El coreógrafo: "No hay momentos musicales en el flamenco,
sino que ahora es todo cajón y espectacularidad"
Manolo Marín (Foto: Daniel Muñoz)
Como coreógrafo, ¿cree que
cualquier bailaor puede desarrollar esa faceta?
No, cualquiera no. Incluso para ser
maestro de baile... tanto como saber, hay que haber visto mucho. Hay gente que
sirve para la pedagogía, que enseña bien, pero creo que es muy necesario
que quien enseña o quien coreografía haya tenido vivencias sobre
un escenario. Ahora mucha gente saca un título del conservatorio o menos
todavía y se pone a enseñar sin haber sido nunca artista, sin haber
salido nunca a un escenario. Aunque no hayas sido una figura, necesitas salir
a un escenario, tener la experiencia de las tablas. Y haber visto mucho porque,
a veces, los flamencos no saben montarse un baile para sí mismos. Bailan
muy bien pero, quizás, no tienen noción del tiempo ni de cuándo
deberían haber quitado algo o ponerlo.
Montar un baile es más dirigirlo,
no es solamente pasos y vueltas. Tiene que tener su parte bonita para el oído,
algo que se está perdiendo en el flamenco, un trémolo, una falseta...
y que sea una cosa plástica, que entre por el oído. Ahora todo es
percusión: ton tocontóm tocotóm. No hay momentos musicales
en el flamenco, sino que ahora es todo cajón y espectacularidad. A veces
parece que, en vez de flamenco, es africano, con tambores y yembés. La
clave es haber visto mucho, yo llevo desde niño viendo espectáculos,
no te puedes quedar ahí en tu pueblo, en tu ciudad, en tu barrio...
| "Me gusta ver porque creo que hasta de lo malo se puede
aprender" |
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Ver mucho y no sólo de flamenco,
¿no?
No, no, claro. Hay algunos espectáculos
que han tachado aquí de originales y que yo he visto en París o
en Londres hace cuarenta años, en un musical a lo mejor. Incluso ese recurso
de salir por el público. Me acuerdo de que no había un espectáculo,
fuera un vodevil, fuera un music hall, en el que los artistas no salieran por
el patio de butacas. Cuando tenía dieciséis años, que de
eso hace mucho, me iba a la Ópera de París a ver ballet, a lo más
alto, a lo más barato que había porque no me podía pagar
otra cosa. Y hoy si estoy en Sevilla o aquí en Madrid veo todo lo que está
a mi alcance. Me gusta ver porque creo que hasta de lo malo se puede aprender.
Falta coordinación entre percusión
y baile, ¿cree que es por cobardía?
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"Me gusta que no haya tanto ruido, sino que haya más música"
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Llevan muchos cajones y mucho ruido detrás
pero, a lo mejor, no llevan lo principal, que son palmas. En flamenco ya tenemos
la percusión aquí en los pies. Hay quien sale con veinte personas
detrás y, aún llevando esos tablaos con micros que hay ahora, su
percusión, que es la más importante, no se oye. Y tienes que llevar
gente tocando las palmas, es fundamental en flamenco. Y no es que lo censure yo,
pero todas esas cosas no son flamencas. A mí no me importa que haya percusión
en alguna parte del espectáculo, pero a mí me gusta escuchar a la
guitarra sola con el cante y, sobre todo, me gusta que no haya tanto ruido, sino
que haya más música.
¿Qué papel juega el cante
en un montaje?
El flamenco es baile, guitarra y cante,
son las tres cosas. Un bailaor o una bailaora, aunque pueda hacer muchas cosas
difíciles con los pies, no se para a escuchar al cantaor... y tiene que
escucharlo. No puede estar el cantaor cantando y tú machacando el suelo
y cambiándole todo el tiempo para que tu baile tenga mayor efecto, hacer
que corte en cada sílaba. ¡Déjale que cante su letra normal
y luego mete tú todo lo que quieras! Hay que tener un respeto y escuchar
el cante y la guitarra. Hay un momento en el que la protagonista tiene que ser
la guitarra y mientras, hacer un mínimo de cosas para no quedarte parado,
pero que la gente oiga que está esa guitarra ahí. Y con el cante
lo mismo. Y después, si quieres, rompe el escenario. Un bailaor tiene que
darse sus momentos para los brazos, momentos musicales, y no esa manía
de en ese tiempo hacer cuatro mil cosas, veinte saltos, veinte palmetazos.
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"Si no les gusta el cante, no les gusta el flamenco"
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Mucha gente que baila no le da importancia
al cante. Alumnos míos me han dicho, sobre todo, japonesas, que el cante
no les gusta. Y yo les respondo que si no les gusta el cante, no les gusta el
flamenco. Yo prefiero el baile de las tres cosas, pero el baile no existiría
sin el cante y sin la guitarra. Hay que escuchar. A la gente, por lo general,
le da por escuchar sólo lo último, pero tiene obligación
de escuchar a los cantaores antiguos, a La Niña de los Peines, a Pepe Pinto,
a Mairena, a toda esa gente, aunque no estén. Hay que empezar por ahí,
no por el último tanguito o la última bulería que se ha grabado.
Hay que indagar un poquito. En la guitarra, con todo lo que ha evolucionado, pasa
igual, si no es una soleá por bulerías o algo así... como
pidas un tanguillo o una farruca, no saben. Que a la hora de hacer un solo o grabar
un disco busques lo más comercial, de acuerdo, pero tu obligación
es saber todo lo que hay, no sólo Camarón y Paco de Lucía,
y Paco de Lucía y Camarón... que, por supuesto, está muy
bien porque son monstruos, pero hay que molestarse un poquito más.
¿Cuáles son los principios
básicos de la coreografía para el baile flamenco?
En el flamenco hasta no hace tanto tiempo
no existía coreografía. Cada uno se las apañaba montándose
sus bailes, pero los espacios, los silencios... para montar un baile flamenco
tienes que hacer la música. No hago las notas, pero soy el que digo ahora
quiero arriba y ahora quiero aquí un corte. En el flamenco está
el esquema de una soleá, por ejemplo, pero la tienes que recrear. Ya, en
general, lo más difícil es el movimiento, saber mover a la gente,
para lo que se siguen tendencias coreográficas. Cada vez está todo
más complicado. Antes era todo más lineal como las revistas, todos
frente al público. Ahora se buscan menos simetrías, antes todo era
simétrico: cuatro aquí, cuatro allá. A mí me gusta
el ballet clásico, pero me aburre porque la disposición de la gente
es siempre muy simétrica. Sin embargo, en el contemporáneo -que,
muchas veces, también me aburre porque hay mucho rollo- hay cosas muy originales,
puedes ver algo.
Continúa...
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