Entrevista a María
Pagés, bailaora y coreógrafa
"No quiero tener presiones
para desarrollar mis proyectos"
Silvia Calado. Madrid, agosto de 2003
Fotos: Daniel Muñoz
Ni la tensa situación bélica
de Oriente Medio, ni la neumonía asiática, ni las huelgas de trabajadores
franceses han podido detener el imparable periplo mundial de María
Pagés. La (convulsa) cruz de la moneda queda omnubilada por una (dorada)
cara que combina el éxito internacional de esta laureada propuesta de baile
flamenco, con la plena consolidación de la compañía. "La
temporada ha sido realmente variada, así que tenemos que ser positivos".
Y ello a pesar del tremendo golpe que ha supuesto la pérdida de Manuel
Soler quien, para la bailaora y coreógrafa sevillana, "era mi compañero
de fantasías". La capacidad creadora de María Pagés
continúa, sin embargo, en pleno desarrollo, con un par de proyectos nuevos
en proceso de gestación que vendrán a unirse al triple repertorio
actualmente en rodaje: 'La Tirana', 'El perro andaluz' y 'Flamenco Republic'.
La expectación está servida.
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María Pagés
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¿Cuál es el balance de la temporada?
El año ha sido muy variado. Hemos paseado
las obras 'El perro andaluz', 'Flamenco Republic' y 'La Tirana' por muchas ciudades
del mundo. De la gira destacaría el paso de la compañía por
el Jacob's Pillow de Massachusetts, uno de los escenarios más prestigiosos
de Estados Unidos para la danza. Que hayan programado flamenco durante una semana
es importante, pues el centro suele apostar por el contemporáneo y el clásico.
Ha ido muy bien, muy bien, con muy buen rollo... porque es un festival como muy
americano, muy de gente de danza, allí todo el mundo que va o es bailarín
o es un aficionado acérrimo o son periodistas dedicados a la danza.
¿Qué repercusión crees que ha tenido el
Premio Nacional de Danza?
El Premio Nacional de Danza tiene más
repercusión en España. Fuera tiene eco, pero es un dato más
que no influye para que vayas a escenarios como el Jacob's Pillow. Tiene más
que ver que estuviéramos en el City Center de Nueva York el año
pasado, una actuación que fue un éxito gordo porque no se lo esperaban,
esperaban que el Festival Flamenco USA ofreciera lo que hay normalmente, propuestas
más convencionales. Se quedaron alucinados. Otra consecuencia es que el
año que viene vamos una semana al Joyce de Nueva York, uno de los templos
de la danza de 'la gran manzana'.
Varias circunstancias os han obligado a retrasar o suspender
actuaciones...
Ha sido un año un poco extraño
con las huelgas que ha habido en Francia, Taiwán por la neumonía,
Israel por la guerra... Y todo lo hemos cogido. Yo digo que, una de dos, o este
año ha sido muy malaje, aunque tampoco nos podemos quejar porque hemos
trabajado mucho; o el mundo está así de extraño y como estamos
en todos sitios, pues nos coje todo. Vamos a ser positivos.
Sabemos que para los aficionados de ciudades
como Taiwán o Tel Aviv fue una desilusión. ¿Se van a recuperar
esas actuaciones?
Sí, lo estamos intentando. Ya hay fecha
para Taiwán en diciembre. En ciudades francesas como Perpignan ya estamos
hablando para coger fecha. Ya no es sólo que se cancele, que es una pérdida
económica para todo el mundo, sino la frustración con la que te
quedas después de tanto esfuerzo. Para preparar Taiwán, llevábamos
tres meses de trabajo técnico: que si 'riders', que si adaptaciones de
iluminación, que si vuelos, que si prensa... Y, al final, todo se queda
en el aire. La ilusión de ir a un sitio donde no habías estado antes,
la ilusión de la gente que te está esperando... Lo positivo es que
hay actuaciones que se van a reponer.
Irrecuperable va a ser la pérdida del percusionista
y bailaor Manuel
Soler...
Ha sido lo peor de todo. Fue un palo tremendo.
