Moraíto Chico
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Moraíto Chico. Guitarrista.
Octubre 2000

"SIEMPRE LLEVO EL SONIQUETE METIDO EN LOS BOLSILLOS"


Foto: Anahí Cármody

¿Qué tal respira su guitarra tras haber grabado "Aire"?

Muy bien, sobre todo, después de que estamos a punto de conseguir el disco de oro en apenas unos días desde su lanzamiento. Creo que estamos rozando las 50.000 copias vendidas y el disco apenas lleva una semana en la calle. El que anda loco de un sitio para otro soy yo. Cuando no estoy liado con la Sociedad General de Autores me encuentro ensayando. Así llevamos varias semanas, sin parar.

¿En qué se desmarca su toque respecto a anteriores trabajos?

Básicamente no hay diferencias. Es cierto que me he salido de mi línea en la rumba con los cubanos. Y que añado otras músicas, como, por ejemplo, un blues. Pero siempre se verá que está Moraíto detrás. Hay piezas clásicas, como los fandangos del Gloria o una soleá que toco, como decís vosotros, por medio, sonando muy flamenco. En realidad, he participado en todos los temas del disco.

¿Qué tema le gusta por encima del resto?

No lo he pensado, sinceramente. "Aire" tiene un punto muy flamenco porque lleva el soniquete de Jerez, pero no sabría decir. Todos tienen su toque, ¿no?

¿Encaja otras tendencias con la misma facilidad con la que regatea al compás o se desespera ante otras corrientes?

¡Qué va! Me he encontrado muy bien en todo momento. A la armonía del blues le hemos sacado mucho partido. Eso sí, fue posible porque opté por meterme de lleno, sin estar amarrado al flamenco. En otras ocasiones me ocurre igual con la caja. Me encuentro mucho mejor si grabo sin escucharla tras los auriculares. Prefiero quedarme a solas con la guitarra.

¿Qué le resulta más fácil, acompañar a Mercé por derecho o seguir el guión que marca un disco?

Es mucho más difícil seguirlo cuando está improvisando. Eso está claro. Es como lo de torear. Hasta que no sale el toro no sabe uno lo que va a hacerle. Con los festivales, por ejemplo, ocurre igual. Mercé es imprevisible. Los temas del disco, por el contrario, los hemos repasado antes cuatro o cinco veces, el "castigo" aquí consiste en meterse en un estudio durante varias semanas sin parar de retocar aquí y allá.

¿Su inventiva no tiene límites o, como sucede con el mus o el dominó, llega un momento en el que uno no puede superar su capacidad para sorprender?

A veces sigo sorprendiéndome. Lógicamente, siempre tratas de inventar. Eso lo llevas dentro. Va con uno. Y creo que el secreto está en pegarte un respiro por tu tierra cada vez que puedas. En ir a tomarte tu morcillita y el mosto para ver como se respira por ahí abajo, con los amigos de toda la vida.


Bienal de Sevilla 2000

Pasando a cuestiones más personales, ¿el son deja de acompañarle cuando abandona la guitarra o su mente siempre anda atrapada entre la prima y el bordón?

Así es. Siempre llevo el soniquete metido en los bolsillos. Aunque parezca increíble, lo llevo a cuestas en todo momento. No lo puedes aparcar a un lado. Al menos, en mi caso, aunque parezca mentira.

¿Cómo es el hombre que se esconde bajo Moraíto Chico?

Bueno (risas). Es una persona normal y corriente. A veces, igual de tímida que cuando se sube a los escenarios. Pero creo, sinceramente, que todos somos algo tímidos, aunque aparentemos que no. Los más extrovertidos, incluso las personas que siempre van arrollando, son, a mi parecer, algo tímidas.

¿Con cuál de los dos se identifica más, con el artista o la persona?

Yo siempre con el hombre, aunque el artista ocupe un sesenta o un setenta de la persona. A pesar de que está claro que esto se refleja, siempre queda la persona. Por encima de todo.

Su trabajo, según ha manifestado en varias ocasiones, le ha servido para medio ocupar el frigorífico. Hoy podría llenar varios...

