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... al escenario
Dar clases es un permanente reto para
Manolete: requiere concentración, altas dosis de paciencia, trabajar como
a cámara lenta, diálogo abierto con los alumnos... Sin embargo,
"como aún estoy en activo, lo que más me gusta es subir al
escenario". Y cuando Manolete sube a un escenario, muestra su carné
de identidad: la farruca. La interpretación que del estilo de raíz
gallega, llevado por primera vez al baile por Faíco, viene haciendo el
bailaor granadino surge del espectáculo 'Macama Jonda' (1983), "un
casamiento de un andaluz con una árabe, unión de dos culturas",
en el que intervino junto a artistas como el cantaor Enrique Morente. Cuenta que
"ensayando, el guitarrista Paco Cortés empezó a hacer unos
estudios de farruca y yo empecé a bailarla... y la verdad es que salió
casi en dos horas". En aquellos primeros ochenta "era muy atrevida".
Tan es así que cuando la presentó en la Bienal de Sevilla, "hablé
con los periodistas para anunciar que iba a hacer una farruca, que no sabía
cómo iba a estar, pero que me atrevía a probarla. Y la crítica
de la farruca fue un escándalo". Desde entonces, "es como un
sello de mi baile". Manolete considera que "era demasiado moderna antes
y todavía no ha pasado de moda... sin perder la esencia de este estilo".

Manolete
La atemporalidad actúa como estimulante:
"Parece que todavía los chavales me ven moderno, pues vienen cuando
imparto unas clases. Eso te empuja a hacer cosas nuevas porque los niños
tienen mucha facilidad y mucha técnica. Y te crea un porque sí de
hacer cosas nuevas. Me anima mucho".
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"Un bailaor no debe quedarse sólo en el flamenco porque otras
músicas te dan matices que el flamenco no te da. Casi siempre, en cada disco encuentras
cuatro o cinco cosas que te dan caña, que te inspiran para crear"
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El fruto es la evolución. ¿Y
cómo se puede hacer evolucionar el baile flamenco? Manolete cree "que
se pueden abrir caminos nuevos sin desvirtuar, para lo cual tienes que tener claro
que lo que no quieres es perder el flamenco". Sin contradecir la teoría
de la transgresión de fronteras, el flamenco guarda una infinita riqueza
desde la que crecer: "Por ejemplo, cada uno hace de una forma una seguiriya,
no hay pasos que tenga que repetir uno del otro, pues tiene una riqueza perfecta.
Está claro que tienes que funcionar con la música porque si no,
nada vale un duro. Y hay, a la vez, mucha riqueza en la música"...
flamenca. Manolete opina que "sin un buen cantaor o una buena guitarra no
puedes hacer nada. Yo, por lo menos, no puedo hacer nada. Necesito llevar a lo
mejorcito que veo. A las primeras figuras actuales del cante las he llevado yo:
El Moro, que ya era figura; el Indio Gitano; Ramón el Portugués;
Guadiana hecho un chavea; El Cigala hecho un chavea... Y me decían, ¿cómo
te llevas a ese niño, que ese niño está empezando? No, no,
pero yo le veo cualidades". Y poco se ha equivocado.
La música flamenca comparte protagonismo
con cualquier otro género en Manolete. "Yo lo primero que tengo es
una colección de flamenco de todo lo que va saliendo. Después, pues
me gusta toda la música: la hindú, la clásica, tengo a Beethoven,
a Mozart... y no sólo la música. Un bailaor no debe quedarse sólo
en el flamenco porque otras músicas te dan matices que el flamenco no te
da. Casi siempre, en cada disco encuentras cuatro o cinco cosas que te dan caña,
que te inspiran para crear".
revista@flamenco-world.com
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