María Pagés,
bailaora y coreógrafa. Entrevista
“Sevilla está llena
de contrastes,
igual que la vida, igual que el flamenco”
Silvia Calado. Madrid, febrero de 2007
Viene con un grueso cuaderno
bajo el brazo dispuesta a desentrañar la trastienda
de su último proyecto. María
Pagés toma asiento en la cafetería del
Teatro Bulevar de Torrelodones, donde reside, crea y ensaya
su compañía. Y pasa, una a una, las páginas
que componen ‘Sevilla’, una obra de equipo
en la que rinde homenaje a la ciudad de la inspiración.
Lee textos, muestra los diseños de vestidos, zapatos
y telones, explica las anotaciones y recuerda los más
entrañables detalles de un proyecto con trasfondo
vital. Aquí no hay preguntas. Aquí la artista
deja caer sus pensamientos.

María Pages.
Foto Ouka Leele / www.mariapages.com
Estética
“Me gustaría dar a conocer
el trabajo que hay detrás de ‘Sevilla’.
Este es un cuaderno de notas que nos hemos hecho con todas
las referencias a nivel estético. Yo me he quedado
con la época de los años veinte y treinta
porque fue muy fructífera a nivel artístico
y cultural. Sevilla tuvo entonces su ‘Expo’,
sufrió una transformación que repercutió
en todo y, sobre todo, en el flamenco. Fue la época
en la que se empezaron a hacer las grabaciones
de cante más importantes, fue una época
de una imagen muy innovadora, muy moderna y a la vez muy
de Sevilla”.
Vestuario dual
“Aquí están todos
los bocetos que trabajó Christian Olivares, que
ha hecho un trabajo maravilloso. Ya en ‘El perro
andaluz’ influyó en el vestuario, pero aquí
se lo ha tomado como más en serio: vestuario y
escenografía se empezaron a trabajar conjuntamente
desde el principio. Normalmente, el vestuario lo concibo
siempre una vez que está terminado el trabajo.
En cambio, aquí empezó a marcar la estética
desde el principio, todo se fue pariendo en conjunto.
El vestuario está todo hecho a mano, todo teñido
a mano y cada modelo era diferente. En ‘Banderillas’
el traje era mitad toro, mitad torero. Y fuimos hablando
a partir de ese diseño de cómo iba a ser
la coreografía. La música es un tema que
siempre me ha encantado de José
María Gallardo, que la tocaba normalmente con
guitarra clásica, pero hicimos una adaptación
para dos guitarras flamencas. Y el vestuario marcó
el resto. Yo quería representar el toro y el torero,
pero nunca me iba a imaginar que Christian me iba a dar
ese boceto de vestuario. Ya marcaba el movimiento, el
enfoque de la coreografía. Aparte, han trabajado
artesanos como María Calderón que ha hecho
un trabajo de teñido, de aplicaciones, de bordados
y de estampados, que ha sido maravilloso. De cerca, cada
traje es una joya. Hemos trabajado mucho la dualidad.
Sevilla es muy contrastada, la vida esta llena de contrastes,
el flamenco está lleno de contrastes”.
Zapatos... de lunares
“Siempre me han hecho mucha gracia
los zapatos
de lunares, los típicos que teníamos
todas de chicas, con un dolor de pies que no veas. Y le
dije a Christian que trabajáramos los zapatos.
Siempre he sido muy minimal con los zapatos, siempre los
he llevado negros y, como mucho, con el tacón de
madera, en rojo. Y ese es mi zapato para todo. Quería
recurrir a los lunares y por eso monté el número
de percusión con los lunares luminosos, además
fue un puro experimento aquí en el teatro. Yo lo
tenía en mi cabeza pero no estaba segura de que
saliera, que se viera desde tan lejos. Vas conociendo
más los trucos, dónde colocar la luz...
Y, al final, todo viene del recuerdo de mis primeros zapatos,
que eran de lunares. Él hizo muchos bocetos, no
todo se hizo, pero sí quedó el zapato de
lunares. Se sacaron tal cual, unos artistazos. Los lunares
están muy presentes, yo normalmente no llevo lunares,
pero me apetecía. Todos están pintados uno
por uno”.
Bocetos del proyecto de 'Sevilla'
Lo que no se ha hecho
“También hay muchas cosas
que no se han hecho, es como todo, cuando te pones a idear...