Ahora llega la recompensa. A mí me coge con 45 años, y tengo que saborearlo. Al principio, creí tanto en mí, tuve tanta fe desde un principio... Ha quedado demostrado que los resultados llegan en todas las profesiones si eres persistente. Si dejas una cosa a medias nunca llegarás a realizarte. Mis primeros años fueron duros, ahora parece que vienen las frutas maduras.

No hace mucho afirmó que mantiene un cierto respeto por la guitarra de concierto. ¿Sigue pensando igual?

Desde luego. Este jueves tengo que interpretar dos piezas en el Teatro Real y estoy que no cojo el sueño. Un concierto lleva muchísimas horas de trabajo. Es algo muy serio.

¿Le hace falta algo más que el flamenco para ser un guitarrista feliz?

Ahora mismo no. Todo depende de las pretensiones que te marques. En el caso que repasábamos antes, si hubiese que dar un concierto, se haría, pero no pienso provocarlo yo, por ahora.

No pocos jóvenes le citan con sus falsetas. ¿De quién aprendió usted?

Primero de mi familia. Pero ahí ya estaban Cepero, Paco de Lucía, Juan Habichuela, Sabicas y Manuel Parrilla, entre otros. Luego yo comencé a hacer mis piriñacas, como todo el mundo. Con los jóvenes de ahora ocurrirá lo mismo. Se fijarán en mí, en Tomatito o cualquier otro guitarrista, pero finalmente apostarán por un camino propio.


Moraíto y José Mercé
Bienal de Sevilla 2000

Parece que ahora hay más adolescentes que nunca dispuestos a saborear el flamenco y el jamón en detrimento del rock y las hamburguesas...

Mercé es, en gran parte, el culpable de que ocurra esto con los jóvenes. De que muchos se hayan pasado al flamenco. José, a costa de sus trabajos, ha ayudado lo suyo. Y ha sido muy importante porque, al contrario que muchos grupos que no tienen su fuerza clásica, él domina el cante. Está pasado. Y esto tiene mucho mérito.

Su nombre y el suyo aparecen ahora en las tiendas de música españolas junto a los de Alejandro Sanz, Bon Jovi o Ricky Martin, en las listas de superventas. ¿Se lo termina de creer?

No queremos echar las campanas al vuelo. Lo mismo estás arriba que abajo. Así son las cosas. Ahora hay que vivir este buen momento. Es parte del juego y de los tiempos que corren. Nunca se sabe dónde estarás mañana.

Este álbum ya ha vendido más que todos los que grabaron Chacón, Mairena y Manuel Torre juntos. Estará de acuerdo en que no siempre épocas pasadas fueron mejores.

Así es. Es increíble. La publicidad, las compañías, todo influye mucho. Antes había que ir a Sevilla para comprar un disco. Ahora están Internet o la tienda de debajo de tu casa para atenderte. El flamenco aparece por todas partes. Creo que se ha situado donde se merece.

El Teatro Real se abre ante vosotros... Pocos flamencos lo han pisado antes.

¡Ufff...! Esperemos que sólo seamos la avanzadilla del flamenco para ocupar este recinto. Eso intentaremos y ahí tenemos puestas nuestras ilusiones.

Dígame en tres segundos, si es posible, los próximos compromisos que le ocuparán por cuestiones de promoción.

Tenemos que ir a recoger el Premio Ondas, presentar "Aire" en el Real, acudir al programa de Sardá, Crónicas Marcianas, también estaremos en el Teatro Villamarta de Jerez muy pronto y luego... Luego la gira. Una pasada.


En el Arco de Santiago, un coqueto bar enclavado en las tripas del barrio que vio nacer a este guitarrista, se reúnen no pocos artistas por estas fechas para catar los primeros vinos del año. Lo mismo aparece Diego Carrasco con unos hongos que prepara Agustín, el titular, con unos fideos con langostinos para la ocasión. Curiosamente y pese a que los artistas se hayan repartidos por distintos puntos de la ciudad, su lugar de encuentro sigue siendo Santiago. Es como un rito agradable de cumplir.

Entrevista por David Fernández

Revista
 
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