Mártires del Compás
Biografía, discografía, RealAudio y comentarios de los lectores


 

 

"Mártires ha hecho un trabajo de evolución de los textos flamencos y los cantes que algún día se reconocerá"

 

Pasamos al plano musical. ¿Cómo se ha ido enriqueciendo el grupo?

Los viajes. Ya en el quinto disco, ‘Empaquetado al vacío / Vacuum packed’, damos un repaso por las postales del mundo. Tenemos influencias de Cuba, de Nueva York... Hay canciones que surgen y se enriquecen con los viajes y con la comunicación con los demás. Tocamos en el Teatro Nacional de Cuba con Herbie Hancock, en Argentina estuvimos en La Trastienda y en una casa ‘okupa’ en el Barrio de la Boca con Caramelo Santos y Manu Chao. Te da otra visión. Va uno chupando de una manera legal y creciendo por dentro. Y eso te cura el nacionalismo. Yo antes decía: “Soy de San Roque”. No, yo nací en San Roque, pero ya no sé de dónde soy. A mi mujer la conocí en Nueva York en el CBGB cantándole a David Byrne y hoy vive conmigo en Sevilla. He conocido a una persona con la que vivo, estoy muy contento y cuando voy allí tengo veinte teléfonos a los que puedo llamar para quedar con gente como David Byrne, los de Living Colour, fotógrafos... Y estas relaciones hacen que te enriquezcas. En vez de ser localistas como éramos al principio, ahora somos un grupo que tenemos muchas direcciones y muchos sitios donde poder asentar los huevos.


Chico Ocaña, Mártires del Compás (Foto: Daniel Muñoz)

Y siempre hay una mano tendida a África...

 
"En vez de ser localistas como éramos al principio, ahora somos un grupo que tenemos muchas direcciones y muchos sitios donde poder asentar los huevos"

Sí, es que yo nací en una doble frontera, junto a un bocado de Londres y en frente de África. Si lo de la inmigración lo veo desde hace ya años. Además, he estado un tiempo de emigrante en Alemania. Y mi hermano se tiró allí veinte años y sé lo que es eso: el dolor que se pasa sin tener diálogo por no conocer la lengua. En cambio, nosotros con nuestra dificultad lingüística hemos ido a todos sitios y hemos abierto nuestras formas a las otras formas para enriquecernos. En vez de ir a usurpar, hemos ido a florecer. Seguimos viajando por el mundo, nuestros discos salen en Estados Unidos y eso hace que, aunque no venda, haya una reacción dentro de la world music. Allí no entramos por lo latino, sino por lo anglosajón, que es la cosa más ‘heavy’ que le puede pasar a un grupo como nosotros. Allí todo el mundo va por lo latino y se va a Miami a vivir. Yo nunca iría a tocar a Miami ni a recoger un Grammy, mientras tengan prohibida a la música cubana acceder.

Dentro del flamenco, ese mundo tan complicado...

... y mentiroso...

¿...cómo se ha desenvuelto Mártires del Compás?

Al principio todo el mundo nos atacó porque los críticos de flamenco son los más mentirosos del mundo. Primero, no tienen ni puta idea y, segundo, siempre están hablando del pasado como Fraga. Después de diez años con el grupo y veintisiete años estudiando el flamenco desde dentro, a mí hay pocos en este país que me puedan hablar del tema. Si alguno osa hacerlo, lo dejo fuera de tiesto porque sólo pueden hablar de sota, caballo y rey. Para ser un buen aficionado hay que ser muy transparente. Y los críticos de flamenco de este país son mentirosos, turbios y no tienen ni puta idea de lo que es evolucionar. Mártires ha hecho un trabajo de evolución de los textos flamencos y los cantes que algún día se reconocerá.

Y en la guitarra hay muy buenos concertistas, pero que acompañen al cante, ¿cuántos? Cuando yo era chico en mi pueblo había catorce y en Sevilla setenta mil que sabían tocar, acompañar, no sólo ser virtuosos. Por eso todos los buenos guitarristas que hacen ahora discos a gente que canta, los ponen a chillar porque trabajan en unos tonos y unos acordes que no tienen nada que ver con el flamenco. Eso no es evolución, eso es reducir las posibilidades. Hay en torno a cincuenta cantes y nada más que se cantan tangos, bulerías, alegrías. Yo invento cantes, la ‘petebulería’ es mía, la soleá es mi soleá. ¿Quién me va a decir que lo que hago no es una soleá, que no es una malagueña, que no es una alegría, que no es un taranto? El flamenco lo hace uno. El crítico flamenco es el menos documentado porque se lee los cuatro libros que hay y a hablar de Mojama o de Charamusco, que es gente que ni ha conocido. La soleá sale de una persona, eso es lo importante, cómo la defiende, te guste o no te guste. A mí no me gustan los cantaores de voz laína, me gustan las voces rotas, me gusta Tío Borrico, me gusta Rancapino, me gusto yo, me gustan Fernanda y Bernarda, me gusta Caracol, Camarón, Capullo, El Moneo, Los Zambos, Tía Anica la Piriñaca. Y no me gustan ni Mayte Martín ni Miguel Poveda. Los cantaores laínos no me gustan. Tienen una voz preciosa, pero no me gusta ese flamenco. Me gusta el flamenco de acción-reacción del momento, que es como yo conocí el flamenco y como me sale a mí. Lo demás son estudios, por pesadez llegar a eso. El flamenco tiene una altanería y una forma de ser. No es sólo cantar, bailar y tocar, es saber ser persona, con buen gusto. Flamenco es aquel que tiene flamenquería. Y los otros flamencos son los que viven en Fuente de Piedra, en la laguna. Yo soy flamenco...


