|
<<
Anterior
Háblanos un poquito de Isidro
Muñoz, el ‘colaborador en la sombra’.
Isidro es un hombre maravilloso que vive en su casa, que
no quiere saber nada de fotos, de prensa, de televisiones...
Y me parece que es una cabeza muy fresca. Hace flamenco de
verdad porque él es un pedazo de guitarrista y de compositor
y creo que es un ser muy especial. Isidro no es de los que
hace una letra y se la da a cualquiera. Cuando escribe sabe
para quién está escribiendo, sabe quién
lo va a cantar. Y eso es muy importante: conoce esto muy bien
y sabe si le puede dar este tema a uno o a otro. Esta es una
baza con la que cuento a mi favor. Hace muchos años
que nos conocemos, desde 1969 en Madrid. Lo primero que hicimos
fue ilustrar una conferencia de Domingo Manfredi. Cuando vemos
las fotos nos reímos mucho porque ahí se ve
la poca vergüenza que teníamos. Éramos
muy jóvenes y no nos hubiéramos atrevido de
otra forma a ilustrar esa conferencia... en el Ateneo de Madrid,
nada menos. Pero la juventud, esa ilusión de quererte
comer el mundo... y me parece bien que exista. Si siempre
tuviéramos que tener la responsabilidad que actualmente
tenemos... ¡Qué bonito que con trece años
te quieras comer el mundo! ¿Dónde hay que cantar?
Pues ahí voy yo.

José Mercé
¿Cómo es el proceso de trabajo entre
ustedes?
Muy duro, muy fuerte. La verdad es que nos hemos llevado
todo el verano en el estudio haciendo la grabación,
metiendo voces, metiendo guitarras pero, realmente, el proceso
completo no dura menos de un año. Él escribe,
él me llama, yo me voy a su casa, vemos temas, este
sí, este no, esta frase sí, esta no... Y, claro,
es un proceso de tiempo de trabajo, pero realmente cuando
hemos terminado el disco, lo escuchas fríamente y merece
la pena.
¿Es muy exigente?
Mucho, mucho. Creo que saca de mí todo. Isidro me
conoce muy bien, sabe que yo soy sumamente vago y sabe cómo
apretarme las tuercas. Sabe lo que tengo que dar de sí
y hasta que no ve que lo he hecho, no me deja tranquilo. Me
dice: “Vale, vete, pero que sepas que lo que has cantado
no vale nada”. Isidro es muy perfeccionista, le gusta
hacer las cosas muy bien. Y a la vez es muy bohemio. A veces,
con un tema nos llevamos mucho tiempo; y con otros, diez minutos,
y parece que no estamos ni en el estudio de grabación
siquiera. Como la soleá, que la escuchas y parece que
estamos en la casa haciéndolo... eso se nota.
El otro escudero fiel es Moraíto
Chico...
Siempre está conmigo, llevamos muchos años
juntos. Eso de salir al escenario y tener esa guitarra al
lado, me da una confianza y una tranquilidad enorme. Luego
hemos tenido unas colaboraciones geniales: de mi primo Diego
Carrasco en la rumba ‘Saliva curativa’, de Joaquín
Grilo en las alegrías...
¿Qué diría de Diego
Carrasco?
Como artista no voy a decir nada porque todos sabemos cómo
es... genial. Como persona, tengo que decir que es de una
calidad humana tremenda.
¿Y de Joaquín
Grilo?
Me parece un bailaor de una profundidad de verdad y un tío
al que le encanta la música. Si lo bueno de este trabajo
es que la gente que ha colaborado, toda mi gente, no trata
ese trabajo como algo que cobran, sino que se implican. Y
si hay que hacer veinte veces el tema, lo hacen. Además,
no ya por Isidro o por mí, sino por ellos mismos que
dicen “no, a mí no me gusta esto así,
vamos a hacerlo otra vez”. De hecho el rock ‘Oxígeno’
estaba hecho y, al mes, lo tiramos todo abajo por ellos, por
los músicos, que querían hacerlo mejor. La verdad
es que con eso estoy muy contento porque es gente que de verdad
trabaja, pero con corazón, no con números.

José Mercé
Y juntas dos guitarras de la misma escuela pero de
distinta generación: Moraíto Chico y Diego de
Morao. ¿Qué aporta cada uno?
Padre e hijo. Como yo digo, del hijo aprendo muchísimo.
