|
<<
Anterior
Suele criticarse mucho en flamenco
al bailaor que asume la coreografía, la dirección
escénica...
Eso es de lo que no quiero pecar. No es que no me sienta
preparada, la mayoría del montaje va a ser mío.
Pero estamos hablando de que es la primera experiencia y quiero
contar con la ayuda de esos maestros que yo admiro y que,
por supuesto, por edad y por tablas saben más que yo.
Fuensanta la Moneta
(Foto: Daniel Muñoz) |
|
| |
|
¿Tienes referentes claros?
No me gusta citar nombres. Pero sí, Javier Latorre,
Matilde Coral...
Hay mucha gente que te relaciona con el temperamento
de Manuela
Carrasco...
Pues nunca he tomado clases con ella y me encantaría,
a ver cuando cuadra. Y, sin embargo, claro que es un modelo
a seguir. A Manuela Carrasco la veo como uno de los exponentes
más importantes del flamenco, por ahí hay que
pasar, ese arte hay que mamarlo. Yo siempre nombro a Manuela
Carrasco, Eva
Yerbabuena y Carmen Amaya. Para mí, esas tres,
y mira que no tienen nada que ver entre sí, son los
máximos exponentes del flamenco. Quien quiera saber
un poquito de baile tiene que verlas, estudiarlas, saber de
ellas. También me gusta muchísima otra gente.
¡Fíjate Matilde Coral! Y tampoco tiene nada que
ver con ellas. Yo he defendido siempre que en la variedad
está el gusto. Uno tiene que ser personal, tiene que
ser uno mismo en el escenario. Y me lo dijo un día
Javier Latorre, que había que aprender de todo el mundo,
de todos los estilos, que no había que encasillarse
en un estilo solo, porque así es como sacas tu propio
estilo, lo que tú tienes. Si tienes siempre el mismo
modelo, vas a acabar bailando así... o más bien
imitándolo, pues jamás vas a bailar como otra
persona, esa persona es única.
¿Te resulta difícil encontrar un estilo?
No. Desde muy pequeñita es algo que he tenido muy
claro, que bailando soy yo y bailo como lo siento. No tenerlo
claro es un problema muy grave. Puedes hacer lo que hacen
otros si tú lo sientes, pero si no, ¿por qué?
¿Porque se lleva? ¿Porque es la moda? Sería
traicionarte a ti mismo. Tienes que hacer lo que tú
sientas o lo que, simplemente, sepas hacer. Una persona no
es una máquina, no puede hacer todos los estilos. A
uno se le dará una cosita mejor que otra. No es algo
que me haya preocupado porque cuando subes al escenario ahí
estás tú y... ¿cómo te defiendes
delante de toda esa gente que te está mirando? Pues
como tú eres.
En una reciente entrevista
a Pastora Galván en este medio decía que
la mujer “debe compensar los pies con todo lo demás
porque si no, llega un momento en que te aburres”. ¿Estás
de acuerdo con ella?
Lo comparto. Tampoco gusta una mujer que sea todo de brazos,
todo estético. El baile tiene sus momentos de romperse,
de pararse, de respirar, de pasearse, de señorear,
de arañarse... Y sus momentos de meter caña
con los pies y de demostrar lo que sabes hacer con tu cuerpo.
Yo pienso que hasta una pestaña es importante en el
baile. El pelo, la cabeza, cómo tú muevas la
cadera, eres mujer y tienes que ser femenina. Y cuando tengas
que echarle redaños, échaselos también.
Carmen regresa canturreando de su prueba de sonido. La
Moneta vuelve a callarse y sonríe sonrojada. La veterana
cantaora entiende la situación y ofrece irse, pero
la joven bailaora le echa valentía a la situación.
Hablemos, pues, de cante.
¿Qué tipo de cante y de guitarra te
inspira?
| |
Fuensanta la Moneta
(Foto: Daniel Muñoz) |
| |
|
A mí me gusta mucho mirar atrás. Para entender
lo que están haciendo mis cantaores, necesito saber
de dónde viene lo que está haciendo hoy la gente
y dónde está la fuente de donde todo el mundo
mama: La
Niña de los Peines, Antonio Chacón, Manuel
Vallejo... Los escucho porque, además, me gusta mucho
lo añejo, pero también hay que ir con los tiempos.
También me gusta mucho escuchar los discos de guitarra,
muero con Paco de Lucía, con Vicente Amigo... Después
la gente de la que me rodeo para mi baile quiero que sea gente
cuyo cante me inspire. Los que llevo sé que son de
lo mejorcito que hay y no los llevo porque los lleve todo
el mundo. José
Valencia, por ejemplo, es que está en todos lados.
Yo los llevo porque cuando abren la boca y echan fuera lo
que tienen, ahí hay que morir. Los llevo porque me
hacen bailar.
¿Les pides tú lo que quieres o te dejas
llevar?
Las dos cosas. Por ejemplo, si estoy bailando un solo de
seguiriyas y les sale hacer un martinete, ¿por qué
se lo van a tragar? Ole, ahí está el arte. Ahí
es donde sale el duende ese que le llaman, que es más
caprichoso... Si le sale una letra, pues cántamela
que ya la bailaré yo como pueda. Saben de esto y son
flamencos a más no poder. Y se suben al escenario y
te lo están dando todo, se implican, se entregan contigo.
¿Y te inquietan otras músicas, otros
instrumentos?
La danza del vientre me encanta. Además, bailo un
poquito. No he ido a aprender con nadie, bailo a mi rollo.
Granada es muy mora, hay muchos sitios muy árabes,
donde se dan espectáculos. De hecho, he bailado en
algunos, he hecho flamenquito cuando chiquitita. Y cada vez
que me entero de algo, voy. Una vez hice un espectáculo
de fusión árabe y flamenco con una bailarina
y un bailarín de árabe y con él hacía
un número en el que mezclábamos. El flamenco
es lo que más me gusta, pero la música étnica
me encanta, no sólo la árabe, la portuguesa,
la música brasileña tiene una sensibilidad...
Creo que yo debería estudiar más y debería
enriquecerme más de otras artes, de otras danzas, de
otras músicas. ¡Incluso de flamenco debería
estudiar más! Yo me enfado conmigo misma, te exiges.
Esto va de aprender constantemente porque el flamenco está
evolucionando, siempre sale alguien que lo hace diferente
a los demás, hay siempre nuevas cosas. Y hay que estar
al pie del cañón siempre.
Y allí se quedan en el camerino, juntas, Carmen
Linares y Fuensanta la Moneta. La una, veterana dama del cante.
La otra, joven valor del baile. Unas horas después,
ambas pusieron en pie el teatro.
<<
Anterior
revista@flamenco-world.com
|