Chico Ocaña en la discográfica (Foto: Daniel Muñoz)

Sin anillar...

Yo estoy anillado.

¿Y cómo se ha hecho la selección de canciones de la recopilación?

Pues mira, haciendo churros. Me quemé toda la mano. Mi amigo tiene una churrería en la Puerta de la Carne que existe desde 1812 y, de vez en cuando, me levanto y me voy a comer churros. Como no sé, me saltó todo el aceite en la mano. Y en ese momento me llamaron para proponerme la recopilación. Me fui a casa, le empecé a dar una vuelta y salió. Tampoco es complicado: seis por tres, dieciocho. No es así del todo, pero hay un orden antropológico. Empieza con San Roque, origen del ‘flamenco billy’, y busca el hilo conductor de las canciones representativas de estos diez años, por la situación geográfica, los personajes... todo el abanico de posibilidades que damos dentro de los seis discos. No me ha resultado difícil. No he tenido que buscar algo concreto porque mis sesenta y nueve canciones son mis sesenta y nueve niños. Y a todos los quiero igual. Yo sé cuál es el mayor y cuál es el menor, pero no discrimino a ninguno. Mi madre, como yo soy mellizo, me lo enseñó a mí muy bien. En mi vocabulario no existe el ‘mío’. Mi pelota era nuestra pelota. Y mi madre era nuestra madre. A la hora de escribir soy muy plural y dialogo con todo el grupo.

De hecho, el documental se ha encargado fuera, ¿no?

Hemos querido contar con el hermano de Javier Mariscal para que el taller hiciera todo el diseño. Y es por relación de amistad, no por esnobismo ni soberbia. Yo tenía un libro con Kiko Veneno donde salían dibujos de Mariscal, ‘Cantes inoxidables’, que no salió y quería trabajar con él para que supiera que no soy el tipo de persona que le había vendido ese señor. Ya quedó claro aquello y hoy soy muy amigo de su hermano Tono. Si hubiera habido mal rollo, no hubiera estado hablando de Mariscal ni de ese diseño ni de ese montaje. Hubiera salido otro montaje porque las cintas son nuestras. Yo he trabajado en vídeo y sé montar, pero no quería hacerlo yo, hubiera sido muy localista, muy egoísta. Yo me considero bueno, es una de las cosas con las que vacilo. Pero si lo hago yo, no. Era un homenaje a la gente y para hacerlo tenía que ser una persona de fuera la que viese ese viaje.

De las imágenes del DVD, ¿qué momentos clave del grupo destacas?

Los momentos de los que te acuerdas pero que no salen. Hay muchas imágenes, desde Nueva York a Argentina, Cuba... fue impresionante. Muchas imágenes van a estar reflejadas en una película que se llama ‘Ar meno un quejío’, que se grabó en estos cuatro años y que está a punto de cerrarse. Hay un dramatismo con un par de actores, el grupo... y mucha paciencia. Comienza cerca de San Roque, en Castellar, donde yo tenía el primer estudio con el grupo punky con el que empecé. Nos cerraron la frontera de Gibraltar, pusieron una verja más grande y ya no podíamos entrar. Antes íbamos con una barquita. Y nos fuimos al castillo, que estaba todo lleno de alemanes, de hippies. Arranca ahí y termina en un campo de girasoles. Está muy bonita, me encanta el trato que le ha dado Fernando de Fran a las imágenes. Hay pocas películas en el género tan humanas y tan bonitas en el tratado de la imagen. Creo que la gente va a flipar.

¿Hay ya a la vista nueva música?

De momento, estamos en gira. Nuestro sexto disco sale en Estados Unidos con una carátula nueva. Actuamos este verano en Nueva York, Chicago, Washington, Baltimore, Los Ángeles, San Diego, Tijuana... Y si el disco se está vendiendo, pues tendremos que ir más. Aparte, todos los conciertos en España. Ahora acabamos de terminar la gira de El Quijote por Castilla-La Mancha, donde nunca habíamos estado. De esos diez conciertos han salido otras cosas, como letras de El Quijote. Me dio mucho cabreo ver a la gente del hip hop haciendo El Quijote cantado, que era malísimo. Yo no entraría nunca ahí, yo haría mi versión, pues es el único libro que puedes llevar a tu tiempo. Ya tengo mi propia canción de El Quijote, que la he ido inventando durantes estos conciertos. Igual que la canción de los treinta metros cuadrados de la ministra de Vivienda (la dimensión mínima propuesta para vivienda social), que dice así: “Con los treinta metros de la ministra, voy a tener que poner el techo de ‘velcro’, para cuando venga ella, poner el gato, el perro y los helechos”. Ahora con los obispos manifestándose contra el matrimonio homosexual haré algo en homenaje. A Fraga ya le hice una del ‘Prestige’, así que al dinosaurio lo dejo. Los ex ministros del PP, ese que habló en el senado de la homosexualidad como patología... esas son las cosas que a mí me gusta atacar. Lo ponen a huevo, por eso Mártires del Compás es inagotable. ¿Cuándo se ha visto a los curas en la calle manifestándose o a unas monjas pidiendo matrimonios entre padres y madres? Es de ultraderecha. Mira la mujer el Príncipe de Asturias, divorciada y...

La conversación sobre el panorama actual de la sociedad española sigue off the record... aunque no se comenta nada que no esté o no vaya a estar reflejado en las canciones de Mártires del Compás. Seguro.

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Más información:

Mártires del Compás, grupo flamenco pop (2000)

 
 
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