El bailaor: "Ahora hay mucha más preparación
pero quizás menos personalidad, menos sentimiento"

Manolo Marín (Foto: Daniel Muñoz)
Su trabajo junto a María Pagés
supone confrontar estilos...
Al fin y al cabo, es baile flamenco,
lo que pasa es que todo evoluciona. El baile flamenco ha pegado un carrerón
tremendo. Estoy a favor de la evolución, pero hasta cierto punto. Hay gente
que sabe hacer fusión y otros fusionan porque sí, porque está
de moda o por lo que sea. El estilo de María, no creas. Ella es de Sevilla,
ha estudiado conmigo y, aunque explore otras músicas, siempre su baile
es flamenco. Puede haber novedades en músicas, pero en estilo, esta compañía
baila flamenco. Yo soy un poco el pasado, además por mi físico y
mi fuerza, lo que me gusta y me va más es el baile de carácter,
con más esencia, con menos facultades. Creo que lo que se pierde de virtuosismo
y de fuerza se va ganando en solera como el vino. Saber llevar a tu terreno el
baile lo da la experiencia y el enseñar... Enseñando también
se aprende, uno sabe montar según a quién por su físico,
por su temperamento, por todo...
| "En el baile flamenco tiene que ser más importante el
corazón que la cabeza" |
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¿Cómo cree que se puede hacer
evolucionar el baile flamenco sin desvirtuarlo?
Yo creo que se puede porque una cosa
es que se busquen formas nuevas y otra olvidar valores como la raíz o el
sentimiento... La técnica es necesaria, muy necesaria, pero yo creo que
en el baile flamenco tiene que ser más importante el corazón que
la cabeza. Si se pierde el sentimiento, estamos perdidos. Ahora hay una juventud
más preparada porque hay más medios, no como cuando yo empezaba,
que todo eran trabas. ¿Quién se podía pagar entonces una
academia? Ahora hay mucha más preparación pero quizás menos
personalidad, menos sentimiento.
¿Qué diferencia, a su entender,
el baile flamenco masculino del femenino?
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Foto:Daniel Muñoz
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Las diferencias entre el hombre y la mujer
se van difuminando. No me parecían bien las limitaciones que tenían
la bailaora y el bailaor antes, me parecía exagerado. Pero sí hay
un baile de mujer y un baile de hombre, como hay mujeres y hombres. Una mujer
anda diferente que un hombre, se mueve diferente que un hombre. Tiene que estar
marcada esa diferencia. Muy pocas bailaoras, no te digo ninguna, le dan importancia
a los brazos, al cuerpo, eso es muy importante también para el hombre.
La forma de vestirse o de peinarse ya se va perdiendo un poco, la gente sale al
escenario descuidando esos aspectos.
Todo depende del físico y del
temperamento. No debe bailar igual un chico alto que uno bajito. El baile de la
persona pequeña, menuda, es más nervioso, puede permitirse el lujo
de hacer más dinámico. La persona con altura tiene que hacer un
baile más reposado porque no se vería bien. Limitaciones, no las
hay y si las hay. El hombre, antes creían que tenía que ser como
una máquina de fuerza, romper el escenario; y la artista era la mujer.
Me parece una tontería porque el hombre puede tener arte, puede mover incluso
las manos y no parecer afeminado.
Ahora las mujeres han copiado mucho
de los hombres, ya no solamente del zapateado, sino cosas más raras como
las caderas de los hombres. Ellas se han fijado en los hombres, se han adaptado,
han cogido mucho, pero menos al revés. Para un hombre joven bailar por
fiesta es difícil porque hay que tener más gracia. Para una mujer
siempre es más fácil. Si a un bailaor le dices que haga una rumba
lo matas, lo odia. Una mujer con un poquito de pelo y de gracia con el vestido
adorna cualquier cosa. Bailar por tangos y por fiesta es de hombres más
maduros, más hechos.
Echando la vista atrás, ¿cree
que hay mucha distancia entre lo que empezó a bailar y lo que se baila
actualmente?
Eso creen algunos famosos o famosillos
que piensan que han inventado esto y que antes de ellos no hubo nada, no hubo
nadie. Y yo creo que bajo el sol no hay nada nuevo, únicamente ahora se
hacen las cosas con más medios y está la televisión que todo
lo puede. Pero no creas que la evolución ha sido tanta, sí en pasos
y en técnica. Alguna gente ha evolucionado bien y la mayoría no.
La mayoría no sabe qué hace, creen hacer lo que no han hecho los
demás, el más difícil todavía y ya es un maratón.
Técnica, técnica, técnica... y el más difícil
todavía. Y con tanta técnica se olvidan de lo principal, que es
sentirse bien en el escenario. Una persona en una coreografía hace ya tantas
cosas y tan complicadas que al ejecutarlas pierde el norte. La evolución
ha sido buena, pero yo no sé lo que van a hacer dentro de unos años.
Ya se está volviendo un poco atrás, afortunadamente, la gente se
está dando cuenta. El público también está aprendiendo.
La gente aplaude lo comercial, pero al salir se da cuenta de lo que vale y lo
que no vale, cada día más.
Sorprende que el público se ponga
en pie vea lo que vea...
Sí, sí, sí. Vea lo que
vea. Y más por allí abajo, que se ha cogido la costumbre de aplaudir
por bulerías. Te das cuenta de que durante todo el espectáculo no
ha habido grandes aplausos, la gente se ha mantenido fría y después...
¿Qué diferencia va a haber cuando un espectáculo guste verdaderamente?
Ya lo han cogido por norma y los padres, la familia y cuatro empiezan pom, pom,
pom, pom. Y se asombra uno de que se haya perdido el flamenco que había
en París o en Londres, todos esos restaurantes de paellas y sangrías
donde había su flamenquito se han perdido totalmente. En cambio, la gente
va al teatro a ver flamenco y sabe aplaudir lo bonito. Donde más se aplaude
es en cualquier sitio de España. Yo creo que es más difícil
dar gato por liebre. Se da... porque siempre estará lo comercial y si encima
sales en la televisión, pues eres un genio. Una actriz muy conocida me
lo decía hace poco: "Manolo, si no sales en la televisión no
eres nadie". Así que vamos a tener que salir en televisión
aunque sea anunciando crecepelos. Salgo yo primero y tú después,
Ángel (Muñoz, primer bailaor de la Compañía María
Pagés).
Continúa...
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