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Mercedes Ruiz. Festival de Jerez 2005. 5 de marzo de 2005
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Tienda de baile: Zapatos, trajes, mantones...
Guitarras: Guitarras Giralda y Esteso
Cajones: Cajones Mario Cortés
CDs: guitarra, cante, recopilaciones...
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Mercedes Ruiz
Biografía, Real Audio y comentarios de los lectores



Mercedes Ruiz, bailaora de flamenco. Entrevista

“Eva Yerbabuena me enseñó que hay que
amar el arte por encima de todo”

Carlos Sánchez. Sevilla, mayo de 2006

Joven, inquieta y risueña. Sincera, extrovertida... y bailaora desde que tiene uso de razón. La bailaora jerezana Mercedes Ruiz sincretiza el baile de su tierra con la técnica y la sabiduría de las tendencias actuales. Tiene un estilo depurado que se ha ido hilvanando a lo largo de los años, con la experiencia de su paso por compañías tan importantes como las de Manuel Morao y Eva Yerbabuena. Un día decidió que quería emprender su propio camino y abandonó la servidumbre del baile en compañía para volar en soledad. Tras sus éxitos en el Concurso de Córdoba y en la Bienal de Sevilla, la artista del barrio de San Miguel montó su propia compañía con la que ya ha estrenado dos espectáculos y diseña el próximo, ‘Juncá’.


Mercedes Ruiz (Foto: Daniel Muñoz)
 

 

 

 

En tu familia no hay tradición flamenca, ¿de dónde viene tu afición?

No lo sé. Creo que con el flamenco se tiene que nacer. Desde que nací, me he sentido flamenca. Mi madre cuenta que desde niña movía las muñecas y bailaba. Desde que tuve uso de razón, sabía que quería bailar. Es mi vida.

¿Tus padres vieron algo en ti?

Sí. A mis padres les gusta el flamenco. Mi madre vio que me sentía atraída por el baile y nos metió a mi hermana y a mí en una academia para ver si realmente nos gustaba. A mi hermana no le gustó, pero yo seguí bailando.

Con tan sólo seis años ya bailaste profesionalmente, ¿no?

Sí. A partir de ahí vino ya lo bueno. He tenido la suerte de escuchar cantar a los mejores gracias a estar cerca de Manuel Morao. Fue un pilar básico en los inicios de mi trayectoria. En esa época, tuve la suerte de escuchar a María Soleá o a Juan Moneo ‘El Torta’.

¿Quién fue tu primera maestra?

Fue una señora que se llama Pilar. Con ella empecé a bailar, pero luego mi maestra fue Ana María López de la Peña Los Cernícalos durante siete años.

¿Qué aprendiste con Manuel Morao?

Él me lo enseñó todo. Con él estábamos cuatro niñas chicas. Allí bailábamos un poquito por bulerías y por tangos, pero teníamos que estar en escena. Y con eso ya aprendías mucho. Él nos enseñó mucha disciplina y saber escuchar el cante. Estaba muy pendiente de nosotras. Creo que me acostumbré a lo bueno porque ahí trabajaban los mejores. Morao ha sido fundamental en mi carrera.

¿Y con El Pipa?

Antonio estuvo el mismo tiempo que yo en la Compañía de Manuel Morao. Más tarde, él montó su propia compañía y me llamó. Y me enseñó el saber estar en un escenario. Él es una persona muy educada que sabe estar en los sitios. En esa época yo ya estaba en el Conservatorio de Sevilla, pues necesitaba colocación en el baile. Cuando salí de la Compañía de Manuel Morao yo me creía que era la reina, pero me di cuenta de que no estaba colocada. Veía en la televisión a otras bailaoras que estaban colocadas y yo percibía que tenía que corregir eso. Por esa época, la bailarina sevillana Raquel Romero abrió una academia de danza española y mi madre me animó a que me apuntara. Cuando llegué allí y vi una barra, me di cuenta de lo que era eso. Luego me fui dos años al Conservatorio de Sevilla para seguir mi formación. De ahí me fui al tablao El Cordobés en Barcelona, donde también aprendí muchísimo.


Mercedes Ruiz (Foto: Daniel Muñoz)

Y llegó la época con Eva Yerbabuena, ¿no?

Eva me enseñó que hay que amar el arte por encima de todo. Que hay que amar el baile o lo que uno sienta, por encima de todas las circunstancias. A mi baile le aportó muchas cosas. Lo que pasa es que llega un momento en que tienes que decidir si seguir ahí o emprender tu camino. Yo sólo veía por los ojos de ella. La veía tan completa que ya no me gustaba ninguna bailaora que no fuera ella. Entonces decidí que me tenía que ir de su compañía. Me costó mucho trabajo. Lo tuve que hacer poco a poco. Si no me iba en ese momento, no lo haría después. Ella tenía mucho trabajo y no parábamos. Y eso, unido a que estás en una gran compañía con una de las mejores bailaoras, pues fíjate. Yo sentí la necesidad de bailar sola.

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