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Fuensanta la Moneta. Festival de Jerez. Teatro de Guadalcacín, 27 de febrero de 2006
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Tienda de baile: Zapatos, trajes, mantones...
Guitarras: Guitarras Giralda y Esteso
Cajones: Cajones Mario Cortés
CDs: guitarra, cante, recopilaciones...
DVDs: actuaciones, documentales, DVDs didácticos...


Fuensanta la Moneta
Biografía, Real Audio y comentarios de los lectores


“Creo que no debería hacer falta pasar tantas fatigas en un concurso para que te reconozcan tu trabajo”


Fuensanta la Moneta, bailaora de flamenco. Entrevista

“Hasta una pestaña es importante
en el baile flamenco”

Silvia Calado. Madrid, mayo de 2006

Ni familia, ni raza, ni afición. Ni antecedente, ni ambiente, ni gen. Fuensanta la Moneta es bailaora de flamenco porque así lo siente desde siempre. La revelación fue Carmen Amaya: verla le hizo entender que ese impulso artístico que de niña sentía era flamenco. Y así sucedió en las mismísimas cuevas del Sacromonte de Granada. Allí se forjó una bailaora que con diecinueve años se alzó con el premio de baile del Festival de La Unión y entró a formar parte de la Compañía Javier Latorre. Tres años después, continúa confirmando su valía cada vez que pisa un escenario, destacando entre la nueva generación de valores del baile por una equilibrada y personal combinación de temperamento, estética y técnica... de la mano a la cadera, de los pies a las pestañas.

¿Cómo te inicias en el flamenco?

 

Fuensanta la Moneta
(Foto: Daniel Muñoz)
   

La verdad es que en mi familia nadie se había dedicado nunca al flamenco y ni siquiera eran aficionados. Que yo sepa, no hay antecedentes. Yo salí así y ya está. Es muy curioso porque a mí no me lo han inculcado. Pero desde que tengo uso de razón, me ha gustado eso. De chica cogía las cucharas de la cocina y me ponía a bailar y a cantar. Y ni siquiera sabía qué era eso hasta que una vez, no sé qué edad tendría, vi un vídeo de Carmen Amaya y ahí fue cuando supe lo que a mí me gustaba. Fue por casualidad, un reportaje que estaban echando en la televisión... Yo me enamoré.

¿Quiénes fueron tus primeros maestros?

La verdad es que lo tenía muy claro. Tan pesada era, que mi madre con ocho años me metió en una academia del barrio, en Carmen Mari. Con diez años empecé a estudiar con Mariquilla y a los doce años me fui a bailar a las cuevas del Sacromonte. Nunca nombro a todos los maestros por los que he pasado, que han sido muchísimos y tengo muchos modelos a seguir, pero mi verdadera escuela han sido las cuevas, ahí es donde cogí la experiencia. Con diez años ya trabajaba allí esporádicamente, pero con doce trabajaba a diario, compaginando los estudios con el trabajo. A los quince empecé a darme a conocer aquí en Madrid, pues Granada se me iba quedando chica. Aquello, por desgracia, es muy limitado y yo quería salir, ver, aprender, conocer.

Te profesionalizaste pronto, ¿no?

Ya entonces fui dándome a conocer en salas como Suristán y Cardamomo, la red de teatros de Madrid, el tablao Casa Patas... A esa edad también hice mi primera salida al extranjero, a un festival en Frankfurt. Seguí trabajando y estudiando con todo el que veía que me podía aportar algo. Me iba a Sevilla y me hinchaba de estudiar con Javier Barón, Juana Amaya, Matilde Coral... muchísimos maestros. Entre los 16 y los 17 años salí más al extranjero: estuve por Grecia, Francia, Luxemburgo... Y a los 19 fue cuando me presenté, por casualidad, al concurso de La Unión 2003. No soy muy amiga de los concursos, pero me presentaron unos amigos de Francia. Y fui sin ninguna ambición de ganar, sólo por darme a conocer. Bailé y me fui a mi casa. Cuando me llamaron y me dijeron que estaba en la final, fue cuando me lo tomé realmente en serio. Y gané el primer premio en 2003. Después estuve en Japón, donde me llevó Enrique el Extremeño. Actualmente trabajo con la Compañía de Javier Latorre y por mi cuenta.

