¿Una de las reflexiones del montaje de José
Granero en el que participaste en el marco del VI Festival de Jerez es la ausencia
de fronteras entre las distintas manifestaciones de la danza?
La danza es danza. La coordinación
estética de los movimientos corporales es aplicable a las diferentes disciplinas
que hay en danza, ya sea clásica, contamporánea, flamenca, folclórica...
El dejarse influenciar o influenciar el flamenco a otras danzas... Yo creo que
es un efecto social, hay una necesidad de todo el mundo de comunicarse, porque
ahora viajamos más, porque compartimos más cosas que antes, porque
ahora todo es más cercano. Existen los móviles, existen los aviones...
viajamos con mucha más frecuencia, sitios lejanos ahora ya no son tan lejanos.
Y hay una necesidad social de compartir.
En la experiencia de Israel he profundizado
más en la amistad con un bailarín y coreógrafo contemporáneo
israelita que adora el flamenco y que siempre está intentando dejarse influenciar
por el flamenco, dentro de su perspectiva contemporánea. Se ve en las coreografías
que él hace. Yo creo que lo hace de la misma manera que en el flamenco
podemos ver que hay algún elemento foráneo. No se trata de contaminar.
Creo que siempre ha pasado eso, lo que pasa es que la forma en la que vivimos
y el momento en el que estamos viviendo hay esa necesidad de dejarse influenciar,
de influenciar a los demás... de comunicarse, al fin y al cabo.

María Pagés (Fotos: Daniel Muñoz)
Eso ha pasado siempre, si te das cuenta, un
compositor clásico como Bizet se dejó influenciar e hizo una de
las obras que más representa a España, que es la ópera 'Carmen',
cuando él era francés y era un compositor clásico. O Falla...
en 'El Amor Brujo' hay momentos de gran flamenco, en el sentido de que él
usa los compases flamencos y los aplica a su composición. Eso siempre ha
existido, lo que pasa es que la danza estaba un poco más encerrada, el
flamenco ha estado más encerrado. Las demás artes, no. Ahora el
flamenco funciona como cualquier otro arte, es decir, que está abierto
a ese tipo de influencias. Y creo que eso hace que el flamenco sea un arte mayor
de lo que podía ser antes, por el hecho de estar tan cerrado. Eso no quiere
decir que todo vale, que todos los elementos que queramos coger sean válidos.
El criterio flamenco tiene que prevalecer sobre todas las cosas... y ahí
está lo difícil, en definirlo.
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"¿Y quién ha visto a La Macarrona bailar para
decir que yo tengo sus brazos?"
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Te convierte en una bailaora atípica
tu gusto por moverte en otras músicas, en indagar en otras manifestaciones
musicales...
A mí me gusta todo, yo soy curiosa
por naturaleza. Si hay algo que me gusta, algo que me emociona, algo que me impresiona...
y me vienen ganas de bailar, yo no digo que no, si veo que tiene su sentido. Pero
igual de curiosa soy con el flamenco. Ahí está el contrapunto de
lo que pueda ser 'La Tirana' y 'El perro andaluz', frente a 'Flamenco Republic',
que es todo lo contrario: mirar hacia dentro, explorar un poco más, volver
a escuchar los cantes antiguos de La Niña de los Peines, de Rosalía
de Triana, de Vallejo... Porque me gusta eso también, no quiere decir que
sólo me guste escuchar a Tom Waits, es que a mí también me
encanta lo otro. La apertura es total.
Y a mí me gusta también mucho
la investigación, es decir, me gusta estudiar... Siempre tengo una curiosidad:
igual que podemos escuchar a los cantaores antiguos porque tenemos discos de pizarra,
no podemos ver qué hacían las bailaoras antiguas. Además,
estoy convencida de que lo poco que nos ha llegado a través de las películas
está muy desvirtuado.Yo no me creo que ellas bailaran así. Y tengo
una curiosidad... hay imágenes en cine de La Argentinita pero muy corto,
tan corto, que no te da tiempo a ver el desarrollo de una coreografía.
Hay muy poco. Yo desde chica estoy escuchando: "Uy, María, esta niña
tiene los brazos de La Macarrona". Y yo me decía: "¿Y
quién ha visto a La Macarrona bailar para decir que yo tengo sus brazos?".
