Chano Lobato
Biografía, discografía y comentarios de los lectores.

Marina Heredia
Biografía, discografía y comentarios de los lectores.


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Chano Lobato
V Festival de jerez, 4 de marzo de 2001

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Chano Lobato
"Azúcar candé"

 

 

Chano
Lobato: "La
gente dice
que el
taranto de
Manuel Torre
es muy
bueno, pero
eso está para
darle el disco
a Manuel y
decirle:
"Tome usted, cómase
usted este
disco"

 


UN ENCUENTRO CON CHANO LOBATO Y MARINA HEREDIA:

"¿El duende? Yo no sé lo que es eso, sobrino"

Alberto García Reyes. Sevilla, mayo de 2002

La fuente de la Casa de la Judería rompe el silencio. El sol pega ufanamente sobre las calles de Sevilla. Pero el refugio umbrío del barrio de Santa Cruz sirve de bálsamo al maestro, que anda ya entre cuidados seniles, y a su alumna. Madrid, la corte, les espera. Uno tiene ya todo el pescado vendido. La otra aún tiene mucho que faenar por las aguas del cante. Pero el primero en llegar a la cita es él. Chano asoma la cabeza por la puerta con timidez, maldice la bofetada del lorenzo sobre sus ojos y avanza, con la mano haciendo de visera, hacia el patio. Comienza el recital de gracejo. Marina avisa desde su móvil: aún tardará un ratito en llegar. Pero nadie se ofusca. Al contrario. Juan Miguel Ramírez Sarabia, el del gaditanísimo barrio de Santa María, aprovecha la espera para soltar las bridas de su arte. Y entonces el maestro Chano Lobato recuerda una noche que cantó para un señorito en este palacio, hoy convertido en hotel: "Aquel día llovían canales y távoras, y recuerdo que pasamos muchas fatiguitas, hijo". Marina Heredia interrumpe la historia. Acaba de llegar en compañía del torero granadino Pedro Pérez, Chicote. Parece una metáfora: la juventud irrumpe en el flamenco gracias a las penurias que pasaron sus antecesores. Y, aprovechando la excusa, comienza una conversación en la que uno aconseja a la otra y la otra se arrodilla ante el uno. Aún no saben que triunfarán en el Festival CajaMadrid porque la conversación se produce una semana antes de la comparecencia capitalina. Y esto es lo que piensan dos artistas, el viejo y el nuevo, antes de subir a la madera. Todo un documento.


Marina Heredia (Foto: Anahí Cármody)

Chano, ahora que le oye, ¿qué trucos le contaría usted a Marina Heredia para triunfar en la capital?

Chano: Ella no necesita consejos, eso lo sé yo desde que la escuché una vez en un pueblo de Madrid, no recuerdo cuál. Metió mano y cantó la liviana, la seguiriya y la cabal. To perfecto. De eso hace lo menos dos o tres años, y con la edad que tenía ya cantaba esas cosas, así que, ¿qué le voy a decir yo que ella no sepa? Figúrate la situación: cantando por Paco la Luz y la cabal de El Planeta. Claro que, los jóvenes como ella cantan esas cosas porque tienen los medios para estar preparados, no es lo mismo que antes, que no teníamos esa posibilidad. Me acuerdo yo que hasta para grabar era otra cosa. Había que ceñirse a un reloj de arena que te iba marcando la medida y encima íbamos ciegos tos, borrachos tos.

Eso dicen, por ejemplo, de Manuel Torre, que tenía una borrachera de mil demonios cada vez que grababa, ¿no, maestro?

Chano: Claro. La gente dice, por ejemplo, que el taranto de Manuel Torre es muy bueno, pero eso está para darle el disco a Manuel y decirle: "Tome usted, cómase usted este disco, ¡que se lo coma! Tráele ahora un vino fino de Jerez y después el disco que se lo coma de tapa". El final del taranto es pa darle en la boca. To desafinao.

¿Todo eso lo cuenta usted en el libro que está escribiendo Juan José Téllez sobre su vida?

Chano: Uy, el libro lo vamos a terminar para el 2030. Lo menos catorce personas han venido a hablar conmigo para escribir mi biografía, y al final he decidido hacerla con Téllez, que Téllez es el colmo ya. Vino a mi casa, cogió todas las fotos y va a empezar, pero yo no sé cuando. Ya le temo. El ritmo es dos carillas, cuatro tintos. Le he dicho que no venga más porque él va a ir a la editorial y yo pa la sepultura. Cuando me llama le digo que no puedo, que tengo que ir a Pamplona.

Bueno, maestro, que se desvía la conversación. Dígale algún truco a Marina, que está muy callada.

Chano: Vale, venga. Pues mira, niña, yo lo que quiero es que tú cantes en Madrid lo mismo que yo te escuché aquella noche que he contado antes. Empezar por toná liviana deja al público encampanao. Y luego haces eso que tú cantas alusivo a Caracol y sigues por cantiñas, y verás como la gente se queda encantada. Pero tienes que hacerlo de esa manera que tú lo haces. Tú eres un portento. Yo creo que aquella vez que te escuché por primera vez fue en Alcobendas y me quedé de piedra. Y, además, como le metes esa personalidad que tú tienes, te van a aplaudir mucho. Yo siempre digo que no estoy en contra del progreso siempre que éste se haga con medida. Me encanta la gente como tú, que va con sentido común. Pero ahora hay una gente con otros argumentos que yo no entiendo diciendo que son cantaores. Por eso me da tanta alegría escucharte. Sobrina, eso es lo que yo te digo. De la manera que tú lo llevas, no tendrás problema.


