Tienda de baile: Zapatos, trajes, mantones...
Guitarras: Guitarras Giralda y Esteso
Cajones: Cajones Mario Cortés
CDs: guitarra, cante, recopilaciones...
DVDs: actuaciones, documentales, DVDs didácticos...


Merche Esmeralda
Biografía, Real Audio y comentarios de los lectores

 

“Adela Campallo, me ha dado una inyección de moral enorme”

 

 

<< Anterior

¿Pero no permite el flamenco que en cada momento de la carrera de un artista se puedan aportar cosas distintas?

Pero para aportar esas cosas distintas, tienes que estar en plena entrega. El baile es como la vida, está en movimiento siempre. Aunque tengas tu estilo de baile, esa forma que estás enseñando, tiene que estar con el movimiento actual para no quedar vieja, sino quedar con la savia de lo clásico, de lo antiguo y aportando ese movimiento generacional en el que se están moviendo las cosas. Eso te lleva a seguir trabajando, viendo, investigando, estando, no decayendo. Pero a veces las personas también nos cansamos de toda una vida de lucha. Hoy la gente joven lo tiene muy duro porque no hay trabajo. Entonces lo teníamos muy duro porque había mucho trabajo y empezábamos muy jóvenes a tener responsabilidades. Ahora hay gente que tiene treinta años y la responsabilidad no la tiene agudizada porque tiene unos padres que le están apoyando. Antes, los que apoyábamos a nuestros padres éramos nosotros.


Merche Esmeralda y Manolo Marín (Foto: Daniel Muñoz)

Manolo Marín, tu pareja en la gala, es justo ese ejemplo de que hay cosas que no pasan, que no quedan viejas...

Ahí está. ¿Sabes por qué? Porque ese hombre es un flamenco intemporal, un flamenco que no se pierde nunca pues es el flamenco de la sobriedad, del carácter, del mover un brazo, del mover una cabeza, de hacer un remate a tiempo... eso que es el pellizco en el flamenco. Sólo con hacer un recorte, subir los brazos y crecer dos palmos estás diciéndole ole. Un compás retenido es tan difícil de sujetar... Qué difícil es retener un tiempo sujetándolo en el silencio. Ahí no hay más que la fuerza de un ser que está creando un interés en el público para que no pierda ese hilo conductor. Es muy fácil hacer dos o tres virtuosismos y decir ole. La gente se te cae, es lógico, a la gente le estás inyectando adrenalina pura. Pero que un hombre que hace un remate y levanta un brazo, levanta la cabeza y mantiene un tiempo en el silencio y le digas ole, qué difícil es. Lo mismo no eres capaz ni de decir ole, pero sí se te pone la piel de gallina.

¿Y de tus compañeros jóvenes en esa gala qué has aprendido?

Destaco a Adela Campallo, esa niña que ha tenido ese accidente tan tremendo (un accidente de tráfico le causó una grave lesión cervical de la que tuvo que ser intervenida y que le ha llevado meses de rehabilitación). En Nueva York cuando terminó de bailar su mano estaba agarrotada, no tenía movimiento. Inmediatamente, le di hielo, empecé a darle masajes... Y ya hacíamos ejercicios antes de salir para calentarle su cuello, sus hombros, para no entrar directamente sin calentar. No sólo la admiro, es que para mí ha sido un aprendizaje de valentía. Qué valientes somos las mujeres. Yo posiblemente haya sido valiente, pero como eres tú no te das cuenta. Cuando lo hace otra persona así, que pone ante el baile su propia salud, uf, qué admiración. Ese ser me ha dado un equilibrio que me ha llevado a decirme a mí misma: qué poco eres, que eres capaz de retirarte de bailar porque te hayan lastimado el alma. Al alma dale otras para seguir adelante y que se cure. Esa mujer, Adela Campallo, me ha dado una inyección de moral enorme. Aparte que pienso que es una bailaora muy buena y eso lo va a dar el tiempo. Es una chica muy joven y su baile, que es ahora mismo de temperamento, como su juventud, el día que -y además va a ser pronto- vaya asimilando lo que tiene el arte de poder manifestarse como una fuerza interior contenida, para luego de pronto hacer explosión... La gente joven siempre está con la explosión, no la contiene. Adela está en el camino de estar conteniendo esa explosión para saber cómo posar, cómo pisar fuerte, hacer sus movimientos y explosionar en su momento. Es una niña que tiene mucha limpieza de pies, mucha potencia, tiene una escuela muy redonda en braceo, en giros... lo que tiene que hacer es lo que le digo a mis alumnas, apaciguar los corderos, tranquilizarlos, dejar que repose esa explosión, disfrutar con el movimiento por él solo. Adela va a llegar a eso pronto.

