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Música
de antes y de ahora
“El espectáculo es casi
todo en directo, pero hay grabaciones que sólo
podían ser las originales. El martinete de Tomás
Pavón para mí es de las grabaciones antiguas
más bonitas que he escuchado en mi vida, de calidad
y de precisión, porque allí no habría
claqueta. Nosotros podemos bailar con eso a compás
cinco personas, iba clavado y no le está marcando
nadie. Qué barbaridad. A pulso natural y sin una
referencia, su cante es referencia para nosotros poderlo
bailar sin falsear nada. No es normal. Aparte, la calidad
de la voz ahí a pelo. Y lo que inspira. Este martinete
lo monté en dos días, lo veía clarísimo.
Quería bailarlo con los chicos porque es verdad
que el baile ha evolucionado mucho y la esencia del baile
está concebida en la individualidad de cada bailaor
y de cada bailaora. El hecho de que la coreografía
haya sido un campo abierto en el flamenco, ha permitido
ampliar esa esencia, no podemos nunca traicionarla. Con
los bailaores siempre voy respetando y reforzando, dentro
del conjunto, la individualidad. Por eso mis bailaores
son todos diferentes y el que cada uno sea capaz de tener
su propio terreno es uno de los criterios fundamentales
para desarrollar la coreografía dentro del flamenco.
Y no es fácil. Para mí está muy claro.
Aunque hay momentos como en la ‘Bulería de
la rosa’ donde quería representar el bullicio,
pues en Sevilla para cualquier cosa las calles se llenan
de gente. Lógicamente, tengo que valerme de mucha
gente y a lo mejor no me paro en la individualidad, sino
en la gente como bloque único. Pero a la hora de
la soleá, el martinete, la academia...”.
‘Volver’
“Otro tema que siempre ha estado
ahí es ‘Volver’. Y, en principio, el
espectáculo se iba a llamar ‘Volver a Sevilla’.
Así se anunció en París. El hecho
de volver queríamos que estuviera muy presente.
Mi madre, cada vez que me voy, siempre me hace la misma
pregunta: “¿Cuándo vuelves?”.
Esa frase la tengo grabada en la cabeza desde que me fui
con quince años. La idea de volver estaba ahí.
Siempre en ‘El perro’, en ‘La Tirana’,
en ‘Canciones’... hay miradas a la música
latinoamericana, que siempre me ha gustado. Y si Piazzolla
era un autor al que ya habíamos recurrido, Gardel
era una asignatura pendiente. ¡Y ahora sale ‘Volver’
de Almodóvar! No me lo podía creer,
pero las ideas son así, las ideas no pertenecen
a nadie. Y es lógico, Gardel es un artista universal.
Pero no me podía echar atrás, no nos hemos
copiado... De hecho, es una conversación que tenemos
pendiente”.
Telón de fondo
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| "Siempre
he creído que lo que hago tiene que ser para
mí, un reflejo de lo que yo soy. Pero si
estoy hablando de Sevilla, no puedo hablar de mi
Sevilla" |
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“Todo el mundo me preguntaba por
los telones. Que si iba a estar la Giralda, que si iba
a estar el río... También hay tener valor
de presentar ‘Sevilla’ en Sevilla. Aunque
yo creo que la visión que da el espectáculo
de Sevilla es la que tenemos todos, la propia ciudad lo
da. La visión psicológica de la ciudad puede
ser otra, pero la estética y la sentimental creo
que... Y yo soy muy crítica con Sevilla, pero no
he querido plasmar aquí mis críticas, sino
lo que a mí me ha servido de Sevilla para mi vida,
para mi inspiración, para mi equilibrio, para mis
referencias vitales. Y me planteé que lo mismo
no tenía que estar la Giralda. Pero después
dije, mira no, tengo que ser más normal. No puedo
forzarme. Cuando te pones a hacer un trabajo es verdad
que tienes tentaciones, porque no sabes si dirigirte a
lo que te mueve a ti o a la repercusión que pueda
tener. Al final, no lo haces para ti, lo haces para contar
algo a los demás. Ese compromiso para seguir siendo
tú, pero contar a la vez algo a los demás,
no es un terreno fácil. Y yo eso lo empiezo a ver
ahora. Siempre he creído que lo que hago tiene
que ser para mí, un reflejo de lo que yo soy. Pero
si estoy hablando de Sevilla, no puedo hablar de mi Sevilla,
sino de lo que es para mucha gente”.
