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Ahí coincidiste con otra bailaora
que tenía el mismo nombre que tú, ¿cómo
solucionasteis la papeleta?
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Mercedes Ruiz (Foto: Daniel
Muñoz) |
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Al principio bien, porque nos lo tomamos en plan anecdótico.
Pero luego, cuando gané el premio en Córdoba
y vine a la Bienal, ya no me gustaba tanto. Al irme de la
compañía de Eva, ya no tenía tanta conexión
con ellos. Empezaron a salirme cosas por mi cuenta y la gente
seguía creyendo que yo seguía con Eva. Eso me
daba mucho coraje porque a mí me había costado
mucho irme. Eva intentó en varias ocasiones solucionar
el tema, pero entre una cosa y otra seguíamos con los
mismos nombres. Entonces, mi representante registró
mi nombre y la otra Mercedes tuvo que cambiarse el nombre.
Pero vamos, que lo único que ha hecho ha sido ponerse
Mercedes Ruiz ‘de Córdoba’. Que nos distingamos
los nombres es algo beneficioso tanto para ella como para
mí.
En 2001 ganaste el premio ‘Antonio Gades’
en Córdoba, ¿te habías presentado anteriormente
a otros concursos?
Me presenté al de ‘La Perla de Cádiz’
cuando tenía unos catorce años. Pero en plan
más serio, Córdoba fue el primer concurso al
que me presenté.
¿Qué supuso este galardón?
Muchas cosas por muchas razones. Fue una época bastante
mala porque nadie confiaba en mí. Me presenté
a un montón de audiciones y nadie me cogía para
ninguna compañía, por lo que no tenía
trabajo. Entonces decidí presentarme a Córdoba
porque era un aliciente. No era ya por el hecho de ganar,
sino por tener ganas de bailar. En ese momento no tenía
nadie a quien contarle lo que estaba haciendo. Ese era el
momento en el que sentía la necesidad de bailar sola.
Me presenté a cinco palos distintos. De los cinco,
pasé cuatro. Eso fue un subidón para mí.
Y ganar el premio, ni te cuento.
Al año siguiente ganaste en la Bienal, ¿fue
tu escaparate definitivo?
A raíz de ganar el premio, ya empezaron a salirme
cositas. El hecho de concursar y ganar en un evento tan importante
me ha servido de mucho. Tras ganar el premio, mi representante
fue la primera que confió en mí y me animó
a montar la compañía. Comencé a hacer
varias cosas y decidí formalizar la situación
porque ya íbamos a sitios importantes.
Hasta que presentaste en Jerez tu primer espectáculo,
‘Dibujos en el aire’...
Eso fue algo increíble. Todas las fatigas que has
pasado anteriormente se ven recompensadas con eso. Cuando
me enteré que iba a estar en el Festival de mi tierra,
fue algo maravilloso. A mí me daba igual el sitio o
que compartiera cartel con quien fuera, lo importante era
estar allí. Fue una gran responsabilidad para mí,
pero luego sentí que llegaba esa recompensa. Fue un
gran día para mí, aunque creo que el día
más importante fue la final de la Bienal de Sevilla
en el Teatro Lope de Vega. Fue lo más bonito que me
ha podido pasar porque me sentí muy bien. Ese teatro
tiene algo muy especial para mí. Era la primera vez
que bailaba sola en Sevilla.
¿Qué opinas del baile de Jerez?
A mí me gusta. Las ‘pataítas’ por
bulerías de Jerez son de maestro. Pero no te debes
de conformar sólo con eso. Tienes que buscar muchas
más cosas. Tienes que buscarle otro sentido al baile.
No sólo vale lo ‘recortaíto’. Yo
sentí la necesidad de volar y de ir más allá
de todo aquello. Por eso me fui a Barcelona y luego a Japón.
Tenía las ideas muy claras porque yo había visto
bailar a mucha gente que no era de Jerez. La gente de aquí
todavía no concibe ese tipo de cosas. Muchos no quieren
ver la realidad y se dicen muchos comentarios que no vienen
al caso que son producto de la ignorancia. Respeto que no
quieran arriesgarse, con lo que no estoy de acuerdo es con
que no valoren lo que hacemos.
