Miguel Ángel Cortés
Biografía, Real Audio y comentarios de los lectores


“No he buscado el espejismo ese de los temitas y el dinero fácil de meter unos estribillos por tangos y por bulerías”


Miguel Ángel Cortés, guitarrista flamenco. Entrevista

“Ahora no hay falsetas, hay música”

Silvia Calado. Madrid, mayo de 2006

La guitarra flamenca quiere hablar un nuevo lenguaje. Miguel Ángel Cortés forma parte de esa generación de tocaores que están dando un paso adelante en la música flamenca. El álbum ‘Bordón de trapo’ es una muestra de ese cambio que, según el granadino, reside no sólo en concebir un sentido rítmico diferente, sino también en entender la diferencia entre ejecutar una falseta... y hacer música. Durante más de un año, ha estado trabajando en este concepto, guiado por Gerardo Núñez, productor de este trabajo que está aderezado por las voces de tres cantaores clave en su trayectoria artística: Carmen Linares, Esperanza Fernández y Arcángel.

(Tran, tran, traaaaan... Con algunos de los acordes que en un rato se oirán en su acompañamiento a la cantaora Sonia Miranda en el Festival Flamenco por Tarantos de Madrid, arranca la entrevista...)

 

Miguel Ángel Cortés
(Foto: Daniel Muñoz)
   

“Este trabajo está realizado en uno de los momentos más sensibles de mi vida”. Así empieza el texto con el que introduces al oyente en tu nuevo disco ‘Bordón de trapo’...

Suena a tópico decir que los seres queridos, unos se van y otros vienen. Hace ya siete años que se fue mi padre, que estaba muy vinculado con mi hermano y conmigo en el mundo de la guitarra, nos apoyaba mucho. Y hace seis meses llegó mi niño Cayetano... y me ha dado un vuelco de sensibilidad la vida.

¿Cómo has vivido el proceso de grabación de este segundo álbum de tu carrera?

Con la forma de trabajo de este disco estoy muy contento. Cuando se hace un disco el proceso es como un parto, siempre duro, sea el primero, el segundo o el tercero. Fue Gerardo Núñez quien me dio la idea de hacerlo. Me encontré con él en Sevilla y me pidió que me incorporara a una gira de su proyecto La Nueva Escuela de la Guitarra Flamenca. Nos hicimos muy buenos amigos y una noche tomando cervezas después de un concierto me dijo: “Oye, ¿tú no grabas?”. Y le conté que hace ya unos años grabé un disco en Málaga, pero que quería hacer una producción más fuerte. Me ofreció su estudio y le cogí la palabra... Y algo más, pues le dije que grababa si él se metía también en el fregado, si me lo producía, pues es un fenómeno. Nos dimos la mano y hasta hoy. La verdad es que se ha portado muy bien conmigo. Me ha brindado su estudio y su casa. Allí he dormido y he comido durante toda la grabación como uno más. Hemos estado con compañeros como Cepillo, que ha mimado el trabajo. La verdad es que ha sido una grabación larga, hemos estado casi un año, pues como teníamos galas por medio, había que parar y retomar periódicamente.

¿Cuál es el concepto sobre el que gira este disco?

Me he quedado muy contento porque no he buscado el espejismo ese de los temitas y el dinero fácil de meter unos estribillos por tangos y por bulerías. Las tres personas que van conmigo, Carmen Linares, Esperanza Fernández y Arcángel, que son cantaores de envergadura grande, han hecho tan sólo pinceladas en los estilos que más los identifican. Que, por ejemplo, me cante Carmen un macho por seguiriyas, que canta muy bien por ahí. Esperanza, que cantara por bulerías. Arcángel, en la misma línea... No es habitual que se plantee así un disco de guitarra. Pero todo es muy sencillo, con protagonismo de la guitarra y sólo palmas y percusión. No he metido violines ni flautas ni otros instrumentos. Está muy hecho. No es que yo sea ni mejor ni peor que nadie, pero normalmente en los discos de guitarra cogen a unos cuantos cantaores para que canten unos estribillos muy pegadizos y siempre es el mismo rollo.

