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Juan Diego
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Juan Diego: "El guitarrista es un cantaor frustado"
Juan Diego, guitarrista. Entrevista

"El guitarrista es un cantaor frustrado"

Silvia Calado Olivo. Jerez, diciembre de 2003
Fotos: Daniel Muñoz

La condición para que sus padres le pagaran las clases de guitarra era que estudiara administración. A punto estuvo de entrar a trabajar en una oficina, pero aprovechó un viaje de f¡n de semana a Madrid para 'fugarse' de aquel destino impuesto. En lugar de dos días, Juan Diego permaneció nueve años en la capital española, engarzando trabajos con primeras figuras del baile como Rafael Aguilar, Luisillo, Antonio Canales, Joaquín Ruiz, Juana Amaya, Javier Latorre, El Pipa, La Tati, Joaquín Cortés, Joaquín Grilo... Y todo ello, mientras entablaba comunicación con músicos entre dos aguas como Jorge Pardo y Carles Benavent, heterodoxos como Tomasito o Diego Carrasco, al tiempo que acompañaba a cantaores como Duquende o Miguel Poveda.

Juan Diego

Hace cinco años volvió a su tierra, a Jerez, se casó, tuvo un hijo... Un nuevo ciclo comenzó. "Una vez aquí me quedé un poco desconectado del círculo de Madrid. Pasados unos meses, me llamaron para maquetar con Remedios Amaya. Vi una fuente muy grande inspiración y de trabajo para ir buscándome la vida por el sur". La cantaora es "mi musa particular. La verdad es que el primer día yo estaba muerto de miedo porque impacta mucho su imagen y su fuerza vital. Pero conectamos y parece que nos conocemos de toda la vida. Y lo hemos pasado bien y mal en el escenario y todo eso alimenta la relación". De hecho, Remedios Amaya le ha devuelto la moneda poniéndole voz a varios de los temas de ese, su primer disco, 'Luminaria'. Para que finalmente se materializara fue clave la figura de Dr. Kelly, el productor, a quien conoció mediante la cantaora: "Bendita la hora, pues la verdad es que hacía mucho tiempo que llevaba dando vueltas por Madrid con la maqueta. "Instrumentales no, gracias", era el eslogan. Y ello acompañado del "más coritos". Y, claro, yo, cantar, no canto ni el bingo".

La grabación del disco fue toda una odisea. Hasta que la compañía gaditana Bujío Producciones apostó por el trabajo, "hubo otros intentos, pero era todo demasiado de andar por casa". Sentía que conforme el tiempo pasaba, la responsabilidad crecía: "Me había ido retrasando y cada vez me sentía en la obligación de hacer un trabajo más serio. No era el debut de un chavalillo. Ya había trabajado con mucha gente y cada vez iba más en serio. Al principio no sabes que vas a ser guitarrista... Ahora me lo voy creyendo un poco más". Y eso implica tomar conciencia de la vida artística: "Pasas muchos baches y te llegas a plantear buscarte la vida de otra manera. Sacar adelante una casa siendo artista, cuesta; y que la pareja que tienes te entienda, cuesta. En el banco... no te entienden, directamente".


Juan Diego acompaña a Remedios Amaya

El cante, la fuente

En el acompañamiento se ha ido cocinando la música que ahora brota de la guitarra de este jerezano. Cree que "un guitarrista se tiene que curtir tocando para bailar y para cantar porque ahí tiene que cubrir todos los frentes. Está todo en uno". A su juicio, acompañando "estás cuatro pasos más para atrás que cuando das la cara y eso te hace esconderte un poco". Con el cante hace un aparte porque "tocar para cantar es tan arriesgado o más que tocar solo, pues ahí delante tienes que hacer de colchón armónico, de orquesta, de percusionista, de palmero y de todo. Y es complicado. Hay que saber mucho de cante. Si eres responsable y le tienes respeto a esto, has de tener claro que el cante es la fuente que manda. El guitarrista es un cantaor frustrado, que intenta cantar mediante el instrumento".

Juan Diego va más allá al afirmar que "el cante es la fuente de inspiración del flamenco". Aunque reconoce que le alimentan otras muchas cosas en la vida -desde su hijo a su gente, pasando por las borracheras y el trabajo-, "lo que más me alimenta a la hora de componer es el cante". Matiza que "yo lo que intento es cantar con la guitarra; entonces siempre me tengo que fijar en la gente que canta muy bien para ver cómo hacen los giros y cómo utilizan las melodías para llegar a esos rincones, los duendes, no sé cómo llamarlos. Yo creo que va por ahí... lo mismo no. La duda te hace avanzar".


Juan Diego con Diego Carrasco

Sin embargo, este amor por el cante no quita que sea uno de los guitarristas más frecuentes en la heterodoxia flamenca: jazz, rock, pop... No es raro verlo al lado de Tomasito o de Diego Carrasco, a quien define como "un artista que te enseña otro tipo de cosas que también son muy importantes para tocar porque, además, es muy buen guitarrista". Toda esa variedad le ha hecho crecer musicalmente: "Hace unos años empecé a currar con Jorge Pardo, Carles Benavent; y, a la vez, estaba con Tomasito, mientras hacía recitales de cante con Duquende. A veces coincidían tres días seguidos de rock and roll, entre comillas, cante y jazz. Y cuanto más radical era el cambio, más me gustaba, pues era muchísima la información que luego tenía que reciclar para intentar componer algo bonito". Esas colaboraciones eran especiales para él, pues "es gente a la que admiro muchísimo; a muchos los escucho desde siempre y eran mis ídolos. Ahora me veo en el escenario con ellos y te puedes imaginar el flipe. Cuando me vi a ese Carles Benavent al lado...". Jorge Pardo va más allá: "Con él tengo una gran amistad y una relación musical más fuerte que con ninguno, creo que por afinidad personal o no sé por qué... será porque parecemos hermanos, los dos con los ojitos claros, la mirada un poco bobalicona...".

De todos esos puntos de vista se ha enriquecido su obra. "Te alimenta muchísimo porque son formas tan diferentes de ver la vida que te ayuda a saber estar con mucha gente diferente, saber estar en un escenario, entender el punto de cada uno, saber qué es lo quiere cada uno de mí. Se trata de buscar para que todo vaya rodando". La conclusión que saca es que "al final yo creo que es lo mismo tocarle a Jorge Pardo, que a Tomasito, que a Remedios... el rollo es meterte en la burbuja y a flipar, a tirarte a la piscina, a disfrutar". Por ello, considera que no hay lugar a quejas: "Estamos aquí porque nos gusta. Hay veces que por condiciones técnicas no puedes disfrutar, pero cuando conectas con artistas que te gustan y se dan unas condiciones técnicas buenas, no te cambias por nadie".

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