Chano Lobato (Foto: Anahí Cármody)

Marina, esto ya merece una respuesta.

Marina: Yo pienso que el tío Chano es uno de los pilares vivos del flamenco. Para aprender a estar en un escenario tienes que mirarlo a él, porque mejor que está el tío Chano en el escenario no se puede estar. No se puede tener más arte y más seguridad. Y luego cantando, a ver quién le puede decir al tío Chano que los cantes no son como él los hace, porque de los poquitos que quedan, él es de los más completos. Para mí es uno honor que hable de mí así. Me da ánimos y seguridad en lo que estoy haciendo.

Chano, con la experiencia que tiene seguro que saca conclusiones certeras. ¿Madrid es, como dice la malagueña de Chacón, la corte?

Chano: Madrid es Madrid. Antes de que ese bicho -señala a la grabadora- empezara a funcionar hemos estado hablando de toros y he dicho que Madrid me da mucho coraje en ciertas cosas del toreo, pero para los flamencos es una plaza de las más importantes y cada vez que salimos a cantar tenemos que intentar conquistar a la gente con todas nuestras fuerzas.

 
Chano Lobato: "No estoy en contra del progreso siempre que éste se haga con medida"
   

Marina: Sevilla también es muy importante, ¿eh?, es más quisquillosa.

Chano: Llevas razón. Madrid es una ciudad menos quisquillosa, tanto en el público como en la crítica.

Marina: Date cuenta de que en Sevilla hay más aficionados al flamenco que entienden mucho y controlan todo lo que estás haciendo. En Madrid también los hay, pero menos.

Chano: Eso es ley de vida. En Sevilla cuesta mucho cuando se es de por ahí.

Les recuerdo que esta entrevista también se va a publicar en Madrid...

Chano: (Entre risas) Yo, con 74 años que tengo, no estoy para coba, porque me queda media hora para irme a la güisquería de los callaos, pero, hablando en serio, yo tengo que decir que viva Madrid. Son treinta años trabajando allí y la conquista de la capital es importantísima, pero, sea por lo que sea, cuesta mucho más trabajo triunfar en Sevilla. Ahora, cuando se tiene arte, da igual donde cantes. Lo que pasa es que también hay críticas que se escriben sin razón, porque hablar de esto es muy difícil. (Marina se ríe). Es verdad, hay quien lleva toda la vida y no se ha enterado todavía, como ese gachó que llevaba veinte años de municipal y no sabía dónde estaba el ayuntamiento.

Marina: Ni conocía al alcalde (carcajadas)

Chano: Pero de Madrid yo recuerdo muchas cosas buenas. Fui la primera vez allí con Paco Toronjo, que en paz descanse, al tablao El Duende, que era de Pastora Imperio. Aquella vez nos tomamos, antes de salir por la mañana, lo menos cinco o seis coñacs. Ibamos asustaditos. Bueno, pues llegamos con los seis coñacs, Toronjo se bajó borracho y se pegó treinta años más borracho. La borrachera le duró treinta años. Aquéllos eran otros tiempos.

 
Marina Heredia: "Las opiniones de mis compañeros son las que realmente yo tomo en cuenta"
   

Marina: A mí Madrid me causa mucho respeto, porque allí está toda la prensa y todos los artistas. Yo siempre he dicho que me gustaría ser artista de artistas. Las opiniones de mis compañeros son las que realmente yo tomo en cuenta. Me gusta que ellos me digan cuándo canto bien y cuándo mal.

¿Ustedes creen en el duende?

Chano: Yo eso no sé lo que es, sobrino. Sé que hay determinados momentos mejores de inspiración, aunque estés incluso rozado. Yo se lo atribuyo mucho a la guitarra, porque le tengo mucho respeto al instrumento. Una guitarra que te lleva bien es muy importante. En fin, que hay días que aunque hagas un pregón sale con mucho arte, y otros, aunque tengas la voz como Pavarotti, te sale fatal. Es un misterio.

Marina: Yo creo que el duende es muy relativo. Tienes que estar preparado y currártelo todos los días. Si no trabajas, el duende no viene del cielo y te da con la varita. Es cierto que hay días que tu ánimo personal está mejor que otros, pero ya está.

Marina, pues teniendo en cuenta su opinión, pídale un consejo a Chano sobre el trabajo a la hora de cantar. O sobre lo que quiera, vamos.

Marina: Tengo muchos.

Chano: Bueno, pero yo te voy a dar el principal: no dejes nunca de estudiar, sobrina. Recuerdo aquella película de la televisión, 'Fama' creo que era, en la que la maestra decía: "Vais a sudar gotas de sangre". Pues lo mismo. Aquí no se aprende nunca. Yo sé que tú lo vas a llevar a cabo porque me lo has demostrado. Te pierdo de vista en un año y cuando te vuelvo a ver me sorprendes. Eso significa que estudias. Y te vuelvo a decir, con 74 años, que no estoy en contra de ese progreso. Ahora, lo que sí quiero es que no abandones esa pureza, que no pierdas eso.

Continúa...

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