Lo único que pasa es que por la tradición sabemos que La Macarrona
era famosa por los brazos que tenía, pero a mí me gustaría
saber cómo bailaba ella, por lo menos para saber si es verdad que me parezco
o no. A mí me gustaría poder hacer un trabajo de investigación
para saciar esa curiosidad.
Pero también me interesa investigar
a otro tipo de bailarinas como Isadora Duncan. Al hacer ahora esta versión
que me montó Víctor Ullate sobre la muerte del cisne que ya hizo
Paulova, he estado investigando por fotos, por... El arte, en general, a mí
me entusiasma. Creo que el flamenco, la danza flamenca, la coreografía
flamenca, se puede ver muy enriquecida por el conocimiento de todo este arte que
nos rodea. Y creo que es lo que han hecho todos los artistas siempre: dejarse
influenciar. Quien no conozca el arte clásico difícilmente va a
poder desarrollar una técnica. ¿Cómo podemos ignorar las
demás artes si somos artistas, porque somos flamencos? Yo creo que no,
que es al contrario. Hubo una época en la que La Argentinita o La Argentina
estuvieron muy relacionadas con los artistas de su época como Falla o como
Lorca. Y esos artistas e intelectuales se dejaban también influenciar por
el flamenco. Había una relación muy fluida. Había una relación
de amistad, una relación de compartir las inquietudes artísticas.
Picasso hizo los bocetos y la escenografía de 'El Amor Brujo'... eso debería
seguir existiendo.
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"¿Cómo podemos ignorar las demás artes
si somos artistas,
porque somos flamencos?"
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Desde tu punto de vista, ¿en qué
momento crees que se encuentra el baile flamenco?
Yo creo que vivimos un momento magnífico
porque hay muchas propuestas. Creo que es bueno que haya mucho porque cuanto más
haya, más quedará. La proporción debería cuadrar.
Es verdad que no todo valdrá y la historia y el tiempo se van a encargar
de ello, de decir de lo que nuestra época quedó. Yo creo que hay
un buen número de artistas a todos los niveles. Lo demuestra el hecho de
que la música se haya metido en el mercado discográfico. A lo mejor,
en cierta manera, se habrá perdido algo pero, por otra parte, se habrá
ganado... habrá una compensación. Y eso ha ayudado a promocionar
el flamenco, que creo que hacía falta. En el campo de la danza, yo creo
que es también un buen momento. Que haya mucho implica un reconocimiento
hacia quienes están desarrollando un trabajo.
¿Y en qué momento se encuentra
la Compañía de María Pagés?
Vivimos un gran momento en la compañía.
Llevamos trabajando muy duro durante tres años. Desde que se estrenó
'La Tirana' estamos trabajando a tope y ahora estamos viendo los frutos. Este
año vamos a estar dando la vuelta al mundo, con una presencia notable en
Estados Unidos, en Japón -donde hemos estado en once ciudades, teniendo
en cuenta que el año pasado estuvimos en tres-, venimos a Madrid dos semanas,
estrenamos en la Bienal, hacemos por primera vez gira por Italia... Este año
se ha verificado todo el trabajo anterior. El proyecto de compañía
residente ya ha cuajado. Y, es más, el éxito de este proyecto ha
hecho que la Comunidad de Madrid tire p'alante apoyando a otras compañías.
Somos abanderados de un proyecto que está teniendo resultado y del que
la profesión se está viendo favorecida. Que se firme un acuerdo
como compañía residente con apoyo financiero y logístico
de parte de un organismo oficial es una revolución en el mundo dela danza
en España, pues antes no había pasado de una forma tan clara. Es
abrir una puerta que estaba cerrada. El hecho que tengamos un teatro donde representar
y montar nuestras obras, donde decir esta es nuestra casa, es muy importante.
Y yo me siento responsable de eso...
¿Y María Pagés?
A nivel personal, como intérprete,
me encuentro en un momento de madurez muy fuerte. A nivel creativo, el año
pasado hice 'Flamenco Republic', he repuesto 'El perro andaluz' para la compañía,
voy a estrenar en la Bienal de Flamenco de Sevilla, el Ballet Nacional de España
me ha ofrecido montar la coreografía flamenca de la temporada... Sólo
puedo decir que estoy a tope.