En la orientación de las épocas también
quise reflejar una época más actual. Hicimos
varios intentos (y señala un boceto del Puente
del Alamillo), pero no nos salía, nos dimos
cuenta de que lo que me llevaba a hacer Sevilla eran esas
cosas que me sirven para llevármelas cuando me
voy y poderlas encontrar otra vez cuando vuelvo. Creo
que las raíces, los recuerdos, las esencias...
nos dan el equilibrio necesario. A lo mejor tienen que
pasar años para que eso salga. Y qué curioso
es que la mayoría de las cosas representativas
de Sevilla son orientales: las peinetas, los mantones,
los abanicos, hasta los farolillos de la Feria... Parece
que no, pero con oriente sí que tenemos influencias,
sobre todo, en la estética. Hicimos un experimento
(y señala un boceto de ella con un kimono en
posición flamenca): “Japón piensa
en Sevilla, Sevilla piensa en Japón”.
José María Sánchez
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| "Creo
que las raíces, los recuerdos, las esencias...
nos dan el equilibrio necesario" |
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“Por supuesto, el trabajo con Jose...
Para mí es muy difícil hablar de eso. Estoy
ahora leyendo lo que escribí, en presente... y
es desgarrador. Pero es verdad que nosotros empezamos
a concebirlo juntos, ya al final Jose no estaba bien y
yo tuve que darle el último tirón... ‘Sevilla’
ha sido muy especial por todo esto, el tiempo en el que
se ha creado han sido justo los dos años de su
enfermedad. Yo creo que este trabajo lo hice por que estuviéramos
más juntos. A él de pronto se le hunde el
mundo y yo lo animé a tirar para delante, había
que hacer cosas, tener un proyecto cercano. Era un apoyo
para nosotros, para nuestra vida. Ha habido momentos buenísimos
porque yo he visto que crear era una ayuda para todos,
poner en común ideas bonitas, tener una justificación
para irnos a Hamburgo a ver a Christian aunque estuviera
muy malo, para hablar del proyecto, no de cómo
estábamos. Ha habido momentos divinos, por ejemplo,
cuando elegimos el vals de Shoshtakovich. Yo estaba cansada
de oírlo, pero no sabía que era tan contemporáneo.
Y, en cambio, cuando lo oí era la típica
canción popular que cantaba la tuna, los niños,
las abuelas... Veía que podía ser el principio
del espectáculo. Y más, cuando nos dimos
cuenta de que iba por bulerías. Ya buscamos letras
que hicieran referencia a Sevilla y algunas es que lo
pedían. De ahí surgió ligar el vals
con la ‘Bulería de la rosa’. Yo creía
toda la vida que la letra era “yo te daré
una rosa”, no una “cosa”. Lo situamos
en las calles de Sevilla porque se vive mucho en la calle,
de puertas para afuera, las casas estaban pensadas para
eso, no como ahora. Mi recuerdo es pasear por Sevilla
y escuchar por las ventanas abiertas los ruidos de los
platos, los niños, la radio...”.
Aquel flamenco de la radio
“La parte de la academia, donde
me acuerdo de todos mis maestros -Adelita Domingo, Manolo
Valdivia, Manolo
Marín...-, también la he hecho pensando
en los Jueves Flamencos de Radio Sevilla. ¡Cómo
han cambiado las cosas! Ahora vas a la televisión,
pero antes era la radio. Se trataba de retransmitir los
bailes que se hacían con público en un teatrito
pequeño. Había tertulia con micrófonos
para que invitados como Antonio
Mairena, Matilde Coral, Rafael el Negro o Luisa Ortega
comentaran lo que ibas a hacer. Yo tengo fotos legendarias
como una bailando mirándome Antonio Mairena. Y
te hacían una pequeña entrevista y la locutora
retransmitía la actuación. A mí me
parece que eso tenía un encanto... porque luego
la gente lo escuchaba en la radio y se imaginaba el baile.
De chica me habré hecho un porrón, cada
vez que había un relleno llevaban a la niña,
igual que festivales benéficos. Eran escaparates
para la gente joven y experiencia. Y lo mismo te cantaba
Luis Caballero a ti, que eras una niña, que después
a Matilde
Coral. No era tan preparado. ¿Por qué
vas a bailar? ¿Cuántas letras vas a hacer?
¡Venga! Y de esto había casi todos los fines
de semana. Y la parte de la academia tiene ese ambientillo
de la retransmisión de la radio”.
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