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Mercedes Ruiz. Festival de Jerez 2005. 5 de marzo de 2005
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Tienda de baile: Zapatos, trajes, mantones...
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Pastora Galván
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“Que se estén utilizando más los pies creo que no es malo”

 

 

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Ahí coincidiste con otra bailaora que tenía el mismo nombre que tú, ¿cómo solucionasteis la papeleta?

 

Mercedes Ruiz (Foto: Daniel Muñoz)
   

Al principio bien, porque nos lo tomamos en plan anecdótico. Pero luego, cuando gané el premio en Córdoba y vine a la Bienal, ya no me gustaba tanto. Al irme de la compañía de Eva, ya no tenía tanta conexión con ellos. Empezaron a salirme cosas por mi cuenta y la gente seguía creyendo que yo seguía con Eva. Eso me daba mucho coraje porque a mí me había costado mucho irme. Eva intentó en varias ocasiones solucionar el tema, pero entre una cosa y otra seguíamos con los mismos nombres. Entonces, mi representante registró mi nombre y la otra Mercedes tuvo que cambiarse el nombre. Pero vamos, que lo único que ha hecho ha sido ponerse Mercedes Ruiz ‘de Córdoba’. Que nos distingamos los nombres es algo beneficioso tanto para ella como para mí.

En 2001 ganaste el premio ‘Antonio Gades’ en Córdoba, ¿te habías presentado anteriormente a otros concursos?

Me presenté al de ‘La Perla de Cádiz’ cuando tenía unos catorce años. Pero en plan más serio, Córdoba fue el primer concurso al que me presenté.

¿Qué supuso este galardón?

Muchas cosas por muchas razones. Fue una época bastante mala porque nadie confiaba en mí. Me presenté a un montón de audiciones y nadie me cogía para ninguna compañía, por lo que no tenía trabajo. Entonces decidí presentarme a Córdoba porque era un aliciente. No era ya por el hecho de ganar, sino por tener ganas de bailar. En ese momento no tenía nadie a quien contarle lo que estaba haciendo. Ese era el momento en el que sentía la necesidad de bailar sola. Me presenté a cinco palos distintos. De los cinco, pasé cuatro. Eso fue un subidón para mí. Y ganar el premio, ni te cuento.

Al año siguiente ganaste en la Bienal, ¿fue tu escaparate definitivo?

A raíz de ganar el premio, ya empezaron a salirme cositas. El hecho de concursar y ganar en un evento tan importante me ha servido de mucho. Tras ganar el premio, mi representante fue la primera que confió en mí y me animó a montar la compañía. Comencé a hacer varias cosas y decidí formalizar la situación porque ya íbamos a sitios importantes.

Hasta que presentaste en Jerez tu primer espectáculo, ‘Dibujos en el aire’...

Eso fue algo increíble. Todas las fatigas que has pasado anteriormente se ven recompensadas con eso. Cuando me enteré que iba a estar en el Festival de mi tierra, fue algo maravilloso. A mí me daba igual el sitio o que compartiera cartel con quien fuera, lo importante era estar allí. Fue una gran responsabilidad para mí, pero luego sentí que llegaba esa recompensa. Fue un gran día para mí, aunque creo que el día más importante fue la final de la Bienal de Sevilla en el Teatro Lope de Vega. Fue lo más bonito que me ha podido pasar porque me sentí muy bien. Ese teatro tiene algo muy especial para mí. Era la primera vez que bailaba sola en Sevilla.

¿Qué opinas del baile de Jerez?

A mí me gusta. Las ‘pataítas’ por bulerías de Jerez son de maestro. Pero no te debes de conformar sólo con eso. Tienes que buscar muchas más cosas. Tienes que buscarle otro sentido al baile. No sólo vale lo ‘recortaíto’. Yo sentí la necesidad de volar y de ir más allá de todo aquello. Por eso me fui a Barcelona y luego a Japón. Tenía las ideas muy claras porque yo había visto bailar a mucha gente que no era de Jerez. La gente de aquí todavía no concibe ese tipo de cosas. Muchos no quieren ver la realidad y se dicen muchos comentarios que no vienen al caso que son producto de la ignorancia. Respeto que no quieran arriesgarse, con lo que no estoy de acuerdo es con que no valoren lo que hacemos.


