Del aula...
Cuando Manolete se enfrenta a un nuevo grupo
de pupilos dispuestos a dejarse guiar por sus principios, el primer paso es comprobar
el nivel... clave de lo porvenir. "Siempre intento aumentar un poco la dificultad
respecto a lo anteriormente aprendido". Y en ese marco, busco un montaje
"que tenga sonido, que sea armónico, pero con el objetivo de que sigan
estudiando, no para que se queden paradas en una coreografía y se les acabe
olvidando". La señal de que hay continuidad en el estudio es que "yo
las veo grabar para no perder el sonido de los pasos".
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"La puesta en escena se está perfeccionando. Se tiene más conocimiento
de qué es un escenario, qué es una coreografía... antes el flamenco era mucho
más individual"
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Los cursos de Manolete tienen una estructura
definida: "Primero pongo unos pasitos de técnica y después
voy metiendo la coreografía poco a poco". El esquema "tiene como
tres puntos: la técnica que sirve para sustentar la coreografía,
una columnita en medio con un zapateado -que no sea siempre el mismo-, la letra
del cante y su final o su ida". Con el flamenco como premisa, "se puede
mezclar un poquito con el clásico español, se ofrece un poquito
de estética e intento hacerles saber que ahora están en un estudio
pero después estarán en un escenario... tienes que ponerle las medidas
del escenario: izquierda, derecha, centro, fondo. Tienen que llenar un teatro,
da igual si es una persona individual o cuatro o seis o setenta". Y ello
se complementa con unas nociones sobre escenografía: "La puesta en
escena se está perfeccionando. Se tiene más conocimiento de qué
es un escenario, qué es una coreografía... antes el flamenco era
mucho más individual".
La preocupación
por "lo que es una coreografía, si en verdad la hacen ellos",
es fundamental... tanto como reconocer que no se está preparado para acometer
dicha tarea. "Es que es muy difícil, por eso cuando una persona quiera
hacerlo todo, lo recomendable es que pida ayuda a un coreógrafo. Si lo
quieres hacer todo, corres el riesgo de equivocarte... para eso están los
especialistas no sólo en coreografiar, sino en aspectos como la luz o el
sonido".
Manolete tiene claro que la técnica
debe tener mesura: "Apruebo que una persona técnicamente esté
muy bien, pero tiene que tener el sentimiento, tiene que mezclar menos una danza
con otra... con el flamenco, quiero decir". Sin embargo, este planteamiento
no es excluyente: "Hoy en día, cuanto más completo sea un bailaor,
más carrera llevará". Y eso quiere decir que la formación
en otras disciplinas es una asignatura a aprobar: "Creo que nos hace falta
un poquito de barra y un poquito de suelo. Según la persona y las condiciones
de su cuerpo, a unos les hace falta un año, a otros dos y a otros seis
meses". Una de las claves es "que tengas acostumbrado el cuerpo a lo
que quieras hacer, porque lo puedes tener en mente y después no poder o
no saber hacerlo".
Pulsa en las imágenes para verlas a mayor tamaño:
Cuando Manolete habla de su alumnado, casi
siempre lo hace en extranjero y en femenino. Como "todo el mundo tiene sangre
y corazón", cuando imparte clases, ya sea en el festival francés
de Mont de Marsan, ya sea en el de Jerez, obvia las diferencias lingüísticas
y culturales: "La alumna a la que le gusta el flamenco tiene sensibilidad.
Y la sensibilidad ni se compra ni se vende".
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"La juventud casi todo lo hace por bulerías... y casi ni saben
bailar otros palos"
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El maestro habla en femenino de su alumnado
porque por motivos que desconoce -¿quizás por vergüenza?, se
pregunta- "hoy en día el hombre estudia menos". Como las clases
están formadas en su mayoría por mujeres, "nos estamos acostumbrando,
aunque los maestros seamos hombres, a enseñar también como ellas...
y hacemos una mezcla entre la mujer y el hombre". Manolete piensa, de hecho,
que las lindes entre un género y otro deben difuminarse: "No tendría
que haber tanta rigidez en la división entre baile de hombre y baile de
mujer, porque ya de por sí el hombre es hombre. Se piensa que es más
fuerte bailando, pero es por su colocación y por su estética, se
nota la diferencia entre hombre y mujer. Pero no tendría que haber esa
división tan fuerte".
Algunos consejos complementan su método
didáctico, orientados al análisis de la situación actual
del panorama dancístico flamenco. Asido al principio de que atacar la evolución
es contra natura -"antes estaban Los Pelaos, pero vinieron Mario, Güito
y Antonio Gades revolucionando"-, sólo critica que "la juventud
casi todo lo hace por bulerías... y casi ni saben bailar otros palos. Y
pasa igual con los guitarristas, que tienen que saber tocar todos los palos aunque
tengan dos tres fuertes".
Continúa...