ENTREVISTA A MANUELA CARRASCO,
BAILAORA
"La mejor crítica que puedes recibir es la que
tú mismo te hagas"
Silvia Calado Olivo. Mont de Marsan (Francia), julio de 2002
Fotos: Daniel Muñoz
Manuela
Carrasco dice estar viviendo la plenitud de su carrera artística. Al
tiempo que acomete una apretada agenda estival de casi cuarenta bolos, ya prepara
'Esencias', el montaje que estrenará en la Bienal de Flamenco de Sevilla
con el que va a ver convertido en realidad uno de sus grandes sueños: que
Chocolate le cante por seguiriyas. "La ilusión de mi vida era que
Chocolate me cantara la seguiriya y, como ves, lo he conseguido. Imagínate
ese gitano tan negro cantándome la seguiriya y yo con una bata de cola
blanca". ¿Qué mejor motivo para explicar el título del
montaje?

Los ojos de Manuela Carrasco
Con la dirección de Jesús Quintero
y también acompañada por José de la Tomasa y La Negra como
artistas invitados, "hemos querido hacer lo más puro que hay en el
flamenco, aunque esa es la línea de la que nunca me he apartado".
Sin más artificios, "la obra está basada en lo que es el flamenco,
sin más". ¿Los ingredientes? "Guitarra, cante, baile,
una buena luz... y arte". Y ello se diversifica entre la seguiriya, la soleá,
una bulería al golpe y las ideas que surjan, pues "después,
sobre la marcha, igual hay cambios, siempre que estén los palos más
puros". Con el fin de acentuar este carácter, también subirá
al escenario a "gitanas viejas de Jerez y a dos bailaores muy buenos: Bobote
y Rafael de Carmen".
Sin renunciar a su línea, el
baile de Manuela Carrasco ha ido evolucionando para ganar en madurez: "Me
encuentro en mi mejor momento porque, aunque el arte no se aprende, con el arte
se nace, con veinte años te crees que haciendo las cosas con más
velocidad y con más fuerza es más hermoso. Y no, se trata de todo
lo contrario". El predominio del baile de velocidad y fuerza le parece un
camino erróneo: "Han intentado hacerlo, pero han ido equivocados.
Y ahora quieren volver otra vez a lo mismo, a hacer lo que en realidad nunca se
tenía que haber olvidado. Yo nunca lo olvidé, siempre lo tuve en
cuenta y lo sigo teniendo". A pesar de los vaivenes, la bailaora sevillana
considera que "el baile flamenco está en su momento". Y el motivo
es el interés que despierta entre las nuevas generaciones: "Hay que
darse cuenta de que había gente joven que no iban a ver flamenco. Ha evolucionado
muchísimo en ese sentido. Me gustaría pedirle a la gente joven que
no se olviden del arte, que el arte existe. Confío en que después
de la tempestad llegue la calma".

Manuela Carrasco en el camerino
|

Manuela Carrasco con Samara y Joaquín Amador |
Además de por la pureza, Manuela Carrasco
suele también acompañar su nombre del adjetivo autodidacta... que
no es sinónimo de falta de formación. "Nunca se termina de
aprender. Soy una persona a la que le gusta la evolución, me gusta aprender,
veo muchos vídeos". Y a partir de ahí saca sus propias conclusiones
sobre el baile: "Lo que quiero es que la gente se conciencie de que el movimiento
de los brazos es fundamental y tampoco hay que olvidar la estructura del cuerpo.
Es cierto que no todo el mundo tiene el privilegio
de tener arte, pero para eso está el estudio, está la preparación".
Personalmente, admite fijarse "en todo el mundo que tenga algo bueno, pues
todo el mundo tiene algo de lo que aprender". Eso sí, que quede claro
que "mis ídolos siempre han sido Carmen Amaya y Farruco". Y con
ellos como inspiración, centra su trabajo en "la mente porque yo no
me gusto nunca bailando, la verdad. Cada vez que termino de bailar pienso no tenía
que haber hecho esto, tenía que... La mejor crítica que puedes recibir
es la que tú misma te hagas".
Unas horas después de proferir
estas palabras, Manuela Carrasco arrasaba en el Café Cantante de Mont de
Marsan. Quienes la veían por primera vez no daban crédito a tanto
saber, a tanto poder. Quienes la conocían tuvieron que reconocer que esa
noche Manuela Carrasco había bailado como nunca. Llevaba una semana con
fiebre pero era la primera vez que actuaba en el festival francés y declinó
suspender. "Tócame la carita, estoy destemplada, pero ¿cómo
dejo a toda esa gente que me está esperando?". Y no, no la dejó.
Y no defraudar le costó ir directamente del escenario al hospital.
revista@flamenco-world.com