una multinacional para el disco en estudio, puesto que
han invertido bastante en la producción, implica a
bastantes músicos, aparte del grupo que lleva actualmente
Chick, hay músicos como Steve Gadd, Vinnie Colaiuta
o Hubert Laws, que hacen la producción más atractiva
para una compañía grande. Están buscando
un negocio más grande. Y es lo que está retrasando
la salida del disco, pero parece ya inminente.
Hay otros dos proyectos. Sabéis de mi colaboración
con el trío de Carles Benavent y Tino
di Geraldo. Pues ya tenemos el nuevo disco terminado,
‘Sin precedentes’. Parece que va a salir finalmente
con el sello Fundación Autor. Hemos hecho un negocio
medio interesante, en el cual somos nosotros los dueños
de la producción, pues es autoproducido, sólo
hay un socio más, Carlos Martos de los estudios Sonoland.
Y parece que va a ser inminente. Con este mismo trío
nos hemos metido en el DVD ‘Flamencos
del siglo XXI’, que ya está a la venta. Formamos
también parte de la producción. Está
entretenido de ver, suena bien, está bien producido
y es una forma de ver varias propuestas del flamenco que se
hace hoy. Y con D’3 va a haber novedades pronto. A finales
de septiembre nos vamos a Tarifa otra vez a grabar, que nos
gustó aquel estudio... con Tánger enfrente,
viendo todo el Estrecho. Y nos meteremos cuatro o cinco días
a grabar otro programa de D’3. Y ello con nueva compañía,
pues hasta ahora estábamos con Satchmo, pero ha sufrido
una escisión y vamos a pertenecer a la rama Quadrant.
El caso es que tenemos ya fecha en el Auditorio Pau Casals
de El Vendrell para grabar un DVD en directo. A nivel discográfico,
son las últimas cosas que tengo por venir. Estoy muy
satisfecho.
Y volviendo al tema Chick Corea, que despierta muchas
curiosidades entre el público, ¿cuál
es el balance profesional de la gira?
Todos los balances son positivos. El trabajo con Chick es
interesante, él es un buen líder. Y está
en boca suya, no oculta que la música que está
haciendo tiene la herencia nuestra, lleva nuestro sello. Comercialmente,
parece que es un grupo que va a más, puesto que para
la escena del jazz y presentado por Chick Corea -aunque nosotros
llevemos veinte o treinta años- parece nuevo. Te jode,
por un lado, pero, por otro, le das la bienvenida. Como la
propuesta todo el mundo la toma como novedosa, la vida del
grupo parece larga. Este año nos quedan unas cuantas
giras, una en otoño y otra en invierno, por Europa
y Estados Unidos. Muchos de los conciertos son en España,
por lo menos catorce en noviembre.
Será una satisfacción ser profeta en
tu tierra, ¿no?
Por un lado, piensas que tiene que venir Chick a mi país
a presentar mi música para que me contraten y sea aceptado
por mis críticos, por mis periódicos... Pero,
por otro lado, como el mundo es así y no te puedes
inmolar, aceptas lo que tiene de positivo. Una cosa que sí
me duele que se diga es que el grupo de Paco de Lucía
se va con Chick Corea. Para entendernos, está bien.
Pero que eso se diga en tu país, donde te conocen y
te han escuchado mil veces, o donde se pueden documentar sobre
quién es Carles Benavent o Jorge Pardo o Rubem Dantas...
toca un poco los huevos.
¿Y de cara al próximo año?
Y luego en febrero o así, Chick tiene planes -lo tendría
que decir él, pero te lo avanzo- de que el grupo vaya
creciendo en el sentido de recibir invitados diversos, tanto
del mundo del flamenco -puede haber alguna sorpresa-, como
del mundo del jazz, para hacer ciertos eventos especiales.
¿Cómo ves que se desenvuelve el flamenco
en el mundo del jazz?
Llegas a la conclusión de que jazz es una marca comercial.
Y los artistas locales, en realidad, no hacemos jazz. Nosotros
hacemos música española de este siglo con influencias
de todo tipo: del jazz, de Arabia, de Brasil, de Jimi Hendrix...
La única manera de vender nuestra música en
el extranjero, incluso en nuestro propio país, es que
se llame ‘jazzloquesea’. Esa es la única
manera de que te compren en algún festival de jazz.
Si no, sería prácticamente inviable. ¿Cuántos
festivales de flamenco hay en Europa? Cuatro. Los festivales
de jazz son refugio de tantos músicos como nosotros
de otros países... Anouar Braheim, por ejemplo, no
hace jazz ni de coña pero está en todos los
festivales europeos. Paco de Lucía mismo, ¿hace
jazz? No, hace flamenco. El jazz ahora mismo es un sello para
vender música, la que sea. Y cuando se usa la etiqueta
flamenco, no ocurre lo mismo. Del flamenco lo que atrae es
cierta bohemia, cierto romance, pero no vende. Para tirarse
el rollo en las entrevistas está bien, pero si se anuncia
el ‘Festival Flamenco David Bisbal’ no van quince
mil personas.
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