Michael
Meert, director de ‘Ketama y su herencia flamenca’.
Entrevista
“El flamenco tiene un papel
cada vez más
importante en la historia cultural de Europa”
Silvia Calado. Madrid, junio de 2005
El flamenco amplía filmografía.
Michael Meert estrena ‘Ketama y su herencia flamenca’,
una película sobre la historia reciente del flamenco,
contada desde el prisma de Los
Habichuela. El director ha sentido atracción
por el arte jondo desde niño y confirmó su
afición al dirigir el documental ‘Paco de Lucía.
Light and shade’. Tras esa entrada por la puerta grande,
quiso saber más y comenzó “un casting
de historias”, del cual seleccionó la de esta
familia granadina de guitarristas que aúna tradición
y modernidad. El último concierto de Ketama en Marruecos
es el inicio de un viaje que bucea en la historia, en las
biografías de los protagonistas, en las relaciones
familiares, en la emotividad y, por supuesto, en la música
que los Carmona hicieron, hacen... y harán.
¿Cómo toma contacto
con el flamenco?
Todo empezó muy pronto. Mi familia
es de músicos, mi abuela era violinista y mi madre
guitarrista. Ella, ya en los 50, se compró un disco
de flamenco que tuvimos en casa, un disco divulgativo que
explicaba los palos. De niño lo escuché bastantes
veces y se me quedó en la cabeza. Luego vinieron
muchísimos años en los que estuve haciendo
cine y recorriendo el mundo. Aterricé en Madrid y
después de algunos trabajos aquí sobre Manuel
de Falla -que me hicieron llegar a pensar que el flamenco
es música clásica y no folclore- e Isaac Albéniz,
llegué a conocer a Paco
de Lucía.

(Foto: © DocFilm)
Con un esfuerzo muy grande, convencí
a la televisión alemana y la cadena Arte en Francia
de producir el documental biográfico ‘Paco
de Lucía. Light and shade’. No es el título
original, que me gusta mucho más: ‘Los próximos
quince segundos’. Habla de la improvisación
y la intuición en la música. Él me
enseñó la base del flamenco. De su biografía,
ya me indicó todo el mundo qué había
detrás: la historia con su padre, la historia con
Camarón, la importancia de ciertos sitios de Andalucía...
Y así, poco a poco, me entraron ganas de hacer algo
mucho más complejo.
¿Tenías pensado que
los protagonistas fueran los Habichuela?
Hice una especie de casting muy largo.
Busqué bastante o, mejor dicho, coleccioné
historias. Me hubiera gustado hacer una ‘road movie’
sobre gente de Andalucía como Manuel de Angustias,
que es un cantaor de Utrera, el carnicero del pueblo, que
grabó su primer disco con setenta años, al
mismo tiempo que su nieto grabó el suyo. He intentado
escribir guiones y montar producciones en torno a distintas
historias, pero era muy difícil conseguir la base
que es el dinero y más en España. Luego vi
que los Habichuela cumplen con todos los requisitos para
una buena película de cine pues cada uno tiene su
carácter, son muy distintos todos. Y cada uno tiene
una expresión hacia fuera muy buena, una presencia
ante la cámara. También me emocioné
mucho con la historia de los abuelos. Luego Juan Habichuela,
que en la película cuenta una parte de su vida pero,
naturalmente, sé muchísimo más. Su
historia es digna de un largometraje. Lo bonito de ‘Herencia
flamenca’ es que es la saga de cuatro generaciones
y entran muchísimos detalles, forma un puzzle muy
complejo. Y con un trabajo muy largo le hemos puesto estructura
narrativa. Hoy mismo una mujer que trabaja en Canal Plus
me dijo que no es aficionada al flamenco, pero que con la
película se había emocionado. Ese es el objetivo.
Llegar a un público diverso,
aunque no sea aficionado al flamenco...
Yo creo que no es sólo una película
bonita para los aficionados, los amigos de los Habichuela,
los fans de Ketama...
sino también una historia emocional, de generaciones,
de la vida familiar, de los conflictos, hasta de la política
de España.
¿Qué tipo de contenidos
incluye el filme?
No es exclusivamente biográfico.
Mi reto fue no hacer nada analítico. En televisión
se hacen reportajes y luego un periodista analiza u opina.
En mis documentales no hago esto. Mi método consiste
en, después de una primera idea, vaciarme por completo
y trabajar muy lento. Este trabajo ha durado casi cuatro
años y creo que en el resultado se ve. Naturalmente,
los Carmona pensaban “ahí viene otro tipo periodista”,
“un alemán”, “a ver qué
va a decir”, “a ver si lo hacemos rápido
y fácil”... Pero, poco a poco, les convencí
de que valía la pena hacerlo más complicado.
Ahora dicen que ha valido la pena, que tienen una película
para sí mismos que quedará para sus nietos,
biznietos... Y para mí es también un documento
de la historia cultural. El flamenco tiene una parte cada
vez más importante en la historia cultural de Europa.
Noto cómo está en auge en países como
Alemania. Ahora he estado en Chequia con la película
y hay un interés muy grande. Hay gente que entiende,
pero también gente que no sabe nada y con la película
han dicho que han descubierto un mundo, que hay que ir a
Granada, que hay que conocer Madrid y todos los secretos
del flamenco.

(Foto: © DocFilm)
La historia comienza en Marruecos,
¿no?