Mercedes Ruiz
(Foto: Daniel Muñoz)
 
   

En 2004 estrenas ‘Gestos de mujer’, ¿cómo es hoy el baile de mujer?

Creo que está en un momento muy bueno, pues hay de todo. Cada uno hace lo que le pide el cuerpo en un momento concreto. No creo que por ello se esté perdiendo la feminidad. A mí me gustan mucho las bailaora de mi quinta. Por ejemplo, me encanta Pastora Galván. Adela Campallo también tiene mucha fuerza. Que se estén utilizando más los pies creo que no es malo. Pienso que a todas nos gusta rematar con los pies. Yo no remato de esa manera para buscar el efectismo, lo hago porque me gusta. Pero hay muchas más cosas. Hoy estamos sacando muchas batas de cola. Creo que estamos defendiendo lo antiguo. No creo que se estén perdiendo cosas.

¿Y esa frontera difusa entre el bailarín y el bailaor?

Creo que no hay que mezclarlos. Si alguien tiene una técnica buena, pues que la meta en su repertorio. ¿Por qué no? Israel Galván tiene una gran técnica y la expresa en su baile. Esto no quiere decir que sea un bailarín. Ese tipo de cosas enriquecen al artista, no tiene por qué reducirse. Si se saben hacer las cosas, hay que hacerlas. Las cosas bien hechas y en el momento justo hay que aplaudirlas.

Últimamente, se está estilando el baile por malagueñas, ¿crees que un hombre puede bailarlas?

Todo lo que tiene música se puede bailar. También depende del bailaor, pero creo que sí se puede bailar. Todo depende del punto y la forma que le dé. Es lo mismo que el baile de la farruca. Una mujer puede bailarlo igual de bien que un hombre. Y una malagueña puede bailarla un hombre igual de bien que una mujer sin necesidad de florituras. No creo que debamos encasillar los bailes.

Desde que el primer espectáculo, ¿qué ha cambiado en tu baile?

Ha cambiado un poco. Ahora tengo más serenidad. Antes tenía que buscar cosas más complicadas para sentirme bien conmigo misma. Y ahora me conformo con un rematito de Jerez. En estos momentos, veo las cosas desde otro punto de vista. Eso lo da la edad y la experiencia. Una va cambiando su forma de ver las cosas con los años. Y eso se nota en el baile.

¿Sigues la misma línea en la concepción de tus espectáculos?

Hasta ahora sí. En este momento no me veo preparada para meterme en espectáculos con dramaturgia o con un argumento teatral. Bastante tiempo y dedicación me cuesta montarme una soleá, como para meterme en otras historias. En un futuro no lo descarto, pero ahora no me llama la atención. Todavía hay muchos palos que no he tocado, por eso prefiero dedicarle mi tiempo a bailar esos palos que a otras cosas que no me apetecen.

Dentro de poco presentarás tu último espectáculo ‘Juncá’. ¿Qué quieres aportar en esta nueva propuesta?

Quiero mostrar a una Mercedes Ruiz más hecha. Igual de delgada, pero con más peso (bromea). Me veo más capacitada para llevar las cosas hacia delante. Como novedad, en este nuevo montaje quiero llevar a tres bailaores con personalidades desiguales para que me aporten cosas distintas. Y detrás, lo de hasta ahora, buena guitarra y buen cante. No reniego de otros instrumentos, pero ahora no me apetece. En principio, lo vamos a estrenar en noviembre en Francia, aunque espero que se pueda estrenar antes en la próxima Bienal de Sevilla, donde creo que debería estar por méritos propios. Desde que gané el premio no he vuelto a estar allí. Me decepcionaría si no me llamaran. Pero bueno, ya sé que estaré el año que viene en el Festival de Jerez.

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Más información:

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