Mercedes Ruiz
(Foto: Daniel Muñoz) |
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En 2004 estrenas ‘Gestos de mujer’, ¿cómo
es hoy el baile de mujer?
Creo que está en un momento muy bueno, pues hay de
todo. Cada uno hace lo que le pide el cuerpo en un momento
concreto. No creo que por ello se esté perdiendo la
feminidad. A mí me gustan mucho las bailaora de mi
quinta. Por ejemplo, me encanta Pastora
Galván. Adela
Campallo también tiene mucha fuerza. Que se estén
utilizando más los pies creo que no es malo. Pienso
que a todas nos gusta rematar con los pies. Yo no remato de
esa manera para buscar el efectismo, lo hago porque me gusta.
Pero hay muchas más cosas. Hoy estamos sacando muchas
batas de cola. Creo que estamos defendiendo lo antiguo. No
creo que se estén perdiendo cosas.
¿Y esa frontera difusa entre el bailarín
y el bailaor?
Creo que no hay que mezclarlos. Si alguien tiene una técnica
buena, pues que la meta en su repertorio. ¿Por qué
no? Israel
Galván tiene una gran técnica y la expresa
en su baile. Esto no quiere decir que sea un bailarín.
Ese tipo de cosas enriquecen al artista, no tiene por qué
reducirse. Si se saben hacer las cosas, hay que hacerlas.
Las cosas bien hechas y en el momento justo hay que aplaudirlas.
Últimamente, se está estilando el baile
por malagueñas, ¿crees que un hombre puede bailarlas?
Todo lo que tiene música se puede bailar. También
depende del bailaor, pero creo que sí se puede bailar.
Todo depende del punto y la forma que le dé. Es lo
mismo que el baile de la farruca. Una mujer puede bailarlo
igual de bien que un hombre. Y una malagueña puede
bailarla un hombre igual de bien que una mujer sin necesidad
de florituras. No creo que debamos encasillar los bailes.
Desde que el primer espectáculo, ¿qué
ha cambiado en tu baile?
Ha cambiado un poco. Ahora tengo más serenidad. Antes
tenía que buscar cosas más complicadas para
sentirme bien conmigo misma. Y ahora me conformo con un rematito
de Jerez. En estos momentos, veo las cosas desde otro punto
de vista. Eso lo da la edad y la experiencia. Una va cambiando
su forma de ver las cosas con los años. Y eso se nota
en el baile.
¿Sigues la misma línea en la concepción
de tus espectáculos?
Hasta ahora sí. En este momento no me veo preparada
para meterme en espectáculos con dramaturgia o con
un argumento teatral. Bastante tiempo y dedicación
me cuesta montarme una soleá, como para meterme en
otras historias. En un futuro no lo descarto, pero ahora no
me llama la atención. Todavía hay muchos palos
que no he tocado, por eso prefiero dedicarle mi tiempo a bailar
esos palos que a otras cosas que no me apetecen.
Dentro de poco presentarás tu último
espectáculo ‘Juncá’. ¿Qué
quieres aportar en esta nueva propuesta?
Quiero mostrar a una Mercedes Ruiz más hecha. Igual
de delgada, pero con más peso (bromea). Me veo más
capacitada para llevar las cosas hacia delante. Como novedad,
en este nuevo montaje quiero llevar a tres bailaores con personalidades
desiguales para que me aporten cosas distintas. Y detrás,
lo de hasta ahora, buena guitarra y buen cante. No reniego
de otros instrumentos, pero ahora no me apetece. En principio,
lo vamos a estrenar en noviembre en Francia, aunque espero
que se pueda estrenar antes en la próxima Bienal de
Sevilla, donde creo que debería estar por méritos
propios. Desde que gané el premio no he vuelto a estar
allí. Me decepcionaría si no me llamaran. Pero
bueno, ya sé que estaré el año que viene
en el Festival de Jerez.
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