Get the Flash Player to see this player.

María Pagés
Biografía y comentarios de los lectores

 

“El martinete de Tomás Pavón para mí es de las grabaciones antiguas más bonitas que he escuchado en mi vida, de calidad y de precisión”

 

<< Anterior

Música de antes y de ahora

 

María Pages. Foto Ouka Leele / www.mariapages.com
   

“El espectáculo es casi todo en directo, pero hay grabaciones que sólo podían ser las originales. El martinete de Tomás Pavón para mí es de las grabaciones antiguas más bonitas que he escuchado en mi vida, de calidad y de precisión, porque allí no habría claqueta. Nosotros podemos bailar con eso a compás cinco personas, iba clavado y no le está marcando nadie. Qué barbaridad. A pulso natural y sin una referencia, su cante es referencia para nosotros poderlo bailar sin falsear nada. No es normal. Aparte, la calidad de la voz ahí a pelo. Y lo que inspira. Este martinete lo monté en dos días, lo veía clarísimo. Quería bailarlo con los chicos porque es verdad que el baile ha evolucionado mucho y la esencia del baile está concebida en la individualidad de cada bailaor y de cada bailaora. El hecho de que la coreografía haya sido un campo abierto en el flamenco, ha permitido ampliar esa esencia, no podemos nunca traicionarla. Con los bailaores siempre voy respetando y reforzando, dentro del conjunto, la individualidad. Por eso mis bailaores son todos diferentes y el que cada uno sea capaz de tener su propio terreno es uno de los criterios fundamentales para desarrollar la coreografía dentro del flamenco. Y no es fácil. Para mí está muy claro. Aunque hay momentos como en la ‘Bulería de la rosa’ donde quería representar el bullicio, pues en Sevilla para cualquier cosa las calles se llenan de gente. Lógicamente, tengo que valerme de mucha gente y a lo mejor no me paro en la individualidad, sino en la gente como bloque único. Pero a la hora de la soleá, el martinete, la academia...”.

‘Volver’

“Otro tema que siempre ha estado ahí es ‘Volver’. Y, en principio, el espectáculo se iba a llamar ‘Volver a Sevilla’. Así se anunció en París. El hecho de volver queríamos que estuviera muy presente. Mi madre, cada vez que me voy, siempre me hace la misma pregunta: “¿Cuándo vuelves?”. Esa frase la tengo grabada en la cabeza desde que me fui con quince años. La idea de volver estaba ahí. Siempre en ‘El perro’, en ‘La Tirana’, en ‘Canciones’... hay miradas a la música latinoamericana, que siempre me ha gustado. Y si Piazzolla era un autor al que ya habíamos recurrido, Gardel era una asignatura pendiente. ¡Y ahora sale ‘Volver’ de Almodóvar! No me lo podía creer, pero las ideas son así, las ideas no pertenecen a nadie. Y es lógico, Gardel es un artista universal. Pero no me podía echar atrás, no nos hemos copiado... De hecho, es una conversación que tenemos pendiente”.

Telón de fondo

 
"Siempre he creído que lo que hago tiene que ser para mí, un reflejo de lo que yo soy. Pero si estoy hablando de Sevilla, no puedo hablar de mi Sevilla"

“Todo el mundo me preguntaba por los telones. Que si iba a estar la Giralda, que si iba a estar el río... También hay tener valor de presentar ‘Sevilla’ en Sevilla. Aunque yo creo que la visión que da el espectáculo de Sevilla es la que tenemos todos, la propia ciudad lo da. La visión psicológica de la ciudad puede ser otra, pero la estética y la sentimental creo que... Y yo soy muy crítica con Sevilla, pero no he querido plasmar aquí mis críticas, sino lo que a mí me ha servido de Sevilla para mi vida, para mi inspiración, para mi equilibrio, para mis referencias vitales. Y me planteé que lo mismo no tenía que estar la Giralda. Pero después dije, mira no, tengo que ser más normal. No puedo forzarme. Cuando te pones a hacer un trabajo es verdad que tienes tentaciones, porque no sabes si dirigirte a lo que te mueve a ti o a la repercusión que pueda tener. Al final, no lo haces para ti, lo haces para contar algo a los demás. Ese compromiso para seguir siendo tú, pero contar a la vez algo a los demás, no es un terreno fácil. Y yo eso lo empiezo a ver ahora. Siempre he creído que lo que hago tiene que ser para mí, un reflejo de lo que yo soy. Pero si estoy hablando de Sevilla, no puedo hablar de mi Sevilla, sino de lo que es para mucha gente”.

