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"Ecos de la Bienal de Arte Flamenco. Sevilla 2000"


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"X Bienal Arte Flamenco. Sevilla 1998" (LIBRO)

 

 

 
"Creo que es malo para la
Bienal y malo para el
flamenco que un director
se pegue al
sillón"

 

 

 

 

 


Entrevista a Manuel Herrera, ex director de la Bienal de Flamenco de Sevilla

"Creo que es el momento de que
la Bienal pueda dar otro salto"

Silvia Calado Olivo. Sevilla, junio de 2003

Manuel Herrera Rodas deja la dirección de la Bienal de Flamenco de Sevilla. Toma esta irrevocable decisión coincidiendo con el cambio de composición política del Ayuntamiento de Sevilla -institución de la que depende el certamen-, tras seis años al frente del principal festival de flamenco del mundo. El balance de la gestión llevada a cabo por su equipo durante estas tres últimas ediciones lo dibuja con luces y sombras: de un lado, evidencia el salto cuantitativo dado entre 1996 y 2002; de otro, insiste en subrayar asignaturas pendientes como la dotación de entidad jurídica propia, el presupuesto y la disponibilidad de espacios escénicos. A los sucesores sugiere que "diseñen el modelo de Bienal que se quiere para, posteriormente, elegir la fórmula de gestión o dirección más adecuada a tales objetivos".

 

Manuel Herrera, ex director de la Bienal de Flamenco de Sevilla
   

Aunque siempre ha puesto su cargo a disposición de la institución que ampara la Bienal, ¿por qué decide ahora dejarlo?

No es una decisión nueva, ya lo he venido anunciando muchas veces. Vine por un año a resolver un problema de emergencia dentro de una comisión de servicios y en 1999 se me pide que siga, se me nombra director de área. Y el 14 de junio de 2003, día en que se disuelven los ayuntamientos (tras las elecciones municipales españolas del pasado de 25 de mayo), he decidido cesar. Creo que es el momento idóneo para dar paso a otro equipo. He logrado algunos objetivos, no todos, he trabajado todo lo que he podido y creo que ha pasado el tiempo suficiente para un equipo. Ni hay agotamiento, ni confrontación. Estoy convencido, objetivamente, de que los objetivos se han cumplido y, subjetivamente, creo que es el momento de que la Bienal pueda dar otro salto.

En el Ayuntamiento de Sevilla, el Partido Socialista pacta en esta legislatura con Izquierda Unida, en lugar de con el Partido Andalucista, que durante su mandato había administrado la Concejalía de Cultura. ¿Puede decirse que hay motivos políticos?

No, sinceramente, no hay motivos políticos. Me nombra el Ayuntamiento de Sevilla en el marco de los pactos de gobierno de la anterior legislatura. Y la historia dice que José Luis Ortiz Nuevo convivió con alcaldes socialistas y andalucistas... No ha habido ningún tipo de sugerencia de irme o de quedarme. Cada uno es responsable dentro de sus circunstancias. La decisión de dar un paso atrás es irrevocable porque es malo para la Bienal y malo para el flamenco que un director se pegue al sillón. Soy consciente de que es el momento ideal, no hay compromisos que puedan afectar ni a empresas ni a artistas. Los acuerdos existentes, ya están firmados y la programación está pedida para que en diciembre se planteen los proyectos. No supone ninguna hipoteca.

¿Cuál es su balance de estos seis años, de estas tres bienales?

Cuantitativamente, se ha progresado. En aforo, en número de espectadores, se ha pasado de los 31.000 de 1996 a los 65.000 de 2002, sin contar programas como 'Bienal va por barrios', los festivales con jóvenes... con eso pasa de los cien mil. También se ha pasado de 34 a 69 espectáculos, sin contar tampoco esos programas paralelos. Los ingresos por taquilla han pasado de 219.000 euros a 670.000 euros. Y el presupuesto ha crecido desde 730.000 euros hasta 1.600.000 euros. Hay que tener en cuenta que la Consejería de Cultura antes daba 25 millones de pesetas y ahora da espectáculos, que el Ayuntamiento y el INAEM han aumentado su participación y que hemos buscado otro tipo de financiación de parte de entidades como Turismo Andaluz, CajaMadrid, Supercable...

