La
Shica, grupo de flamenco alternativo. Entrevista
“El reto de La Shica es lograr
un sonido original”
Silvia Calado. Madrid, octubre de 2005
El flamenco está rodeado
de tangentes que, de vez en cuando, sorprenden. Buceando
por las salas de conciertos de Madrid, se hacen descubrimientos
como La Shica, un grupo que nació llamándose
Dios los Cría en la trastienda del tablao Las Carboneras.
El núcleo duro lo forman la cantante y bailaora ceutí
Elsa Rovayo y el guitarrista brasileño Fernando de
la Rúa. Con ellos se juntaron, “por voluntad
propia”, contrabajo, percusión, palmas, un
letrista rapero y, en el papel esporádico de compositor,
José Luis Montón. Del encuentro va saliendo
un sonido que pasa por el flamenco (baile incluido), por
el hip hop, por la música brasileña, por la
copla y hasta por el reggae, cocinado en un refrescante
directo y servido con la pretensión única
de “no parecernos a nadie”. Aún no hay
disco, ni manager, ni discográfica... pero ya se
huele que no tardarán en asomar.
La Shica (Foto: Daniel
Muñoz) |
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Elsa se crió cantando las canciones
de Marisol, de Dolores la Pescaílla y de La Bola
de Cristal. “A mí cantar me gusta desde chica,
pero me daba mucho palo”. Por exigencias del guión,
es decir, por necesidad, “alguna vez he currado cantando
cuando llegué a Madrid pero no quería”.
El objetivo en la capital, a la que llegó con quince
años, era formarse como bailaora. “Me fui a
Amor de Dios a ponerme las pilas y estuve bailando hasta
el año pasado, sobre todo, en tablaos”. Pero
algo le decía que ese no era su camino. Probó
a cantar con su compañero de tablao Fernando de la
Rúa en un garito de Malasaña y se picó:
“Una vez que empecé, ya no pude volver al tablao.
Ya no me veía. Llevaba tiempo que sabía que
quería hacer algo y no sabía lo que era, sabía
que tenía que cambiar de historia y no sabía
por dónde salir. Cuando probé esto, dije ya
está, por aquí”.
Si Elsa venía del otro lado del
Estrecho de Gibraltar, Fernando venía del otro lado...
del Atlántico. Después de una década
yendo de Brasil a España para formarse como guitarrista
flamenco, decidió asentarse en Madrid hace ya cinco
años. Hijo de un emigrante manchego, conoció
el flamenco mientras estudiaba música en la Universidad
de Sao Paulo y “tuve que guardar todo lo que había
aprendido para incorporar ese lenguaje”. Desde que
está aquí, ha trabajado en tablaos como Las
Carboneras y en compañías como la de Rafaela
Carrasco y la de Manuel Liñán y Marcos Flores.
Al conocer las inquietudes de Elsa, no se lo pensó,
pues “tenía ganas de desarrollar más
música aparte del flamenco, sentir esa libertad y,
de camino, dar rienda suelta a toda esa música brasileña
que me dio formación musical”.
Los primeros conciertos fueron hace ya
un año. Desde entonces, la banda ha ido tomando forma
aunque, de momento, el estilo “no está del
todo definido”, según reconoce Elsa. “Tengo
muy claro que flamenco tradicional no quiero hacer. Por
supuesto, algo tiene, usamos muchas cosas de ese lenguaje
porque lo entendemos todos, es más fácil comunicarse”.
Y al decir todos, se refiere a La Shica al completo, un
grupo antes bautizado Dios los Cría, que está
formado, además de por la vocalista y bailaora y
el guitarrista, por las percusiones de Pablo Martín
Jones y Alex Tobías, el contrabajo de Miguel Rodrigáñez
y las palmas, y los coros y el baile de La Popi y Ana Romero.
“Ha sido un rollo voluntario. No nos juntamos y nos
propusimos hacer un grupo, sino que se ha ido incorporando
sola la gente”.
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La Shica (Foto: Daniel
Muñoz) |
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Según cuenta Fernando de la Rúa,
“todos aportamos a la creación de los temas
por igual, dando opiniones, críticas... y siempre
llegando a una solución, a un néctar”.
El reto es “lograr un sonido original”. Y en
ese objetivo considera fundamentales las letras, pues son
“muy originales y muy personales”. Entre la
comunicación que desprenden las letras y la interpretación
de la cantante, “ya está la mitad del camino
hecho para conseguir un buen arreglo, un buen resultado”.
Quien las escribe, Luis Domercq, recuerda que “me
fui metiendo un poco en el lenguaje flamenco y a partir
de ahí, he intentado adaptarme a lo que ella pueda
sentir o a lo que pueda estar a gusto cantando. He querido
buscar un poco de ‘vacileo’, pero no definirlo
ni de una manera muy rapera, ni de una manera muy flamenca”.
Como señala el percusionista, Pablo
Martín Jones, “hemos ido arreglando los temas
de Luis, algunas coplas... siempre buscando un lenguaje
híbrido, extraño”. Que lo mismo cabalga
sobre un tanguillo o una bulería, que sobre un reggae
o un rap. Y a ese repertorio se incorporan composiciones
de José
Luis Montón: “Vio un concierto y al día
siguiente trajo una letra. Ha hecho dos temas que hemos
adaptado a nuestra forma”. Y esa forma incluye el
baile de Elsa, entre cantecito y cantecito. Lo usa estética
y musicalmente, como cautivadora expresión corporal
y como detalle percusivo extra para algún tema: “Yo
uso todo lo que sepa para despistar (jajajaja).
Si supiera juegos de cartas, también los haría.
Quiero cantar, pero también me gusta mucho bailar.
No voy a tirar por la borda todo lo que he aprendido y todo
lo que he currado”. A lo que apostilla el guitarrista
que “no es un baile tradicional, pero sí que
molan esos elementos, dan un color muy diferente”.
Y a esto que Elsa replica rebelde: “Pero
tampoco es tan raro. ¿Cuántas flamencas antiguas
cantaban y bailaban? ¿Cuántas raperas hay
en el flamenco? Lo que pasa es que no las llamaban así.
Lola Flores era una pedazo de rapera. Mi ídolo es
Dolores la Pescaílla, muero con esa mujer. Y cantaba
y bailaba. No es nuevo, es nueva la forma de hacerlo. Algo
de flamenca tengo, pero no soy muy flamenca, nunca he encajado
del todo en ese mundo, soy más de barrio”.
Como dice su “hit”, con el que dislocan al público
que de momento los sigue en la madrileña sala Contraclub,
más bien es una “zíngara rapera”.
Cuidado con ella... que dará guerra y un nuevo aire
al flamenco tangente.

La Shica en Lavapiés
(Foto: Daniel Muñoz)
revista@flamenco-world.com