Fue una coincidencia que Ketama hiciera
el que, de momento, es su último concierto en Essaouira,
que también es un sitio emblemático de la
cultura mundial, de la world music. Fue impresionante lo
que vivimos allí. Sólo es una escena de la
película, pero ya sientes cómo son ellos y
cómo cogen con su intuición, por ejemplo,
el ritmo de la música gnawa. Son fenomenales. Y como
personas son excepcionales.
¿Con qué dificultades
te has encontrado a la hora de introducirte con una cámara
en la vida de la familia?
He tardado. La vida de las familias gitanas
es un mundo raro. Hay buena relación entre gitanos
y payos, pero hay una frontera. Tal vez ha ayudado que sea
alemán y que, a la vez, entendiera un poco de música.
Vimos juntos el documental de Paco de Lucía previamente
y dijeron “aquí hay algo”. También
por placer, me ocupo bastante en conocer música flamenca,
sobre todo, con programas de radio como ‘Nuestro flamenco’
y ‘Flamencos y Pelícanos’ de Radio Nacional
de España, dos mundos distintos. Para cerrar el círculo,
en la familia Carmona tienes esos dos elementos: lo que
sale en ‘Nuestro flamenco’, la parte más
tradicional, y lo que sale en ‘Flamencos y Pelícanos’,
la más moderna. Y para una película es una
gozada.
¿Y la banda sonora?
La mayoría de los temas se tocaron
en vivo. Algunas canciones de discos se seleccionaron en
relación con los contenidos de la historia, parte
que el público extranjero se pierde. Da un punto
más, hasta en canciones de pop.
¿Va a haber descubrimientos
para el público flamenco?
Creo que sí, por toda la complejidad
de las relaciones. No sé, lo tienen que decir ellos.
La Pelota me dijo en Granada que no se podía imaginar
que hubiera tantas cosas que la sorprendieran siendo una
mujer que sabe tanto de este mundo. Y eso para mí
es mejor que cualquier premio.
Hace un repaso de todas las generaciones,
incluida la que está por venir, ¿no?
Al final de este año sale un disco
del hijo mayor de Juan Camborio con el grupo Química,
en el que están Carlitos, el hijo de Carlos Carmona,
y dos primas de Estrella Morente que cantan. Creo que canta
también la hija de Ray Heredia. A ver cómo
se defienden en un mundo difícil y diferente. Soy
optimista, veo más posibilidades hoy que hace diez
años. Tienen, entre otros recursos, acceso a Internet,
que tiene un papel muy importante en la divulgación
mundial del flamenco.
¿Qué te parece la
filmografía sobre flamenco?
La mayoría de las películas
de la Muestra
de Cine Flamenco de Madrid -a la que acudió para
presentar ‘Herencia flamenca’- las conozco y
son muy interesantes. Carlos
Saura es un genio, a mí me encanta su cine y
también su feeling para la música y para el
flamenco. Sale en mi primer trabajo sobre Manuel de Falla.
Y de él he aprendido muchísimo sobre la cultura
andaluza, la cultura española... De los demás,
Dominique Abel es un caso de una mujer que se ha metido
a fondo en el ambiente y ha hecho trabajos interesantísimos.
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Herencia flamenca
(Foto: © DocFilm) |
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¿Hay tema para más
proyectos cinematográficos?
Creo que sí. En esta cabeza, aquí
en el fondo, hay varias ideas. Todavía es un poco
pronto para decirlo, pero estoy trabajando en más
cosas y ahora, afortunadamente, tengo un mejor acceso al
mundo flamenco. Como ya he dicho, en Granada fue increíble
lo que dijo la gente. Me ofrecieron cariño, información,
abrirme sus puertas... He visitado a Marina Heredia y sus
padres, un gran cantaor también Jaime Heredia. Bueno,
sabes cómo funciona, como una cadena... Ahora podría
pasar toda mi vida con esto, pero no lo puedo hacer, tengo
más cosas.
¿Qué tal reaccionó
el público en Alemania, donde ya lleva proyectándose
algunos meses?
La gente que no sabía nada de este
mundo ha dicho unas cosas de bonitas que no te puedes imaginar.
Por ejemplo, para muchos el subtema es el amor entre generaciones.
También se habla de ruptura pero, al mismo tiempo,
de este amor gitano tan especial. A la gente le parece bien
que haya una película ahora que habla de esto cuando
ya nadie habla de la familia. Y ahora pienso mucho en mi
madre, en mi abuela... en la parte de mi familia que se
dedicaba a la música.
¿Siente la responsabilidad
de transmitir una imagen del flamenco sin tópicos?
Sí, exactamente. También
es un trabajo en contra de los prejuicios con los gitanos.
En Alemania ahora mismo están llegando un montón
de gitanos que vienen de Rumanía y viven en un estado
mucho más complicado que los gitanos aquí
en España. Y yo tengo la esperanza que se abra un
diálogo entre los calé, los sinti, los roma...
que son varios millones de personas. Hay que reconocerlo
y ofrecerles un camino para que tengan una vida digna y
agradable en Europa. No he intentado hacer un panfleto,
pero muchos lo han entendido así.
Personalmente, ¿qué
tipo de flamenco le gusta?
De momento, estoy escuchando mucho los
discos de Diego
Carrasco, es una cosa muy avanzada. También de
Rancapino... y me encanta su hijo. Escucho mucho a Arcángel
y soy un gran fan de Estrella Morente y de Marina Heredia.
Tal vez veo posibilidades para un proyecto con mujeres del
flamenco, pero paso a paso. Queda muchísimo por contar...
cada vez más.
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