José Antonio Rodríguez,
guitarrista. Entrevista
"Me gusta escuchar a otros guitarristas porque sienten
de otra manera, me encanta la diferencia"
Silvia Calado, abril de 2004
La guitarra es su vehículo de expresión,
que conduce con visado para traspasar fronteras, sin perder nunca la matrícula
flamenca. José
Antonio Rodríguez se consolida como un músico versátil
al que recurren las compañías de baile, al que solicitan los cantaores,
al que reclaman cantantes y músicos de cualquier disciplina. Como todos
sus compañeros, afronta la indiferencia de la industria discográfica
recurriendo a la autoproducción. Seguidor de la 'doctrina' de Manolo Sanlúcar,
bucea ahora en un flamenco libre de encorsetamiento, sin perder nunca de vista
las variadas referencias musicales que lo alimentan, con Debussy a la cabeza.
La 'macrogira' de Alejandro Sanz por el continente americano está llevando
su toque ante cientos de miles de personas, lo cual ve como una vía no
sólo para que otros públicos se interesen por el flamenco, sino
incluso para que "los flamencos se interesen por el flamenco".

José Antonio Rodríguez (Foto: Javier
Hurtado)
Has visto sublimada tu faceta de compositor con un encargo
del Ballet Nacional de España. ¿Cómo ha sido la experiencia?
Desde las primeras veces que me hicieron encargos
para danza, tenía el Ballet Nacional de España (BNE) como algo intocable.
Con los musicazos que han compuesto como Paco de Lucía o Manolo Sanlúcar,
me hacía mucha ilusión. Cuando me llamó Joaquín
Grilo fue total porque venía de hacer música no flamenca para
otros ballets y lo que se me planteaba aquí era flamenco, sin guión.
La obra se llama 'Tiempo' y es eso, jugar con el tiempo. Me lo he pasado muy bien
haciendo la música, con Joaquín y con la plantilla del BNE, que
espero que me lo defiendan. En el flamenco cada guitarrista tiene su forma personal
y cuando llega otro no se capta, es peligroso, aunque creo que lo van a hacer
bien.
¿Cómo abordas este tipo de trabajos?
En circunstanciales normales, me tiro un papel
continuo al suelo y empiezo a dibujar lo que quiero. Me voy poniendo papeles y
notas, y haciendo una estructura que va cambiando. En este caso no. Me llamó
Joaquín, me gustó la idea y a la semana tenía casi cinco
minutos de música hechos por mi cuenta y riesgo. Pensé para quién
era y me imaginaba que podía funcionar. Y así ocurrió. Él
me dio libertad absoluta. Tuvimos un par de reuniones, pues siempre hay algún
problemilla, alguna cosa que quitar. Y en este caso, nada, sólo darle más
fuerza a algún trocito.
¿Cómo cambia tu música
cuando la planteas para baile y cuando es para tu guitarra solista?
Cambia en lo pesado que me pongo, porque cuando
hago un encargo, luego me gusta muchísimo lo que hago, me gustaría
tocarlo, cosa que no puedo hacer. Y cuando hago algo para mí... Tengo unas
alegrías en el ordenador que empecé en el año 2000. Y ya
llevo como treinta minutos. El otro día lo escuché decidido a sacar
de ahí un tema. A los cinco minutos lo dejé porque no me gustaba
nada. Con un encargo, resuelvo. Cuando es para mí, tardo muchísimo,
lo voy dejando en el cajón. Antes lo tiraba directamente; ahora con el
ordenador por lo menos está ahí guardado.
Se habla poco de la composición
para baile flamenco, pero hay ya bastante trayectoria. ¿Cuál es
tu análisis de esa música?
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"Me apasiona ponerle música a un guión o
a una idea que tenga alguien"
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Conozco dos situaciones: por un lado, los
guitarristas de las propias compañías que hacen música; y,
por otro lado, compañías que encargan a un músico, por oficio,
porque le gusta su forma de hacer música. Son distintas circunstancias.
A mí me gusta mucho, desde la primera obra que hice, que para mí
fue muy importante, pero no se entendió: 'Tiempo, amor y muerte' de Mario
Maya. Fue un intento de mezclar la danza contemporánea con el flamenco,
incluso la música contemporánea con el flamenco. Me apasiona ponerle
música a un guión o a una idea que tenga alguien. Yo creo que mi
formación va muy por ahí, desde mi maestro Manolo Cano. Siempre
tengo que ponerle imagen a la música que hago.