The end


María Pages. Foto Ouka Leele / www.mariapages.com
 
   

“Hacer el principio, elegir el tema para cerrar y un título para un trabajo creativo es lo más complicado del mundo. El principio es la primera impresión, el final es con la que se quedan y el título es lo que va a representarlo. El principio estaba muy claro, era como una especie de sueño, el vals... Sevilla es de los sitios donde más se baila del mundo, es algo natural que está ahí antes que el flamenco. Yo me acuerdo del patio del colegio con cientos de niñas bailando sevillanas cuando iba llegando la Feria, todas de uniforme. ¡Hasta las monjas bailaban! Yo creo que allí el flamenco existe como baile porque allí ya había un germen, una estética concebida en torno al baile, en torno al modo de moverse, al modo de transmitir esa celebración”.

“El final siempre es difícil, vas desarrollando, puedes seguir mil años pero, ¿cómo acabo? Nos pusimos a dar vueltas y un día me dijo Jose que tenía una idea, que no sabía si era una locura, pero que pensara en un color. Le dije que el albero, que el blanco, pero el que más me gustaba era el azul del cielo de Sevilla, esa cercanía pero a la vez grandeza que tiene. A mí es lo que más alegría me da y lo que más echo de menos. ¿Y qué canción habla tanto del azul?, me preguntó. Y la respuesta era ‘Volare’. En principio le dije que no, que estaba la versión horrorosa de los Gipsy Kings. Me dijo que si había escuchado bien la letra. Y resulta que es un poema maravilloso de Domenico Modugno. Me hizo una traducción para ver si la quería adaptar... Y era perfecta para acabar con el azul del cielo lo que empezaba como un sueño. Fue inevitable. No tenía muy claro si por bulerías o por tangos y lo que hice fue empezarlo por tangos lentos y cuando ya se incorpora todo el mundo, por bulerías”.

Reflexión coreográfica

“En el flamenco no hay muchas referencias coreográficas o modélicas, como en el clásico. Puede destacar el trabajo coreográfico de Antonio Gades en ‘Carmen’, que es modélico, pero es todo un bloque. El momento que vive la coreografía de flamenco es impresionante, en el sentido de que se están buscando caminos. El criterio que veo más apropiado es seguir respetando la individualidad de cada bailaor y la relación con la música. Tenemos algo riquísimo que debemos ir ampliando y conservando, pues la música y la coreografía se crean en conjunto. Tenemos la facilidad y la cercanía con nuestros músicos para ir creando a la vez. En el resto de la danza no pasa, normalmente, se encarga una música sobre la que se baila. Y el flamenco tiene esa riqueza, eso da otra dimensión, un potencial enorme al trabajo coreográfico. Cuando lo cuento a otros bailarines no se lo creen. Alucinan cuando les comentas que tú haces un paso, el músico te sigue y va construyendo. Claro que también se trabaja de la otra manera, que te viene el guitarrista con una falseta preciosa que ha sacado y la bailas. Tenemos, además, la referencia de los cantes. Y vamos descubriendo, poco a poco, las posibilidades escénicas de una coreografía dentro de un escenario. Para recrear las calles de Sevilla quería marcarlas con luz y eso ha señalado por dónde iba a ir el movimiento de la gente”.


