Enrique Morente, cantaor
flamenco. Entrevista
“El cante no tiene maestros,
tiene discípulos”
El cantaor prepara un
disco para el Museo Picasso de París con textos
del pintor
Silvia Calado. Nîmes, enero de 2007
Durante la mañana Enrique
Morente estuvo paseando por Nîmes. Y visitó,
como un turista más, el anfiteatro romano, un impresionante
coso que aún hoy sigue en activo como plaza de
toros. Historia, arte, lidia y cantaor. Todo cuadra. Así,
contando esas cosillas, comenzó su encuentro con
la prensa minutos antes del recital. Así, con la
tranquilidad del que conversa con unos amigos. No dio
detalles sobre qué iba a cantar aunque, con la
modestia de siempre, apuntó que “dentro del
caos habitual, haré un repaso por el cante jondo
tradicional, sin mucha importancia, pero con mucho respeto
para la ciudad de Nîmes”. Aunque hay que contradecir
al maestro, pues su cante, igual que su palabra, sí
que tuvo su importancia.
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Enrique Morente
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Ante la insistencia de las preguntas
no tuvo más remedio que profundizar algo más
y contar que “el concepto de la actuación
está muy cerca del cante flamenco clásico,
pero también tiene momentos de creación
actual. Será clásico, pero con un sonido
de hoy”. A lo que añadió que “haré
un repaso por la poesía, con versos de León
Felipe, Pedro Garfia y Lorca”. No podía faltar
el poeta granadino a un recital de este cantaor que le
ha consagrado varias obras, entre ellas, ‘Omega’
y ‘Lorca’. Y así fue.
Ya bromeando dijo que tenía “preparado
un tema de Georges Brassens, ‘El pequeño
tocador de flauta’, un músico europeo al
que admiro. Pero no creo que me atreva, sólo lo
canto entre amigos... que no sepan hablar francés”.
Lástima que no se atrevió, pues el año
pasado en Flamenco
Festival London si que remetió el cante en
inglés con un cachito de ‘Summertime’
por bulerías.
Y entonces empezó a hablar de
los vericuetos de su propuesta. “Yo soy un amante
del cante clásico. Pero lo mismo me pasa en otros
géneros, como la música clásica,
la religiosa y el jazz”, afirmó el cantaor
antes de explicar su interés por la música
experimental de Sonic
Youth o Pat Metheny, con quienes ha compartido interesantes
proyectos. Aunque aclara que “sólo soy aficionado
al cante flamenco y ese es mi punto de partida”.
Sobre las fusiones que ha realizado a lo largo de su carrera,
explica burlón que “han sucedido cosas, pero
no era mi intención”. Y prometió,
con el mismo tono, que “voy a intentar equivocarme
menos en el futuro”.
A la pregunta de cómo se llevan
el cantaor del estudio con el cantaor del directo respondió
con una dosis más de ironía que “los
dos están bastante preocupados”. Y ya en
serio detalló que a veces “hay trabajos de
estudio difíciles de llevar al escenario porque
la producción no lo permite, sería costosísimo”.
Así pues, aprecia que “la ventaja del estudio
es que te da posibilidades que no te da el escenario”.
Pero concluye que “me apasiona el directo y me apasiona
el estudio, soy los dos”.
También hubo unos minutos para
mirar atrás y recordar el porqué de su afición
a la voz. “Es posible que venga de la niñez.
La verdad es que pasa el tiempo y cada vez haces más
memoria de por qué eres cantaor. Y sabéis
que mi primer oficio fue el de seise en la Catedral de
Granada. Esas voces todavía las recuerdo, todavía
suenan. A veces huyo de ellas, casi que voy siempre huyendo
del pasado para renovarme, pero el pasado está
ahí atrapándote”. Y es que “la
infancia de la posguerra no era muy bonita. Desde luego,
los curas no eran buenos... pero cantaban bien”.
Enrique Morente
(Foto: Daniel Muñoz) |
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Así que iniciarse en el flamenco
entonces, no podía ser igual que iniciarse en el
flamenco ahora. Aunque la transmisión sigue siendo
oral, aunque intervenga un soporte digital. El cantaor
comenta que “en el cante flamenco casi no existe
la escuela. Sí hay academias en baile y en guitarra
con técnicas avanzadísimas. Pero los cantaores
no somos tan afortunados”. Y revela, categórico,
que “el cante no tiene maestros, tiene discípulos”.
Con esta premisa, la relación con su discípula
Estrella
Morente se basa en la orientación: “A
Estrella siempre le recomiendo, como ejemplo de mujer
libre y gran cantaora, a La
Niña de los Peines. Sólo procuro colaborar
en lo que puedo, dirigiéndola hacia el cante de
mujer: La Perla de Cádiz, Fernanda de Utrera, las
antiguas cantaoras del Sacromonte... En este momento que
vivimos de defensa de los derechos de las mujeres es de
lo más oportuno. Además –dice bromeando-,
tengo que cuidar la relación con mi propia mujer,
jajaja”. Y, en general, asegura que “la relación
artística con Estrella Morente es buena. Lla relación
papá-hija es como todas, según el día...
hay discusiones, pero amistosas”.
Ya las preguntas se orientaron al futuro.
Que si hay algún proyecto con guitarra: “Amo
la guitarra. Y, de hecho, en mi caso la composición
nace con una guitarra. Después se amplía
con los músicos”. Que si en qué anda
ya el maestro trabajando: “Otro lío”.
Y es que la directora del Museo Picasso de París
le ha hecho un encargo muy especial: crear música
para la exposición ‘Carmen et Picasso’
prevista entre marzo y junio de 2007, que tomará
forma de disco, de directo y quizás de DVD (más
información). “Con salir ileso, me conformo”,
dijo Morente momentos antes de subir al escenario del
otro ruedo, el del Thèâtre de Nîmes,
donde
sucedió que...
Morente sueña
a Picasso
Enrique
Morente vuelve la mirada hacia la pintura
en su próxima aventura musical. Por
encargo del Museo Picasso de París,
el cantaor granadino está preparando
un disco que pondrá sonido a la exposición
‘Carmen et Picasso’ que se exhibirá
entre marzo y junio de 2007. El cantaor granadino
ha estado “buscando material, conociendo
los detalles de su vida en Francia”.
Y se ha encontrado con una inspiradora sorpresa:
“No sabía que Picasso había
escrito tanto, así que he centrado
mi trabajo en musicar su poesía, que
es muy surrealista”. Actualmente, está
en la fase de búsqueda de textos que
cantar y músicas para esos cantes,
con la dificultad añadida de que “se
debe hacer un trabajo visual, pues estamos
hablando de pintura”.
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