Entrevista a José Mercé,
cantaor:
"Si hacer un flamenco actual es pecado,
yo voy al infierno"
Silvia Calado Olivo. Madrid, noviembre de 2002
"A mí me lía la vida
cotidiana. Levantarse todos los días creo que es ya un lío... y
gordo". Pero José Mercé le echa filosofía a la existencia.
El cantaor jerezano se toma con humor estar en el número uno del top
manta de Sevilla y, sin soltar ni sonrisa ni sorna, deja sin argumentos a
quienes ponen en entredicho la forma de hacer flamenco que viene defendiendo desde
'Del amanecer'. Aquel álbum marcó un antes y un después en
su carrera de fondo: del miedo a los flamencólicos, a la absoluta
libertad de hacer un flamenco fresco orientado al público joven. 'Lío'
es el refrendo tanto de la fórmula superventas de José Mercé,
como de la voluntad más pura del artista, entendiendo pureza como sentimiento:
"Yo hago ahora lo que me gusta, lo que yo siento, lo que creo que tiene que
hacer un flamenco en esta época".
¿Qué ofrece 'Lío'?
'Lío' es un disco en el que hemos querido
profundizar en los palos del flamenco, siempre mirando a la gente joven que es
verdaderamente quien compra. Después de 'Del amanecer' y 'Aire' nos hemos
propuesto ofrecer un flamenco que ahonde más en palos como la seguiriya,
la malagueña, la alegría, la soleá... Y son temas que pueden
ser perdurables para siempre. También hemos metido unos temas por bulerías
y por tangos, que son más asequibles a la gente que todavía no esté
tan puesta en el flamenco. 'Lío' es un disco donde soy más yo, con
mucha más personalidad y más madurez.

Portada de 'Lío'
En los temas más flamencos, tomas
cierta actitud didáctica. En el directo no olvidas explicar si es Manuel
Torre, El Mellizo o El Manijero quien inspira. ¿Sigues mirándote
en los antiguos?
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"El flamenco es eterno y, por tanto, se puede refrescar, se
pueden hacer letras cotidianas como en este disco, pero ya está inventado"
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Hay que tener un respeto bárbaro hacia
la base y la raíz del flamenco. El flamenco es eterno y, por tanto, se
puede refrescar, se pueden hacer letras cotidianas como en este disco, pero está
inventado. El flamenco tiene una base muy fuerte y lo único que se puede
hacer es llevarlo a la gente de forma más asequible, con letras que la
gente de hoy entienda. Por ejemplo, letras como "no sabes cómo lo
siento, ay lo que pude perder por no encontrar aparcamiento" hablan sobre
cosas que nos pasan normalmente. Son letras con mensajes que entiende la gente
joven, que llegan. No puedo cantar letras de hace cincuenta años que la
gente joven ni ha vivido, ni conoce, ni sabe.
Y también es bonito dar a conocer
la historia. 'Te recuerdo Amanda' es un pequeñito homenaje que yo le hago
al cantautor Víctor Jara, un hombre al que se le ha hecho poca justicia
con lo que luchó por la libertad. Nos lo mataron, porque esa es la verdad,
y es bueno que la gente joven cuando escuche esta canción en la voz de
José Mercé se entere de que es un tema de Víctor Jara...
y ya se enterarán de quién era Víctor Jara. Vender discos
es lo que hace que la gente se acerque al flamenco. Y la maravilla de esto es
que en mis conciertos tengo un setenta por ciento de público joven. ¡Qué
mayor satisfacción para mí!
Con la que te dieron con las pilas alcalinas...
Decían que no era una letra flamenca.
¿Y qué es una letra flamenca, que vengo en un borrico montado y
me ha pegado la guardia civil dos palos? No jodas, eso ya no se lleva. Existen
las pilas alcalinas, qué pasa, pues "pilas alcalinas pa mi corazón
cansao". No sé por qué se extrañan tanto. Cuando hablan
de ortodoxia, de pureza... Quien hace un cante grande o chico es el intérprete.
Si te pones a cantar por seguiriyas y lo haces muy mal, ¿dónde está
la grandeza del cante? Estará en el intérprete, que es quien lo
hace ortodoxo o puro. Y puro es todo lo que tú sientas, todo lo que tu
corazón te diga cuando estás cantando. No tiene por qué haber
ningún juez que diga que esto es así. A estas alturas de mi carrera
no admito eso.
¿Crees entonces que hay una vía
posible para hacer flamenco actual sin traicionarlo?
Por supuesto. Sin renunciar a tus raíces,
ni a tu base se puede hacer un flamenco actual, abierto, fresco. Si eso es pecado,
pues yo voy al infierno.

Los ojos de José Mercé
Pero cuando cantas a Manuel Torre o a El
Mellizo se entrevé todo lo que llevas a las espaldas...
Yo no empecé ayer, yo no soy de 'Operación
Triunfo' (concurso español para cantantes). Llevo desde los trece
años cantando, tengo cuarenta y siete y creo que he hecho una carrera,
que nadie me ha regalado nada. Con el sudor de mi frente, lo poquito que soy me
lo he ganado yo. Y estoy contento porque creo que ganarse algo a pulso es lo más
bonito del mundo.
'Del amanecer' marca un antes y un después.
¿Cómo era el José Mercé previo a ese disco y cómo
es ese José Mercé que ahora venden como el boss?
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"Yo hago ahora lo que me gusta, lo que yo siento, lo que creo
que tiene que hacer un flamenco en esta época"
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Antes me veía acojonado. Le tenía
miedo a las críticas. Siempre estábamos con sota, caballo y rey.
Si te salías de ahí... Lo que es la inmadurez, el no estar todavía
forjado. Llega un momento en el que te planteas que por qué tienes que
hacerle caso a todo el mundo y te propones hacer tu música y que la gente
disfrute. Y es lo que he hecho. Yo respeto mucho a todo el mundo, pero no puedo
fiarme de las críticas, sería muy fuerte a estas alturas. Yo hago
ahora lo que me gusta, lo que yo siento, lo que creo que tiene que hacer un flamenco
en esta época. ¿Que me equivoco? Como estoy arriesgando, pues bueno,
se aprende mucho equivocándose. Lo fácil es hacer lo que ya está
trillado de toda la vida. Que una crítica diga que José Mercé,
como siempre, estuvo muy bien, no me dice nada. Eso no me llega, prefiero que
diga que lleva muchos tambores y después hace flamenco... pues ya dice
algo más.
El problema es que los flamencólicos
dicen que está muy bien cuando sólo hay una guitarra y en cuanto
meten otro tipo de instrumentos, lo fácil es decir que ya están
aquí los tambores. ¡Analiza lo que está tocando ese hombre,
si es una percusión, si es una cuerda, si es un teclado! Tienen que decir
si eso es válido para el flamenco o no, nunca limitarse a decir que ya
están aquí los tambores. Eso a mí no me dice nada. Es como
el que tiene un problema muy gordo y decide hartarse de porros y de whisky...
es la forma más sencilla de quitarse un problema.