Venía a la gira de Estados Unidos y dos días antes... Se iba a hacer
el tratamiento para estar mejor y me dijo que estaba todo bien, que estaría
tratándose dos o tres días y para casa. "Me repongo y tiro
para Estados Unidos, que voy a ir hecho un toro". Y al día siguiente
me llamó llorando contándome que los médicos habían
dicho que estaba muy mal, que no se podía ir, que lo iban a tener que operar.
Nos pilló a todos... En mi vida lo he pasado tan mal en una gira. Ese vacío
que todos tenemos es horroroso. Me paro a pensarlo y me digo que no es posible.
Hasta que no vuelva a Sevilla no me voy a enterar.

María Pagés con su compañía
en la fiesta de 'Flamenco Republic'
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María Pagés
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Y la de proyectos que teníamos... Ha
sido algo fuerte. Tantos años... Una persona tan entrañable, tan
irreemplazable. Ha dejado un vacío enorme. Él era el maestro del
compás, hacía cosas que... El cajón nadie lo toca como él,
nadie. Tenía un sentido que no lo tiene nadie. Y la sugerencia y la fantasía...
A veces, cuando estás creando algo se te ocurren cosas que dices esto es
una barbaridad. Y para mí él era la confirmación de que no
era una barbaridad. En todos los trabajos nos ha pasado. En lo último que
hicimos para el Ballet Nacional de España, cuando le contaba lo que se
me había ocurrido me decía: "Venga niña, claro que sí".
Manuel Soler era mi compañero de fantasías. Y con Jose, con mi marido,
tenía algo especial que yo no llegué a tener con Manuel. Cuando
nos juntábamos los tres, de cualquier conversación salíamos
con la alegría más grande del mundo, creyendo haber descubierto
América
¿Cómo ha ido madurando vuestro trabajo durante
este último año?
Más que las obras, lo que ha madurado
es la compañía. Las obras maduran con la gente. Si la gente está
compenetrada las cosas salen y se van redondeando. Ya hemos llegado a un punto
de compenetración que no creo que antes hayamos tenido. Es verdad que el
año pasado fue bueno, pero creo que estamos en un momento en el que los
detalles... La última vez que hemos hecho 'El perro andaluz' la música
de Camarón
se acabó antes. 'La leyenda del tiempo' termina bajando, bajando, subimos
con las palmas, 'pum', 'pum', 'pum', cortamos y se acaba. Pero hubo un momento,
como a mitad del tema, que se paró. Y seguimos como un minuto, diez personas,
hasta el final, todos a una. De verdad, de carne de gallina. Nada más que
se oían los jaleos que nos dábamos, que eran como señales.
Yo acabé y me los comía porque eso no suele pasar. Nadie se fue,
nadie reaccionó de otra manera, nadie se despistó... No, no, todo
el mundo a una. Y nos miramos todos estupefactos. ¡Y luego nos fuimos a
celebrarlo!
¿Qué tiene Compañía María
Pagés en proyecto?
Pues le estoy dando vueltas... y es que me
tengo que parar. Tengo dos proyectos para elegir, pero aún no sé
qué va a encajar o qué me va a apetecer. No quiero tener presiones...
y ya las tengo. En mayo de 2004 estaré en Japón con 'Flamenco Republic',
pero también me han pedido lo nuevo que haga. Y también en Roma,
donde estaremos en marzo. Así que de septiembre a diciembre no estoy cogiendo
mucho trabajo, aunque tenemos que ir al Festival de Dublín en octubre,
para poder preparar lo próximo. En enero atacamos de nuevo, el año
que viene está ya a rebosar. Tenemos la ventaja de poder mover distintas
obras porque contamos con un buen equipo técnico estable, con sonido, con
luz... Y voy tranquila. Para las ideas nuevas tengo que ver la manera de ir distribuyendo
el trabajo. Por ejemplo, 'Las cuatro estaciones' -fruto del taller de coreografía
que ensayó en el seno de la compañía hace unos meses- es
un trabajo pendiente: 'Santa Justa' en Sevilla, 'Atocha' en Madrid, 'Torrelodones'
-donde está la sede de la compañía- y 'Destino', que es cualquier
estación...
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