Y ello no implica, en absoluto, ninguna crítica hacia el anterior director José Luis Ortiz Nuevo, que tendrá siempre mi admiración. Simplemente, las circunstancias son distintas. Entonces el director se nombraba cada año y los responsables de producción se contrataban por tres meses. Cuando la Bienal pasaba, aquello se cerraba y hasta la próxima. Nosotros hemos contado con una sede estable, con un equipo, con una oficina permanente, con contactos internacionales... se ha progresado porque pedimos esas condiciones, porque la Bienal no podía seguir así. Mi compromiso iba adheridos a la consecución de estos objetivos. Sólo así estábamos en condiciones de adquirir ese compromiso y llevarlo adelante.

¿Qué asignaturas pendientes quedan?

Para mí, que la Bienal se consolide como una fundación, con entidad jurídica propia, como empresa pública de gestión o cultural, como un patronato... En Andalucía no son cosas extrañas, ni tampoco en el Ayuntamiento de Sevilla, que tiene empresas públicas como Envisesa para la vivienda, Emasesa para el agua...; y colaboraciones institucionales como Teatro de la Maestranza o la Orquesta Sinfónica. Un modelo que me gusta mucho es el del Festival de Música y Danza de Granada. Hay modelos en los que fijarnos para dar autonomía de gestión a la Bienal, que se garantice su agilidad. Vamos a cumplir veinticinco años y el director no puede seguir arañando el presupuesto y buscando colaboraciones voluntarias cuando debe estar todo mucho más profesionalizado.

La Bienal debería tener un presupuesto consolidado tanto si es municipal como si es de participación institucional. Hay que tener anualmente la cantidad que sea para que la gerencia sepa con qué dinero cuenta para todas sus actividades, aunque, comparada con el resto de la empresas públicas, sea una miseria.

 
"El director de la Bienal no puede seguir arañando el presupuesto y buscando colaboraciones voluntarias"

Tampoco he conseguido la disponibilidad plena de los espacios escénicos de la ciudad y de Andalucía. La Bienal debe ser el gran referente de la música flamenca y, aunque ya lo es, debe consolidarse como tal, dejando de lado el ombliguismo sevillanista. No se puede estar pordioseando el uso del Alcázar o de cualquier otro espacio. Las instituciones deben sentarse a hablar de esa disponibilidad. Es una aberración que vaya a haber esa Carmen monumental de una empresa belga en la fábrica de tabacos, en la plaza de toros y en otros lugares a mediados de septiembre de 2004, coincidiendo justo con la Bienal. ¿Solapamos espectáculos para hacernos a nosotros mismos la competencia?

¿Da pena o alivio?

Da pena. He hecho amigos, las relaciones humanas que toda gestión implica, pues si no se basa en ello, no tiene sentido. Con empresas, con artistas, con periodistas... La posibilidad de no tener esa cercanía me da pena y, a medida que uno se va haciendo mayor, se vuelve más sensible, pero no quiero que mi corazón solape lo que la inteligencia dice, que es lo mejor para el flamenco y para la Bienal. Si alguien quiere seguir estas reivindicaciones, que se comprometa antes de tomar posesión.

¿Hay alguna idea de quién será el equipo sucesor?

Dicen que hay moscas que ya se están propugnando como imprescindibles, pero a mí ese tipo de personas me parece repugnante. Distinto es que haya una vacante y cuando se diseñe el modelo de la Bienal que se quiere, con qué perspectivas, con qué presencia internacional y teniendo en cuenta el negocio que genera, entre todas las instituciones se busque a un gerente, en lugar de a un director; o un director artístico y otro técnico; o a un coordinador y técnicos contratados... Cualquier fórmula vale si se sabe hacia dónde se va. Yo he dicho muchas veces que me iba, por eso lo bueno, lo positivo, es hacer examen de conciencia y ver qué queremos hacer, pues tratamos de un elemento de desarrollo de Sevilla y de Andalucía. Tenemos que analizar qué hemos hecho por fundamentarlo.

Además del lógico descanso, ¿qué proyectos tiene entre manos?

El gusanillo lo seguiré manteniendo. Vamos a reforzar los Jueves Flamencos de la Fundación El Monte (programa del que es coordinador), lo que me dará la posibilidad de seguir en ese campo. Y, si puedo, quiero poner en orden mis cosas. Soy un desastre para mis archivos, pero quiero recuperar los documentos sonoros y literarios de aquella escuela que hacíamos hace años con Tío Borrico, La Talegona, Manolo Fregenal...

revista@flamenco-world.com

 

Más información:

Entrevista a Manuel Herrera, director de la Bienal de Flamenco de Sevilla (septiembre, 2001)

Seguimiento de la Bienal de Flamenco de Sevilla 2002. Reseñas e imágenes

Seguimiento de la Bienal de Flamenco de Sevilla 2000. Reseñas, imágenes y vídeos online

 
 
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