The end
“Hacer el principio, elegir el
tema para cerrar y un título para un trabajo creativo
es lo más complicado del mundo. El principio es
la primera impresión, el final es con la que se
quedan y el título es lo que va a representarlo.
El principio estaba muy claro, era como una especie de
sueño, el vals... Sevilla es de los sitios donde
más se baila del mundo, es algo natural que está
ahí antes que el flamenco. Yo me acuerdo del patio
del colegio con cientos de niñas bailando sevillanas
cuando iba llegando la Feria, todas de uniforme. ¡Hasta
las monjas bailaban! Yo creo que allí el flamenco
existe como baile porque allí ya había un
germen, una estética concebida en torno al baile,
en torno al modo de moverse, al modo de transmitir esa
celebración”.
“El final siempre es difícil,
vas desarrollando, puedes seguir mil años pero,
¿cómo acabo? Nos pusimos a dar vueltas y
un día me dijo Jose que tenía una idea,
que no sabía si era una locura, pero que pensara
en un color. Le dije que el albero, que el blanco, pero
el que más me gustaba era el azul del cielo de
Sevilla, esa cercanía pero a la vez grandeza que
tiene. A mí es lo que más alegría
me da y lo que más echo de menos. ¿Y qué
canción habla tanto del azul?, me preguntó.
Y la respuesta era ‘Volare’. En principio
le dije que no, que estaba la versión horrorosa
de los Gipsy Kings. Me dijo que si había escuchado
bien la letra. Y resulta que es un poema maravilloso de
Domenico Modugno. Me hizo una traducción para ver
si la quería adaptar... Y era perfecta para acabar
con el azul del cielo lo que empezaba como un sueño.
Fue inevitable. No tenía muy claro si por bulerías
o por tangos y lo que hice fue empezarlo por tangos lentos
y cuando ya se incorpora todo el mundo, por bulerías”.
Reflexión coreográfica
“En el flamenco no hay muchas referencias
coreográficas o modélicas, como en el clásico.
Puede destacar el trabajo coreográfico de Antonio
Gades en ‘Carmen’, que es modélico,
pero es todo un bloque. El momento que vive la coreografía
de flamenco es impresionante, en el sentido de que se
están buscando caminos. El criterio que veo más
apropiado es seguir respetando la individualidad de cada
bailaor y la relación con la música. Tenemos
algo riquísimo que debemos ir ampliando y conservando,
pues la música y la coreografía se crean
en conjunto. Tenemos la facilidad y la cercanía
con nuestros músicos para ir creando a la vez.
En el resto de la danza no pasa, normalmente, se encarga
una música sobre la que se baila. Y el flamenco
tiene esa riqueza, eso da otra dimensión, un potencial
enorme al trabajo coreográfico. Cuando lo cuento
a otros bailarines no se lo creen. Alucinan cuando les
comentas que tú haces un paso, el músico
te sigue y va construyendo. Claro que también se
trabaja de la otra manera, que te viene el guitarrista
con una falseta preciosa que ha sacado y la bailas. Tenemos,
además, la referencia de los cantes. Y vamos descubriendo,
poco a poco, las posibilidades escénicas de una
coreografía dentro de un escenario. Para recrear
las calles de Sevilla quería marcarlas con luz
y eso ha señalado por dónde iba a ir el
movimiento de la gente”.