Y después de ganar ‘El Desplante’, ¿cambió algo?

Sí. Siempre un primer premio te abre muchas puertas.

¿Por qué no te gustan los concursos?

No sé, se pasan muchos nervios. Y creo que no debería hacer falta pasar tantas fatigas para que te reconozcan tu trabajo. Estoy más de acuerdo con el trabajo paso a paso, que con la madurez seas reconocido. Por ganar un premio no sé más. Si quería saber más, tenía que seguir estudiando y buscándome la vida. Claro que te ayuda, te da ánimo, es un reconocimiento a tu esfuerzo, te aporta muchísimo, pero no sé, yo con 19 años no tenía esa necesidad de reconocimiento. Tenía y tengo más la mentalidad de evolucionar para más adelante mostrar lo que soy o lo que sé.

Nada más ganar el premio te metiste en la compañía de Javier Latorre, cuando casi el camino normal es comenzar en solitario...

 
"Hay que pasar por un tablao, por una compañía, en solitario... Aunque, en realidad, uno se hace en solitario"

Sí, suele ser lo más lógico, pero yo sólo tenía 19 años. No había pasado por una compañía. Y creo que hay que torear en todas las plazas. Aprendí mucho de ese monstruo al que quiero mucho, me ha aportado muchísimo como persona y como maestro. Yo he aprendido a estar en un escenario porque no es lo mismo estar desde pequeña en un escenario siendo prácticamente autodidacta y haciendo lo que quería, a tener que respetar tu sitio y el sitio de otro compañero. Se aprende mucho en cuanto a coreografía; no es lo mismo una persona sola, que ocho personas moviéndose a la vez por un escenario. Creo que hay que pasar por ahí. Hay que pasar por un tablao, por una compañía, en solitario... Aunque, en realidad, uno se hace en solitario, que es donde uno se busca y se encuentra. Yo nunca pensé que con 19 años fuera directa al estrellato porque lo que iba a hacer era estrellarme. Si hubiera hecho una compañía y montado un espectáculo, creo que no lo hubiera hecho bien. No tenía esa madurez que aún tengo que coger. ¡Que todavía tengo 22 años! ¿Dónde voy yo a hablar de madurez? Creo que todo viene en su momento.


Fuensanta la Moneta
(Foto: Daniel Muñoz)
 
   

Cada vez son más frecuentes tus recitales en solitario. ¿Qué proyectos propios tienes?

Ahora sí estoy trabajando en el proyecto de mi primer espectáculo. Habíamos pensado hacerlo para este año, pero al final lo presentaré el año que viene. Sé que el primer espectáculo nunca va a ser el mejor, es la primera experiencia que tienes. Es la primera toma de contacto y quiero hacerlo a pasito lento, tengo tiempo, no es que sea vieja ni nada de eso.

La puerta se abre y entra Carmen Linares, con quien esta noche comparte escenario y camerino en el mítico San Juan Evangelista de Madrid. La Moneta se queda unos segundos en blanco...

¿Cuáles son tus inquietudes artísticas? ¿Qué te mueve? ¿Qué te inspira?

La idea es hacer un monólogo, algo bastante arriesgado porque no salgo del escenario en ningún momento. Se llama ‘De entre la luna y los hombres’. Hago varios bailes que se corresponden con varios estados de ánimo de la mujer, varias formas diferentes de ver el amor en relación con los hombres: la mujer infiel, el amor maternal... Lleva textos de Teresa Gómez y Ángeles Mora, dos poetisas de Granada muy buenas. Y la música es de Juan Requena, con colaboración de Antonio Campos. Aún para la coreografía y el montaje escénico no sé a quién acudiré, no tengo nada concreto.

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