"Mártires del Compás es un periódico cantado"


Mártires del Compás, grupo flamenco. Entrevista

“Mártires ha hecho un trabajo de evolución de las letras y los cantes que algún día se reconocerá”

Silvia Calado. Madrid, junio de 2005

Andaba una mañana Chico Ocaña, ‘alma mater’ de Mártires del Compás, friendo churros cuando sonó el teléfono. La discográfica llamaba para proponer un recopilatorio al grupo que, sin ser superventas, lleva una década difundiendo por el mundo con constancia el ‘flamenco billy’. El letrista y vocalista de la banda se fue a casa con las manos quemadas por el aceite caliente y el mandado de seleccionar las canciones más representativas del total de sesenta y nueve grabadas por el grupo. Al final extrajo veintiuna para configurar ‘10 años de Mártires’, un recorrido por ese “periódico cantado” que se ha creado una identidad a base de compromiso social, renovación de letras, invención de nuevos cantes y apertura de miras. El homenaje va acompañado por un documental montado por Estudio Mariscal, con imágenes tomadas en las giras por el mundo, en los camerinos, en los estudios... Y no, no es ni mucho menos una despedida, sino un paso más en un proyecto que, mientras el mundo inspire, se declara “inagotable”.


Chico Ocaña, Mártires del Compás (Foto: Daniel Muñoz)
 
   

Balance de una década de Mártires del Compás.

No está hecho con la intención de un antes y un después, sino como una continuación del viaje que empezamos yo hace veinte años y, como grupo profesional, diez. La verdad es que estas cosas se hacían cuando los grupos desaparecen o se mueren.

Nos hemos asustado un poco...

Yo también. Lo que pasa es que yo creo que como no somos superventas, la compañía agradece que un grupo así lleve diez años con un nombre viajando por el mundo y con un concepto musical único: el ‘flamenco billy’. Creo que es el premio no a los discos que tú ves aquí -los discos de oro de grupos internacionales que empapelan la pared-, pero sí a la constancia. Tenemos unos lazos cada vez más fuertes, el grupo es cada vez más compacto. Las diferencias de edad no han supuesto un problema, sino todo lo contrario, cariño mutuo, respeto y constancia a la idea que yo propuse al hacer el grupo. Abrimos un camino que no existía, como Cristóbal Colón. Confiaron en mi proyecto y se entregaron en cuerpo y alma a estos seis discos. Este es un homenaje a toda esa gente que ha hecho que Mártires del Compás siga en el candelero, a la afición más que al propio grupo.

Dificultades había. El documental en DVD refleja cómo se ha ido compactando el grupo, la peripecia de adaptarse al flamenco...

Son gente que no tenían nada que ver con el flamenco. De hecho, el primer grupo de Julio y Alberto era de rock cañero, Jesús era un pintor al que le gusta tocar el bajo de oído y Noly tocaba un poquito de flamenco, sobre todo, sevillanas. La idea de meter el compás era de mártires. Pero con la constancia, el cariño y la legalidad de las personas se consigue todo.

También desvela cómo se crean las canciones. ¿Cuál es el proceso?

Yo empiezo la letra de lo que veo, de lo que leo. Y, siempre basándome en la perspectiva de cualquier palo flamenco, después la animo, la visto. Yo siempre he dicho que mis canciones son niños desnudos que ellos visten con su sensibilidad: el bajo le pone los zapatitos, el guitarra le pone si es niña la faldita y si es niño el pantalón, el cajón lo peina y le da el toque de la colonia, Rocío le da el toque femenino y yo lo que le doy es la presencia. Ellos lo visten sin reparos, sin prejuicios, con absoluta libertad. Esa es la forma de construir. No me paro a reflexionar. Yo leo, veo y deduzco.

Con reivindicaciones muy claras, ¿no?

 

Chico Ocaña, Mártires del Compás (Foto: Daniel Muñoz)
   

Yo soy una persona comprometida de toda la vida. He vivido con Franco, he vivido la transición, estoy en esta monarquía parlamentaria y en este 2005 estoy escuchando al PP lo que dice sobre los homosexuales. Imagínate. Mártires del Compás es un periódico cantado. Mientras haya noticias, habrá Mártires. Yo he visto a muchos grupos caer por ñoños y han sido superventas. Cuando no tienes nada que decir, la gente se aburre.

Después hay una ristra detrás intentando imitar que venden más, pero al final son cajones vacíos que caerán tarde o temprano. Mártires es el único grupo que va a determinar cuándo y cómo se quiere ir. No va a ser la multinacional ni el público, sino cuando no haya nada que denunciar o que contar. Y eso va a ser difícil en este mundo y en esta sociedad en la que vivimos. Tenemos mucha salud por delante.

¿El compromiso ha causado problemas a Mártires del Compás?

Abiertamente, no. Pero, por ejemplo, no tocamos apenas en Andalucía. En Sevilla, por decisión propia, no toco. Vivo allí porque los del grupo viven allí, pero soy un exiliado cultural. No me gusta cómo tratan la política cultural. Cinco de cada diez sevillanos cuando escucha la palabra cultura piensa en Feria, Semana Santa y El Rocío. Paso de eso. Veinte años escuchando el mismo mensaje, me aburre. Y es una ciudad en la que lavo la ropa y me voy. Y tengo mi rinconcito en La Alfalfa, El Chiringuito, que tiene nombre de playa y me salgo fuera en ese trocito de calle. La verdad es que es una ciudad a la que le falta mucho por cambiar, a pesar de que llevamos años con los socialistas... o ‘socialistos’, diría yo. Es difícil encontrar un sitio en Andalucía donde se pueda tocar. Primero, porque a la gente no le gusta el compromiso. Segundo, tampoco le interesan grupos que no canten cosas ñoñas. Tercero, porque la televisión andaluza es muy cateta.

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