Hace poco salió el disco de 'La
Leyenda', la obra que compusiste hace dos años para la Compañía
Andaluza de Danza...
Por fin. 'El guitarrista azul' también
lo tengo grabado ya. Como se dice, lo que no está grabado, no existe. Todos
los años hago un montón de música y siempre se queda o para
el ballet tal o para la obra equis y nunca acaba, por razones de mercado que no
entiendo, en un disco. En esta ocasión, todo ha salido muy bien y se ha
podido editar. Se lo propuse a una compañía pequeña y, directamente,
masterizamos el disco allí. De los pajaritos de multinacionales, radio
fórmulas y todas las historias nos olvidamos. Lo único que quiero
es que la gente que quiera escucharlo lo pueda tener.

José Antonio Rodríguez (Foto: Daniel
Muñoz)
Me llamó la atención hace poco
que fui a ver por quinta vez 'La Leyenda' en un teatro de Sevilla, que entre público
hubiera unos cuantos guitarristas y cantaores jóvenes que habían
ido a oír la música. Me hizo mucha ilusión. En mi tierra,
en Córdoba, es muy difícil, hay muy poco compañerismo. Ahora
los artistas van al teatro. Ya no es raro ir a ver a un compañero. Siempre
tuvo que ser así, pero nunca lo fue. La gente habla de los demás
con completa normalidad. No es como los artistas que había cuando yo empecé
que iban siempre arreglados y estirados. Estos chavales tocan o cantan estupendamente
y son muy buenos aficionados.
Para dar salida a vuestros discos, ¿ves que los tiros
van por la autoproducción?
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"Yo confío en una producción asequible y
de acuerdo con lo que es, música instrumental"
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Esa es una opción que tenemos los músicos
instrumentales, aquí y en cualquier lado. Grabando en Miami con Alejandro
Sanz, el percusionista Luis Comte, que ha tocado con Pat Metheny y con Madonna,
me dijo que no tenía compañía. Para su próximo disco,
me va a mandar una sesión de 'Pro Tools' para que toque. Ya allí
grabamos un par de temas. Eso es lo que nos espera y tampoco está mal.
Yo confío en tres cosas: en una producción asequible y de acuerdo
con lo que es, música instrumental, todos queremos grandes cosas, pero
hay que ser consecuente; creo en la red, desde luego, todo el mundo conectado;
y, por supuesto, el directo. El disco -'La Leyenda'- no es el reflejo de mi directo,
pero se ve perfectamente de qué va, pues está mi grupo, no hay colaboraciones.
Creo que por esos caminos tenemos que ir. El flamenco es una música directa,
de escenario.
¿Y próximos discos?
'El guitarrista azul' tiene ya las guitarras
grabadas. Está todo programado para meter la orquesta y ahí estoy
con el presupuesto. El problema es que es carísimo, necesitamos una orquesta
grande, calculamos sesenta músicos. Una orquesta española es muy
cara, una del Este de Europa requiere viajes. Pero es un capricho que sacaré
adelante. Lo mismo no sale hasta dentro de tres años, pero es uno de los
trabajos que más me gustan.
¿Por dónde va tu música en estos momentos?
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"No hay que estar encorsetado ni hacer un remate estándar
para que suene a soleá"
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No lo sé muy bien. La única
cosa que en 'La Leyenda' se ve es que no estoy ligado a un estilo flamenco concreto.
Y no es que eso sea mejor que estar sujeto a una soleá con una estructura
lógica. La música es mucho más rica, no hay que estar encorsetado
ni hacer un remate estándar para que suene a soleá. Se achaca a
los guitarristas que hoy nadie se entera de qué es lo que está tocando,
pero sí se puede buscar la clave para que esté, pero no tengas que
recurrir al estándar de siempre que es precioso, sin duda. Sé que
se puede hacer. A mí me salieron varias pistas en estas composiciones.
Hay que cambiar el planteamiento y la intención a la hora de componer;
hay que trabajárselo. Y esto está inspirado por Manolo
Sanlúcar, que siempre me ha hablado de esta inquietud que tiene desde
hace muchos años. Te provoca. Yo aprendo cada vez que lo veo enormemente.
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