Y no hay fórmulas mágicas para triunfar, ¿no?

 
"La emoción no está en la técnica rápida, voy buscando tocar con corazón y con buen gusto"

Sorprendió el ejemplo de Estrella Morente. Parecía que todo el mundo tenía que hacer un disco comercial de tangos y bulerías para que se vendiera y pegar un pelotazo. A mí la verdad es que no me sorprendió, le sorprendió a la gente. Tuvo que venir Estrella a cantar por soleá, por seguiriyas, por tarantas, por granaínas... para vender más discos que nadie. Ese es el arte. Y hacer unos tangos muy sencillos con un yembé y unas guitarras de Juan Habichuela muy bien hechas. Eso es lo que yo voy buscando, pero a mi rollo. Mi forma de tocar y mi punto es coger y pegar dos bordonazos con mucho sentido y mucho corazón y buscarme mi hueco. Domino una técnica bastante amplia, no está limitada, pero tampoco voy buscando el picado ese rápido de emocionar a la gente. La emoción no está en la técnica rápida, voy buscando tocar con corazón y con buen gusto.

¿Cuál ha sido la aportación de Gerardo Núñez como productor?


Miguel Ángel Cortés
(Foto: Daniel Muñoz)
 
   

Gerardo me ha dado mucho margen en cuestión de los temas de cante, de las colaboraciones. Decidimos que los temas de cante tuvieran que ver con la guitarra, por eso son pinceladas, no son cantes enteros, para que tenga protagonismo la guitarra, tal como yo lo sentía. Es una persona muy inteligente y decía que artistas con los que llevo tantos años trabajando y acompañándolos, no los iba a entender nadie mejor que yo y ellos es lo que quieren. Sí que ha estado detrás del cristal presente dándome mucha caña en los temas de guitarra. Incluso me ha arreglado algunos temas: lo que yo creía que era un pasaje se convirtió en estribillo en los tangos; lo que me sonaba a mí a estribillo lo convertía en un pasaje... le daba la vuelta a la tortilla. Buscamos un tipo de sonido. Gracias a dios teníamos medios económicos para haber mezclado en un estudio grande, pero quisimos que todo se hiciera en el mismo sitio en el que se grabó todo, desde la primera claqueta. allí se terminó. Cogimos un rollo muy guapo, de colegas y la verdad es que se le ha sacado muy buen sonido. Todo el mundo graba con el Newmann este gordo que sale en las fotos, pero nosotros lo hemos grabado con el micro que voy a usar esta noche en el escenario, que es un Newmann pero pequeño y con dos abiertos. Le ha sacado un sonido precioso a la guitarra. La verdad es que me he quedado muy contento, muy contento. Luego, he aprendido mucho con él, al estar con ellos en la casa. Después de cenar nos quedábamos los dos tomando una cervecita y he aprendido más con él hablando que lo que me ha podido aportar en el disco. He aprendido mucho de él, más de lo que se imagina.

Escasean las colaboraciones entre guitarristas flamencos, ¿no?

Sí, parece que todo el mundo quiere guardar las distancias. Gerardo es el único que, con el nombre que tiene y cómo toca, le ha dado sitio a otros guitarristas como Jesús de Rosario, José Manuel León, a mí... Así se ha comprobado en proyectos como ‘La Nueva Escuela de la Guitarra Flamenca’. Y no se trata de que seas menos artista o menos figura porque ayudes a la gente. Yo creo que está en el coco. Se trata de pensar que aunque eres un pedazo de artista, luego eres una persona normal y por qué no puedes ayudar a los demás. Y él hablaba de este tema de forma natural. Además, es uno de los personajes de la guitarra que de verdad es super aficionado a la guitarra, estudioso y trabajador. Sabe mucho. Es un tío muy interesante.

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