 
"Aprendo mucho de mis alumnas, de lo que no hay que hacer y de las cosas bonitas que les veo"

Rafael Campallo, su hermano, a mí me encanta porque es la fuerza del hombre... y con un sentido rítmico muy raro. Y luego, por ejemplo, en las alegrías, que es lo que más le he visto, tiene un sentido anecdótico, una gracia muy andaluza, que está llena de movimientos, de sabor, de quedarse con la parroquia, para luego en su conocimiento del baile, hacer esos remates que redondean la faena. Yo he aprendido todas esas cosas de esta gente, cada día aprendo. Aprendo mucho de mis alumnas, de lo que no hay que hacer y de las cosas bonitas que les veo. Ya cuando trabajas con gente que es muy buena aprendes muchísimo. Y no en Jerez, pero sí en Nueva York, estuvo también Javier Barón, que está en una madurez de baile increíble. Tiene ese baile pausado, sabiendo cuándo tiene que posar el pie, cuándo tiene que respirar, cuándo girar, cuando mover una cabeza... es la madurez de la persona con mucho conocimiento. Conocí a Javier cuando estaba en el Ballet Nacional de España, era un crío y lo he ido viendo madurar todos estos años. Además, es un tío muy culto en baile y música, hace cosas interesantísimas. Escribe y hace croquis de los movimientos coreográficos cuando quiere mover a la gente. Cuando quiere utilizar música estudia los tiempos musicales para saber cómo tiene que mover. Viven para el baile. Y me hace mucha ilusión vivir esto con gente que tiene tantas inquietudes y me enseña, de alguna manera, cómo trabajar.


Merche Esmeralda
(Foto: Daniel Muñoz)
 
   

Será una satisfacción ver cómo se han consolidado bailaoras a las que has llevado en tus espectáculos como Sara Baras y Eva Yerbabuena que participaron en ‘Mujeres’...

De Sara Baras no tengo que decir nada, pues lo que tengo que decir no es nada agradable. A las personas que me hacen daño sólo puedo dejarlas pasar, ignorarlas. Eva Yerbabuena es una mujer muy redonda en su baile, que sabe muy bien lo que es bailar, que tiene un sabor increíble. Además hay que admirar que ya ha creado escuela. Es una mujer con un conocimiento increíble de rítmica, de giro, de cabeza, de braceo... Y, además del conocimiento, luego baila como le da la gana porque para eso su cuerpo es suyo. Demuestra que sabe hacerlo y luego baila como lo quiere bailar. Eso es admirable. Es una mujer inquieta y, además, tiene lo que otras personas no hemos tenido, un marido como Paco Jarana. Toda gran mujer tiene detrás un gran árbol que le da sombra y cobijo. Y eso lo tiene Yerbabuena. Yerbabuena sería siempre Yerbabuena, pero probablemente no tan redonda si no tuviera ese árbol. Y quisiera destacar a ese hombre que tan maravillosamente trata a esa mujer a través del arte. Personalmente, supe que quería y admiraba mucho a su mujer. Yo no sé qué podrá pasar, pero sé que artísticamente sigue cuidándola, mimándola. ‘Châpeau’ por personas así, como también ha sido Rafael el Negro, el marido de Matilde Coral, que han tenido al lado a personas tan grandes y han sido capaces de estar en un segundo plano. Mi admiración para ellos.

¿Tienes algún proyecto tras tu vuelta a los escenarios?

Yo vivo al día. Cuando eres joven, te mueves para llegar a ser algo. Cuando eres algo, te mueves para mantenerte. Cuando decides que hay muchas puñaladas traperas y te han hecho daño, te retiras y vuelves, ya vuelves para vivir el día y ser feliz. Me pueden criticar muchas cosas, pero no me pueden tachar de cobarde. Conocimiento también tengo porque he pisado ya muchas tablas y he rodado por muchos caminos. Y si tuviera que hacer algo importante en la danza, me mojaría a tope, pero no para hacer cualquier cosa y seguir sufriendo. No puedes tener una compañía propia. Cuentas con una serie de personas, pero esas personas tienen que comer y si les sale otro contrato, te dejan en la estacada. No puedes hacer nada. Humano es eso... y humano es encontrarse imposibilitada. Yo en la vida he sufrido mucho, personal y profesionalmente, y ya digo como el chiste: virgencita, que me quede como estoy. Estoy solita, vivo con un hijo, tengo una vida muy tranquila, soy muy visceral porque no puedo ser de otra manera. Cuando quiero, quiero a tope. Cuando no quiero, no odio. Es mejor olvidar que odiar. Y vivo la vida muy tranquila dentro de lo que tengo. Cuando quiero a la gente, me tiene por entero. No me siento a tomar un café si no quiero, ahora escojo yo. Si merece la pena morir por algo, moriría, pero sólo por mi familia, ahí daría hasta la última gota de sangre.

<< Anterior

revista@flamenco-world.com

 

Más información:

Festival de Jerez 2006. Gala flamenca: Manolo Marín, Merche Esmeralda, Rafael Campallo, Adela Campallo. Reseña y fotos

Entrevista a Manolo Marín, bailaor (mayo, 2002)

Entrevista a Rafael Campallo, bailaor (2001)

Especial. Matilde Coral y la escuela andaluza de baile flamenco

 
 
Para pertenecer a nuestra cyberpeña flamenca mándanos
tu e-mail y te informaremos de todas la novedades:

 Home | Contacto | Publicidad