Bocetos del proyecto de 'Sevilla'

 
"El momento que vive la coreografía de flamenco es impresionante, en el sentido de que se están buscando caminos"

“Y otro asunto es el de las orientaciones que tiene la coreografía. Tú las haces para un público que lo ve en un plano. En cambio, lo que quería hacer y seguir investigando es considerar que el público está en las cuatro orientaciones o incluso las cinco si pudiera verlo desde lo alto. Todo para no limitarlo a una sola orientación. Ahí hay un trabajo, por ejemplo, en la bulería, hay gente de espaldas, otros que hacen la coreografía hacia un frente, hacia el otro... Era algo que me apetecía ir aplicando en el trabajo de grupo. En ‘Volver’, por ejemplo, se da una cosa que siempre me cuesta a nivel coreográfico: los pasos a dos. No me encajaba dentro del flamenco, a no ser que fuera un papel específico en una obra. Aunque hubo una época que sí se tomó la pareja como referente. Y hubo bailes legendarios, como una seguiriya que bailaban Antonio Gades y Cristina Hoyos. Hay referentes, pero es algo que estoy intentando ver cómo hacer. En ‘Volver’ ya se apunta esa manera, para que yo sienta que eso es flamenco, para representar la individualidad de cada uno... Es de las pocas veces que he coreografiado un baile de pareja porque, normalmente, a mí me gusta mucho la idea del grupo, de mezclar el hombre y la mujer, pero lo mismo un hombre y cinco mujeres o todos juntos. Soy muy anárquica a la hora de montar, no sigo esas pautas de simetría, sino que voy huyendo de ella, me gusta más el desorden. Voy a seguir por ese camino porque me interesa”.

Tratar el tópico

“Es que Sevilla es eso. Lo tópico no es una palabra negativa, en realidad, son los puntos esenciales de la ciudad, los auténticos. En Sevilla su calendario está organizado para sus fiestas, la gente ahorra para la Feria y se estrena ropa el domingo de ramos. Esas referencias marcan nuestro ritmo de vida, costumbres, organización familiar. La gente a lo mejor lo puede considerar tópico pero, en realidad, son puntos esenciales en nuestra vida pasen los años, las décadas y los siglos. Sí, es tópico, pero representa a la ciudad. No es un tópico inventado, sino una referencia auténtica. Incluso hay referencias de fuera que asocio a Sevilla irremediablemente, por ejemplo Machín, para mí muy entrañable. Por eso está el ‘Maní’, con una adaptación de Rubén Lebaniegos. Machín era muy sevillano, su mujer era sevillana, tuvo una hija en Sevilla, está enterrado en Sevilla y sí que conocí a su hermano que iba siempre por la Puerta de la Carne de paseo”.

¿Antología?

“Los detalles son, a veces, la esencia de muchas cosas. En todas las obras que he hecho siempre hay una referencia a Sevilla, pero es natural, no es que me lo proponga. Analizando lo que he hecho, en ‘Flamenco Republic’ es donde más hay. Y lo hice a conciencia. El bloque final era todo de percusiones y sonidos de Sevilla, en la calle, en la casa, en las iglesias, los murmullos, los rosarios que se rezaban. Y cuando hice ‘Sevilla’ muchos de esos detalles debían estar, no iba a obviarlos porque ya estaban en otros montajes, me sirven para contar cosas de Sevilla. Por ejemplo, ‘Banderillas de tinieblas’ es una coreografía que siempre había querido bailar. Y es una música de Gallardo que estaba en ‘De la luna al viento’, pero entonces la bailó Manolo Marín. Y la quería hacer yo con un trabajo coreográfico para un solo mío y con dos guitarras flamencas, es decir, que no tiene nada que ver. Del resto no sé qué más puede recordar a anteriores trabajos, lo que sí es cierto es que con los años un artista se va creando su lenguaje y su forma de hacer. Y hay cosas que ya forman parte de ti, que son tu sello y no puedes renunciar. Yo voy escalón por escalón”.

María Pagés en compañía

“La compañía está que se sale, están estupendos. Algunos llevan ya muchos años, otros son más nuevos. Hay siempre una renovación pero, a la vez, una estabilidad. Los trabajos salen porque ellos aportan mucho y tienen espacio para aportar, siempre lo intento. Aunque es verdad que en ‘Sevilla’ me harto de bailar porque estoy loca por bailar. Bailo con ellos y bailo sola. Ahora tengo muchas ganas de bailar, siento esa necesidad”.

<< Anterior

 
Para pertenecer a nuestra cyberpeña flamenca mándanos
tu e-mail y te informaremos de todas la novedades:

 Home | Contacto | Publicidad | Mapa web