Marina Heredia, cantaora.
‘La voz del agua’, tema a tema. Entrevista
“Cuando estoy cantando me
gusta
decir algo, dejar un mensaje”
Silvia Calado. Jerez, febrero de 2007
Marina
Heredia oye ‘La voz del agua’, la voz
de Granada. “Allí los árabes nos dejaron
mucha agua. En todos lados hay aljibes, fuentes, riachuelos...
Así que era la forma de referirnos a ese sonido
que sale de la ciudad. Yo soy muy de Granada y me apetecía
que el disco fuera muy de Granada”. En su hablar,
se transparenta ese líquido inspirador, aunque
ahora esté en Jerez, a pocas horas de su recital
en la Bodega de Los Apóstoles, en el hall de un
hotel como tantos hoteles, aunque fuera luce el sol perfecto
para capturar la belleza... que no sólo está
en su voz.

Marina Heredia (Foto: Daniel
Muñoz)
Y este segundo álbum de la cantaora
granadina tiene sus peculiaridades... Por una parte, es
totalmente autoproducido y autoeditado. “No veas
el trabajazo que es, pero como nos salga bien, no me ven
más el pelo en una discográfica ni enganchada
con monedillas de oro”, explica convencida la artista.
Por otra parte, no nació con idea de ser disco,
sino que se ha ido haciendo, poco a poco, “por impulsos”.
Marina cuenta que “se fue grabando en Sevilla y
Jerez y, realmente, lleva terminado un par de años,
a falta de masterizarlo. Cuando ya decidimos sacarlo,
lo volvimos a remezclar, incluimos el tema ‘Illo
y Romero’ y quitamos otro que, con las paranoias
que entran con el tiempo, ya no me gustaba”.
Subraya que el ingrediente base del trabajo
ha sido “el cariño que ha puesto todo el
equipo, porque todos son músicos que habitualmente
vienen conmigo en directo”. Y se detiene en destacar
el papel de cada uno. “Hay dos guitarras muy distintas.
Predomina la de José
Quevedo ‘Bola’ porque es el productor
y autor de la música, pero está también
Luis Mariano, que es el guitarrista que me toca los tangos
de ‘Graná’. Son dos guitarras totalmente
distintas: una es lo antiguo, lo añejo, ese sonido
moruno de la escuela de Juan Habichuela; y la otra es
la de Bola, que es contemporáneo, súper
músico, tiene ideas brillantes, es muy flamenco
tocando... Ha habido una mezcla explosiva”, comenta.
...y compañía
Añade que va con ella también
“Alexis Lefèvre que cuando escucho su violín,
me pone los vellos de punta, de verdad. Hay uno de los
temas, que él empieza mientras yo estoy entre calles,
y me ha pasado de haberme quedado parada escuchándolo
y haber olvidado que tenía que salir”. A
la banda se suman “los palmeros, mi Carlos Grilo
y mi Lúa, los coros nuevos, que nunca había
llevado, pero como hacemos doce temas en directo y tengo
no sé cuántos cambios de vestuario, puedo
acabar para que me acuesten, necesito que me den un poco
de respiro”. Están el piano de Fidel Cordero,
“que es una pasada; con él hago en directo
‘A tu vera’ y el cante de levante”;
y el contrabajo de Popo, “aunque en el disco tocó
Pablo
Martín”. Y destaca el papel del percusionista,
“de mi Paquito González, que es coproductor
también, hemos estado los tres a una”.
¿Conclusión? “Vamos,
que llevamos en directo un bandón, que lo único
que puede pasar es que yo me ‘folletee’ y
me tiren piedras, por ellos no va a quedar. El directo
suena que te mueres porque todos los músicos son
de primera línea”. De hecho, sobre el escenario,
se reproduce fielmente la obra, algo infrecuente en flamenco:
“La intención principal era tener un disco
que se pudiera llevar fácilmente al directo”.
Aunque tiene un objetivo más. Marina Heredia es
consciente de que ‘Me duele’ la “ayudó
muchísimo a que la gente me conociera, pero creo
que la imagen no la tenían definida del todo con
ese disco. Ahora pretendo definir mi imagen, mi carrera,
mi forma y empezar el camino que quiero llevar como cantaora”.
Marina Heredia (Foto: Daniel
Muñoz)
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