Moraíto
Chico, guitarrista. Entrevista
“Yo me considero un músico
abierto a las vanguardias, pero sin perder mi clasicismo”
Silvia Calado. Jerez, marzo de 2005
Arco de Santiago. Mediodía.
De la cocina ya sale el olorcillo a fideos con langostinos.
El tirador de cerveza entra en acción. Los flamencos
del barrio van pasando por la ‘oficina’. Que
si mira qué crítica sacaron en el periódico,
que si mi primo tiene trabajito con tal compañía,
que si me nombran en esta revista... Moraíto
Chico o Morao o Manué es de los habituales. Hoy
al llegar le reciben una copita de ‘cream’,
los saludos de rigor y una entrevista a modo de charla de
barra. La última grabación de José
Mercé, el crecimiento artístico de su hijo
Diego del Morao, la colaboración en Jerez Puro, un
disco en proyecto, unas críticas a la industria y
muchos recuerdos caben en media hora de conversación...
aunque bien podría llegar el amanecer junto al maestro
de la guitarra flamenca.
Moraíto Chico (Foto:
Daniel Muñoz) |
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Después de la exitosa trilogía
de José Mercé, ¿cómo ha sido
la participación en ‘Confí de fuá’?
Como en los anteriores discos, soy el lancero
de José Mercé, el peón de confianza.
Estamos en todos los discos trabajando juntos. La verdad
es que lo parimos entre los tres: José, Isidro (Muñoz)
y yo. Estuvimos mirando unos meses antes de grabar, íbamos
yendo a casa de Isidro y luego metiendo las colaboraciones:
Diego Carrasco, los Cherokee, mi hijo Diego, Manolito Nieto...
grabaciones siempre de primera calidad.
¿Y qué papel ha tenido
esta vez tu guitarra?
Quizás en este disco no he tenido
la tarea tan gorda, he estado más tranquilito. Mi
hijo Diego ha colaborado más que en otros discos
y me han tratado ya con más respeto... por la edad
será, para no lastimarme mucho las costillas. Yo
disfruto mucho. Grabar es lo que más me gusta porque
en el estudio se divierte uno. Allí es donde se crean
cosas nuevas, mucho más que en el escenario donde
se improvisa algo, pero siempre lo justo. Estás pensando
en la gente que está delante. En el estudio tienes
más tiempo, puedes rectificar, estás más
tranquilo, es como estar estudiando en casa.
El acompañamiento tradicional
al cante y el toque adaptado a otros géneros se combinan
en estos discos, ¿cómo camina tu guitarra
entre esas dos aguas?
Bien, bien. Yo me considero un guitarrista
abierto a las tendencias, a las vanguardias, pero siempre
dentro de un orden, sin perder mi clasicismo, ese que siempre
llevo a gala. Creo que camina bien, como en la mayoría
de los discos de José, donde está ligado lo
clásico con lo moderno.
El directo se disfruta mucho, ¿no?
¿Cómo lo sentís desde el escenario?
La verdad es que lo pasamos muy bien. Es
el momento en el que se disfruta: antes están los
nervios, después el relax. Y entre nervios y relax
está la actuación en vivo. Se nota que disfrutamos,
se nos nota alegres.
¿Cómo te ha sentado
participar en discos que han tenido tanto éxito de
ventas y que han llegado a un público tan diferente?
Yo pienso que, igual que le pasa a José,
lo que siempre hemos querido es que se reconozca nuestro
trabajo. Y creo que ha sido un reconocimiento mayor del
que esperaba que mi guitarra y su voz calaran en gente nueva,
joven, que creo que es lo importante. La juventud son los
futuros dueños del mundo.
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Moraíto Chico
(Foto: Daniel Muñoz) |
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¿Cómo sientes el
crecimiento que como músico va experimentando tu
hijo Diego
del Morao?
Como padre, ya ves, me llena de orgullo
y de satisfacción que haya cogido el camino de la
música. Creo, además, que va por el buen camino.
Y que el maestro Paco de Lucía y gente de su talla,
que están ahora mismo en vanguardia, se hayan fijado
en él, es un orgullo.
Pero no querías que fuera
guitarrista, ¿por qué?
Hombre, pues como el torero, que no quiere
que su hijo sea torero. Pero luego ves cómo va y
todo cambia. El otro, el más pequeño, también
lo llevé a El Carbonero para que le diera unas clases
y él mismo me dijo: “Manuel, este no es Dieguito”.
Pues ya está. Luego el tiempo me ha convencido de
que Diego lleva un camino por el que puede llegar a ser
un buen guitarrista. La prueba ya la tenéis ahí,
ya hay una evidencia.
Y nunca te has sentado a enseñarle...
A mí me ha pasado también
lo mismo. Prácticamente no hace falta cuando se llega
a esa tesitura de guitarrista, a ese nivel. Yo escuchaba
a mi padre y a mi tío y no hacía falta que
me dijeran por aquí o por allá. Yo me iba
a mi cuarto y aquello funcionaba. Y las tendencias tú
mismo las vas adquiriendo, aunque tengas en la sangre la
dinastía, los genes. Eso le pasa a mi Diego, él
hace mi música y la de la familia, pero al mismo
tiempo está en Tomatito, Vicente Amigo, Paco de Lucía,
Cañizares... la gente que está ahora. Yo tengo
cosas de mi familia, pero a mí también me
gustaban Melchor de Marchena, Habichuela, Sabicas...
Hacía un rebujillo y aparte sacaba lo poquito que
tengo. Y él va por la misma línea, hace mis
cosas, las moderniza, las cambia a su aire, las lleva a
su terreno y, al mismo tiempo, está con la guitarra
actual.
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| "Creo
que se pasan un poquito con la técnica. Hay
que ponerle también un poquito de corazón
y que suene a flamenco" |
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¿Hacía dónde
crees que llevan la guitarra flamenca músicos jóvenes
como Diego? ¿Qué futuro le vas viendo?
Cada vez se toca más difícil.
Dentro de esa dificultad y de esa técnica lo difícil
es que suene la guitarra a flamenco todavía. Creo
que se pasan un poquito con la técnica. Hay que ponerle
también un poquito de corazón y que suene
a flamenco. Si no, escucho a Baden Powell o a otros guitarristas
que tocan muy bien. Ahora, si estamos hablando de flamenco,
por lo menos que suene a flamenco... con todos sus golpes
de técnica, que eso es super importante. La técnica
te abre puertas, te abre la mente.
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