La gente joven tiene unos reflejos importantísimos
que a nosotros nos cuesta más tener. Ellos lo cazan
al vuelo. Hoy en día, de la gente joven que toca la
guitarra, me parece que Dieguito de Morao es tremendo. Por
ejemplo, la bulería ‘Confí de fuá’
para buscar el clima de esa bulería, Morao estaba loco,
Isidro estaba loco, yo también... Era todos los días
meter guitarras, no servían, mañana metemos
otra... Y llegó Diego de Morao y la resolvió.
Creo que sin esa gente joven no se podrían hacer este
tipo de trabajos.
¿Lo aplicas al panorama general de flamenco?
Yo creo que la gente joven está aportando muchísimo.
Siempre les digo lo mismo, que no tengan prisa, que todo llega
y que hagan las cosas bien, lo que ellos sientan y quieran
hacer. Hay mucha gente joven que lo está haciendo muy
bien y que le está dando importancia al flamenco.
Al relacionar el flamenco con el pop, el rock...
¿se enriquece?
Yo creo que sí que se está engrandeciendo,
siempre que de verdad se haga fusión. El mero hecho
de meter otros instrumentos que no sean la guitarra flamenca,
no quiere decir que sea fusión. Si me están
tocando con un bajo o un violín otro tipo de música
que no tenga nada que ver con lo que yo estoy cantando, ¿dónde
está la fusión? Pienso que cuando se tocan otros
instrumentos y se hacen otros tipos de música, hay
que llevarlo a tu terreno, al flamenco. Lo que trato siempre
de hacer, cuando toco otro tipo de música, como en
este caso en ‘Oxígeno’ o en ‘Clandestino’,
es arrastrarlo a mi flamenco. Está claro que es rock,
pero tiene que sonar flamenco porque yo no sé hacer
otra cosa. Yo canto flamenco.
El disco contiene también un repertorio clásico
con martinete, toná, fandango, soleá... ¿Se
puede innovar en los cantes de toda la vida?
Yo creo que se puede refrescar, hacer las cosas con dignidad,
respetando la base y la raíz del flamenco. Creo que
se puede hacer todo, siempre que sea digno. Lo que no podemos
hacer es un fandango y porque tenga un violín, decir
que es fusión. Eso no me parece correcto.
Y para después de ‘Confí de fuá’,
ya tiene en proyecto una antología...
Espero que a finales de 2006 se inaugure la Ciudad del Flamenco
en Jerez... para el mundo. Y esperemos que podamos presentarla
allí.
¿Qué enfoque quiere darle?
Abarcar todos los palos que pueda del flamenco, una antología
grande pero nada repetitiva respecto a lo que hay. Yo quiero
hacer una antología del siglo XXI en la que las letras
sean nuevas todas, que tengan que ver con lo que está
ocurriendo en el día a día pero siendo José
Mercé, haciendo mi cante, con mi forma de sentir, con
mi manera de cantar.
Y mientras llega la antología, desarrollará
la gira de ‘Confí de fuá’...
El 22 de noviembre de 2004 presentamos el disco en el Teatro
Lope de Vega de Madrid. El 25 de noviembre vamos a Barcelona
y el 29 volvemos a la capital. Y a partir de ahí empezamos
a hacer una gira por España. Espero que después
hagamos Europa y América, pero aún no sé
a qué países podremos ir a actuar.
La experiencia de Nueva York el pasado año
fue fantástica, ¿no?
La verdad es que, como se dice, iba ‘acojonado’.
Y mi sorpresa fue maravillosa cuando vi la respuesta del público.
Hicimos Washington, Cleveland, Chicago, Nueva York... Llegar
al Town Hall de Nueva York y saber que un mes antes no había
entradas fue increíble. Y el público de pie
cantando por seguiriyas, por malagueñas, por soleá.
Había gente de habla hispana y cantaban ‘Aire’,
cantaban ‘Lío’. Pero con lo que más
sorprendido me quedé fue con el neoyorquino puro que
no entendía nada de lo que yo estaba diciendo, pero
se le veía tan interesado. A la traductora que había
en el camerino le decían que qué decían
las letras. Estaban alucinando. Fue una experiencia increíble...
porque en América del Norte están acostumbrados
a ver conciertos de guitarra y de baile, pero un tío
sentado en una silla cantando... eso es más duro.
<<
Anterior
revista@flamenco-world.com
|