|
Juan de Juan
por Fernando G. Caballos
(Febrero 2001)
Foto: Fernando G. Caballos
Son
las nueve de la noche y Juan está agotado. Siempre que viene a Morón
a descansar le ocurre lo mismo. No hace ni cinco minutos que ha terminado de bailar
y aun suda. La sesión de fotografía se ha convertido en una improvisada
fiesta con sus amigos.
No
hay forma de ver a este joven bailaor moronero serio, pase lo que pase siempre
está sonriendo. Confiesa sentirse feliz, aunque un poco más cansado,
todo el mundo quiere echar un rato con él y Juan no sabe decir que no.
Aprovechando un descanso en la gira de la compañía de Antonio Canales
con el espectáculo "Bailaor", charlamos con él y pasamos
un rato muy agradable.
¿Cómo
va todo Juan?
Bien
no podemos quejarnos. Aquí me tienes pasando unos días de oro en
mi pueblo. A ver si descanso un poco y disfruto de mi gente.
¿Quién
es realmente Juan Carlos Ramírez Castillo?
Mira,
Juan es un joven moronero que nació el 27 de enero de 1979 en Sevilla.
Desde muy chiquillo soy aficionao a la música por motivos familiares. En
mi casa tocaban el acordeón mi padre y mi hermano, así que
te puedes imaginar. Soy el menor de tres hermanos, de los cuales ninguno había
bailado hasta que empecé yo. Todo empezó a la edad de siete años,
cuando mi madre me llevó a aprender a bailar sevillanas a la academia de
Juan Triana. Más tarde me marché con Juana Amaya y empecé
a bailar flamenco. De manera que, sin darme apenas cuenta, se me mete el gusanillo
del baile en el cuerpo... y hasta hoy.
El
autobús Morón-Sevilla y usted han pasado muchos ratos juntos, ¿qué
recuerdos guarda de aquella época?
Imagínate
fueron seis años o más yendo a Sevilla todos los días a bailar,
sin fallar ni uno sólo. Al mismo tiempo, iba al instituto de Morón,
donde estaba matriculado en el nocturno. Eran verdaderos palizones, porque me
levantaba todos los días a las siete de la mañana y me acostaba
a las once o las doce de la noche. De aquellos viajes en el autobús comparto
muchos recuerdos con algunos estudiantes de música que al igual que yo
iban a diario al conservatorio. Además, resulta que muchos de ellos eran
compañeros del instituto y nos pasábamos el día juntos.
¿Qué
ha supuesto Antonio Canales en su vida?
Antonio
ha sido y es, un maestro, un padre, un hermano
Antonio se ha portado conmigo
muy flamenco y muy bien
que es como se portan las personas buenas que quieren
enseñar y dar de corazón. Me cogió cuando era un crío,
fue en un cursillo que impartió en el conservatorio superior de música
y danza de Sevilla. Allí nos propuso a varios alumnos que nos fuésemos
a Barcelona durante una semana, para hacernos unas prueba. Fue entonces cuando
me seleccionó y empecé a bailar en su compañía. Llevo
cinco años en la compañía y puedo decir que él me
ha dado lo que tengo. Yo sabía bailar, pero venía en bruto. Antonio
ha sido quién me ha pulido y ha sacado para fuera todo lo que había
acumulado en aquellos años de aprendizaje
Cuando
se marcha de gira, ¿qué es lo que más echa de menos?
Piensa
que me paso mucho tiempo fuera y ¡claro!
Uno echa mucho de menos a
sus padres, a sus hermanos, su pueblo, sus calles, sus amigos y todos esos buenos
ratos que se pasan en el sitio donde uno se ha criado. Por eso cada vez que puedo
me escapo
para poder pasar unos días descansando y disfrutando con
los míos. Aunque he de reconocer que también tengo muchos buenos
amigos fuera, con los que he convivido y he pasado cinco o seis años de
mi vida. Ellos me han ayudado mucho y me han enseñado a convivir fuera
de mi casa, así que tampoco puedo quejarme porque en realidad he tenido
mucha suerte.

Foto: Fernando G. Caballos
¿Por
qué le gusta tanto la guitarra flamenca?
La
guitarra es para mí el alma del flamenco. Ahí va todo
el cante,
el baile
es la fuente de la que salen todas las cosas en el flamenco. Es
la música que respalda al cante, le da ritmo al baile
está
en todo, así que
Morón es un pueblo con una gran tradición
en cuanto a la guitarra flamenca, porque aunque haya habido cante y baile, la
guitarra siempre ha sido el símbolo de mi pueblo, con esos toques de Diego
que
no tienen nada que ver con nada, no se puede comparar, porque es diferente
a todo. De todas maneras hoy en día hay muy buenos guitarristas como el
Viejo, Ramón, Paco de Lucía y si uno es aficionao, no tiene más
remedio que enamorarse de la guitarra.
¿Cuál
es el palo por el que más le gusta bailar?
Pues
depende
depende de cómo me encuentre de ánimo. Si me coge
un momento feliz, o estoy muy contento por algo, me gusta bailar por bulerías
o por alegrías. Esto no quiere decir que estando contento no vaya a poder
bailar por soleá, sino que si hay una relación entre tu estado de
ánimo y el palo que vas a bailar
pues mucho mejor. A lo mejor me
coge triste porque me acuerdo mucho de mi casa y de mi familia y bailo mejor por
seguiriya o por soleá. Más parado, más reposado
con
más sentimiento. Es cuestión del día que lleve y como me
encuentre. Evidentemente, como bailaor tengo que estar preparado para bailar por
lo que venga bien, independientemente del estado de ánimo. Me refiero a
mi gusto personal y mi estado fuera del trabajo.
¿Cómo
calificaría el momento que atraviesa el baile flamenco?
Actualmente
se está investigando, se está indagando mucho y eso es muy positivo.
Hay que pensar que las cosas buenas siempre quedan
, pero si no se arriesga
uno a avanzar un poquito para la forma de expresarlo cambie en algo
En mi
opinión el arte no tiene edad, ni sitio, lo mismo te puede llegar Carmen
Amaya, que Farruco, que Antonio Canales y da igual que sea en una loza o en un
escenario, porque cuando el arte sale y se manifiesta
ni hay lugar, ni tiempo,
sino simplemente arte. Lo bueno siempre queda, así que no hay porque tener
miedo de nada. Al arte hay que dejarlo correr y que se desarrolle por sí
mismo. ¿Por qué va a haber que ponerle límites si es algo
que está ocurriendo con todo? La mezcla es riqueza y no hay que temerla,
porque si es buena aguanta el paso del tiempo, las críticas
y si
es mala cae en el olvido
Un
sueño
Vivir
cada día y sentir que estoy vivo. Levantarme viendo el sol y sentir el
viento en mi cara. En definitiva, disfrutar de las cosas que me gustan y que todo
el mundo pueda hacer lo mismo.
Fernando
G. Caballos
|