Bocetos del proyecto de 'Sevilla'
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| "El
momento que vive la coreografía de flamenco
es impresionante, en el sentido de que se están
buscando caminos" |
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“Y otro asunto es el de las orientaciones
que tiene la coreografía. Tú las haces para
un público que lo ve en un plano. En cambio, lo
que quería hacer y seguir investigando es considerar
que el público está en las cuatro orientaciones
o incluso las cinco si pudiera verlo desde lo alto. Todo
para no limitarlo a una sola orientación. Ahí
hay un trabajo, por ejemplo, en la bulería, hay
gente de espaldas, otros que hacen la coreografía
hacia un frente, hacia el otro... Era algo que me apetecía
ir aplicando en el trabajo de grupo. En ‘Volver’,
por ejemplo, se da una cosa que siempre me cuesta a nivel
coreográfico: los pasos a dos. No me encajaba dentro
del flamenco, a no ser que fuera un papel específico
en una obra. Aunque hubo una época que sí
se tomó la pareja como referente. Y hubo bailes
legendarios, como una seguiriya que bailaban Antonio Gades
y Cristina
Hoyos. Hay referentes, pero es algo que estoy intentando
ver cómo hacer. En ‘Volver’ ya se apunta
esa manera, para que yo sienta que eso es flamenco, para
representar la individualidad de cada uno... Es de las
pocas veces que he coreografiado un baile de pareja porque,
normalmente, a mí me gusta mucho la idea del grupo,
de mezclar el hombre y la mujer, pero lo mismo un hombre
y cinco mujeres o todos juntos. Soy muy anárquica
a la hora de montar, no sigo esas pautas de simetría,
sino que voy huyendo de ella, me gusta más el desorden.
Voy a seguir por ese camino porque me interesa”.
Tratar el tópico
“Es que Sevilla es eso. Lo tópico
no es una palabra negativa, en realidad, son los puntos
esenciales de la ciudad, los auténticos. En Sevilla
su calendario está organizado para sus fiestas,
la gente ahorra para la Feria y se estrena ropa el domingo
de ramos. Esas referencias marcan nuestro ritmo de vida,
costumbres, organización familiar. La gente a lo
mejor lo puede considerar tópico pero, en realidad,
son puntos esenciales en nuestra vida pasen los años,
las décadas y los siglos. Sí, es tópico,
pero representa a la ciudad. No es un tópico inventado,
sino una referencia auténtica. Incluso hay referencias
de fuera que asocio a Sevilla irremediablemente, por ejemplo
Machín, para mí muy entrañable. Por
eso está el ‘Maní’, con una
adaptación de Rubén Lebaniegos. Machín
era muy sevillano, su mujer era sevillana, tuvo una hija
en Sevilla, está enterrado en Sevilla y sí
que conocí a su hermano que iba siempre por la
Puerta de la Carne de paseo”.
¿Antología?
“Los detalles son, a veces, la
esencia de muchas cosas. En todas las obras que he hecho
siempre hay una referencia a Sevilla, pero es natural,
no es que me lo proponga. Analizando lo que he hecho,
en ‘Flamenco Republic’ es donde más
hay. Y lo hice a conciencia. El bloque final era todo
de percusiones y sonidos de Sevilla, en la calle, en la
casa, en las iglesias, los murmullos, los rosarios que
se rezaban. Y cuando hice ‘Sevilla’ muchos
de esos detalles debían estar, no iba a obviarlos
porque ya estaban en otros montajes, me sirven para contar
cosas de Sevilla. Por ejemplo, ‘Banderillas de tinieblas’
es una coreografía que siempre había querido
bailar. Y es una música de Gallardo que estaba
en ‘De la luna al viento’, pero entonces la
bailó Manolo Marín. Y la quería hacer
yo con un trabajo coreográfico para un solo mío
y con dos guitarras flamencas, es decir, que no tiene
nada que ver. Del resto no sé qué más
puede recordar a anteriores trabajos, lo que sí
es cierto es que con los años un artista se va
creando su lenguaje y su forma de hacer. Y hay cosas que
ya forman parte de ti, que son tu sello y no puedes renunciar.
Yo voy escalón por escalón”.
María Pagés
en compañía
“La compañía está
que se sale, están estupendos. Algunos llevan ya
muchos años, otros son más nuevos. Hay siempre
una renovación pero, a la vez, una estabilidad.
Los trabajos salen porque ellos aportan mucho y tienen
espacio para aportar, siempre lo intento. Aunque es verdad
que en ‘Sevilla’ me harto de bailar porque
estoy loca por bailar. Bailo con ellos y bailo sola. Ahora
tengo muchas ganas de bailar, siento esa necesidad”.
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